Receta de primavera: ¡Espárragos gratinados!
Como siempre digo en esta época del año, la temporada de espárragos es corta y son demasiado perfectos como para no sacarles el jugo al máximo. Esta es una receta re-que-te fácil, que te saca de apuro para improvisar un menú en casa y a los chicos les encanta. Mis hijitos me la piden y cuando los cocino en casa, los descubro pícaros en la cocina rasqueteando la fuente para comerse "lo quemadito".
Ajustate el delantal y cocinalos vos también, dale a tu casa ese calorcito inigualable que da la comida casera y mimá a esas personas que son tan especiales para vos.
Para 4 porciones
-1 atado de espárragos
-1 taza de leche
-1 cucharada panzona de harina
-1 cucharada panzona de manteca
-1 yema
-Sal, pimienta y nuez moscada
-1 taza de queso tipo parmesano rallado grueso
-100 g de jamón cocido en tiritas
Vamos a comenzar nuestra receta cocinando los espárragos. Se cortan los espárragos, se desechan los tallos y se cocinan las puntas a partir de agua hirviendo con sal hasta que estén cocidos pero firmes(por lo general, 12 minutos son suficientes). Durante la cocción, la olla debe estar destapada.
Lo ideal es que los espárragos resulten cocidos, pero firmes. Tiernos por dentro y crujientes por fuera. No hace falta cocinarlos demasiado, porque si nos excedemos en el tiempo de cocción pierden color, textura y sabor.
Una vez listos, se cuelan y se colocan en una fuente para horno. Mientras, se prepara la salsa bechamel (Bah... ¡salsa blanca!). Para hacer nuestra salsa, se calienta la manteca en una sartén hasta que se derita. Luego, se añade de golpe la harina y con un batidor de mano se revuelve y se cocina a fuego bajo por dos minutos (así se logra lo que los cocineros llamamos "roux", una cremita que actua de espesante).
Cumplido ese tempo, se añade la leche y se continúa revolviendo hasta que la preparación espese y hierva. Se condimenta con sal, pimienta y nuez moscada (¡probala para comprobar que quede bien sabrosa!).
En ese momento, se añade la yema de huevo, la mitad del queso rallado y el jamón y se mezcla todo muy bien con una cuchara de madera. Se vuelca esta salsa sobre los espárragos. Lo ideal es cubrir todos los espárragos, excepto las puntas, así se lucen y el plato se ve más tentador.
Finalmente, se cubre la salsa con el queso rallado que reservamos (¡este queso se va a derretir y a dar ese aspecto doradito y crujiente que tanto nos gusta!). Se lleva a horno máximo (lo ideal es que lo hayas precalentado por unos diez minutos) y se cocinan allí hasta que el queso se haya derretido y esté dorado... ¡Mmmm...Que ricoooo! Servilos calentitos, como guarnición o entrada.
- Para cortar los espárragos y desechar las partes fibrosas... ¡No uses cuchillo! Hacelo con tus manos, colocando una mano en cada uno de los extremos de los espárragos y así podrás cortarlos uno por uno quedándote con la parte más tierna.
- Escurrí muy bien los espárragos antes de ponerlos en la fuente y rociala con un poquito de aceite de oliva, de este modo durante la cocción los espárragos se dorarán por abajo y resultarán más crujientes.