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Harinas blancas, una adicción para controlar

Además de no aportarnos los nutrientes necesarios, las harinas blancas favorecen el aumento de peso y pueden llegar a provocarnos deficiencias vitamínicas que pueden derivar en problemas importantes
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 La gran diferencia entre las harinas integrales y refinadas, es que las primeras proporcionan energía en forma gradual, sin desequilibrar los niveles de glucosa en la sangre. Sus calorías son metabolizadas por el hígado, transformadas en glucosa y distribuidas en el organismo en forma de energía que se libera conforme el cuerpo lo necesita. 

Mientras que para obtener harinas blancas, los cereales experimentan un proceso de molienda y refinamiento que implica aplastar y trocear los granos enteros para despojarlos del salvado (rico en fibra) y del germen (que contiene vitaminas, proteínas, minerales y grasas insaturadas); lo único que queda es el endospermo (hidratos de carbono), lo que lo convierte en un alimento pobre desde el punto de vista nutricional.

Al ingerir harinas refinadas, el cuerpo capta toneladas de azúcar dentro de sus células, de inmediato el páncreas libera insulina y deja de generar "la hormona del ayuno" llamada glucagón, responsable de que no sientas hambre. Se lleva a cabo la glucólisis, en donde el azúcar se canaliza hacia diferentes destinos y en este caso se acumula en forma de grasa mientras sientes un disparo de energía que te pone de buen humor y te ayuda a concéntrate. 

Pero malas noticias, ese pico de entusiasmo no dura mucho, cuando termina, aumenta la secreción de adrenalina, dopamina y cortisol, hormonas que al resentir la pérdida de azúcar actúan para contrarrestar cualquier molestia como estrés, mareos, sudoración etc. Los hiperglucémicos, son aquellas personas en las que cuando apenas disminuye la glucosa en su cuerpo van a la tiendita a comprar un pastelito para calmar su ansiedad o depresión, y hacen de este hábito un círculo vicioso.

En resumen, el exceso de azúcar, proveniente de las harinas refinadas puede modificar el transporte de los nutrientes y provocar lesiones celulares.A nivel orgánico se alteran muchas funciones metabólicas y hormonales; y a nivel cerebral ocurre otro problema, al igual que como sucede con las drogas, actúa con quimiorreceptores que a corto o largo plazo pueden llegar a desarrollar una dependencia.

Así que mientras más estés acostumbrado al azúcar, mayor será el consumo que necesites para satisfacer tu necesidad.Lo importante no es eliminarla de tu dieta si no ser consciente y reemplazarla por harina integral siempre que te sea posible.