4 salsitas irresistibles para acompañar la carne
Potenciar, suavizar, contrastar. Las funciones de las salsas junto a la carne pueden ser tan múltiples como deliciosas.
Son siempre una buena idea para acompañar carnes mechadas al horno, a la cacerola, o asadas. Perfectas para servirlas de manera atractiva a los ojos del comensal y disfrutar de un plato distinto cada vez.
Aquí, algunas ideas para dejar volar la imaginación, crear y combinar la carne de cerdo, pollo, pescado o vaca con aquella salsa que más nos guste.
Salsa de Champiñones
Esta salsa es el match perfecto con escalopes, filetes o cualquier otro corte de carne roja o pollo. ¿El resultado? Una carne con salsa para no olvidar.
Ingredientes:
- 100 gr de champiñones
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 2 cucharadas de vino de jerez
- 1/2 cucharada de mostaza
- 1 diente de ajo
- 50 ml de caldo de carne
- 3 cucharadas de nata para cocinar
- jugo de 1 limón
- pimienta
Preparación:
Antes que nada, habrá que cortar y pelar el ajo y reservarlo. Lavar los champiñones con un cepillo, no debajo del agua. Luego, sí se sumergen y enseguida se escurren para que no pierdan el aroma.
Luego, se cortan en lonjas transversales finas y grandes, exprimiéndoles inmediatamente unas gotas de limón por encima, para que no se pongan negros al oxidarse con el aire.
En una sartén, colocar el aceite de oliva a calentar. Se agregan los champiñones unos 5 minutos, como para dorarlos. Luego, se suma el ajo, la nata y la mostaza. Revolver hasta ligar los ingredientes. Una vez que esto ocurra, incorporar el vino de jerez, el caldo de carne y la pimienta.
Todo se cocinará unos 10 minutos a fuego lento. En ese tiempo, se quita del fuego y se lleva a batidora hasta lograr una salsa cremosa.
Salsa de vino tinto
Una opción fuerte y contundente para la carne roja. Una delicia para un plato de fiesta y además, fácil de lograr.
Ingredientes:
- 150 ml de vino tinto
- 2 cebollas
- 1 cucharada de manteca
- 200 ml de caldo de carne
- 1 cucharadita de vinagre balsámico
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharada de azúcar
- 1 clavo de olor
- sal y pimienta
Preparación:
Saltear las cebollas cortadas en juliana con un trozo de manteca en una sartén a fuego medio.
Agregar la mitad del vino, una cucharada de azúcar y caldo de carne. Cocinar a fuego lento e ir incorporando el clavo de olor, la hoja de laurel, y dejar 10 minutos aproximadamente hasta que se vaya reduciendo.
Por último, añadir el resto del vino y dejar reposar con un poco de sal y pimienta. Si la salsa queda demasiado espesa, se puede pasar por la batidora o darle unos toques con la batidora de mano.
Salsa de mostaza
Es ideal para acompañar pollo, carne y también verduras. Puede hacerse a base de la mostaza que se prefiera, como de Dijon a la antigua o al estragón.
Ingredientes:
- 2 cucharadas de mostaza de Dijon
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 50 ml de vino blanco
- 100 ml de caldo de pollo
- 1 cucharada de miel
- 1/2 cucharita de romero
- sal y pimienta
Preparación:
Pelar el ajo y cortarlo fino. Sofreír los ajos sin quemarlos. Añadir el caldo, el vino y la miel junto a la mostaza. Dejar unos 5 minutos a fuego lento hasta ver que se reduce. Agregar el romero, sal y pimienta, y pasar por la batidora para lograr una textura fina.
Salsa de roquefort
Exquisita y versátil, esta salsa conforma un buen equipo con todos los tipos de carne. Pollo, cerdo, ternera y hasta ensaladas o papas fritas. Es especial para preparar solomillo.
Ingredientes:
- nata líquida para cocinar o crema
- 50 gr de queso roquefort
- sal
Preparación:
Trozar el queso con las manos. Colocar la nata o la crema a fuego lento y cuando esté lo suficientemente caliente se le agregan los pedacitos de queso.
Y por último, sal si hiciera falta. El cuidado extra de esta salsa tan simple es hacerla un momento antes de servir, ya que su consistencia cambia y se endurece al enfriarse.