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Los Fabulosos Cadillacs hicieron vibrar Mendoza: 15 mil almas cantaron sus 40 años entre los cerros

La banda liderada por Vicentico y Flavio convirtió el Teatro Griego en una enorme pista de baile, mezcló clásicos con sorpresas y volvió a demostrar por qué su música consiguió atravesar generaciones.

Los Fabulosos Cadillacs y una fiesta inolvidable en Mendoza. Foto: Juli Caballero.

Los Fabulosos Cadillacs y una fiesta inolvidable en Mendoza. Foto: Juli Caballero.

Hay canciones que uno escucha y recuerda dónde estaba cuando las descubrió. Hay otras que directamente dejan de pertenecerle a una banda para convertirse en parte de la memoria colectiva. Y el sábado por la noche, en Mendoza, quedó claro que Los Fabulosos Cadillacs tienen unas cuantas de esas.

Unas 15 mil personas llegaron al Teatro Griego Frank Romero Day para encontrarse con una de las bandas fundamentales de la música argentina y celebrar junto a ella sus 40 años de historia. El recital del sábado 19 de septiembre fue parte del LFC Tour 2026 40 Aniversario, la gira con la que el grupo recorre escenarios de América Latina, Estados Unidos y Europa.

La escena tenía, además, algo de postal mendocina: el mítico espacio enclavado en el Parque General San Martín, entre los cerros, una noche cálida y miles de personas de distintas generaciones esperando que las luces se apagaran. Cuando finalmente aparecieron Vicentico, Flavio Cianciarulo y el resto de la banda, el Frank Romero Day dejó de ser teatro y se convirtió en territorio Cadillacs.

El grupo salió a escena pasadas las 21:30 y permaneció tocando durante exactamente dos horas. El comienzo tuvo una particularidad: la banda abrió con “Intro SRF astral”, perteneciente al proyecto solista de Flavio Cianciarulo, para enlazarla inmediatamente con “El genio del dub” y poner en marcha una noche que tendría muy poco de contemplativa.

Mendocinos de todas las edades vibraron en el Frank Romero Day junto a Los Fabulosos Cadillacs. Foto: Juli Caballero.

Mendocinos de todas las edades vibraron en el Frank Romero Day junto a Los Fabulosos Cadillacs. Foto: Juli Caballero.

Un viaje por cuatro décadas

Los Cadillacs no llegaron a Mendoza simplemente a repetir una lista de hits. El repertorio funcionó como un recorrido por distintas etapas de la historia del grupo, alternando canciones que todo el mundo conoce con algunas piezas destinadas especialmente a los seguidores más fieles.

“Mi novia se cayó en un pozo ciego”, “Manuel Santillán, el León”, “Carmela”, “La vida” y “Demasiada presión” aparecieron entre los primeros momentos de gran conexión con el público. Y si algo quedó claro desde el comienzo fue que las canciones de los Cadillacs no necesitan presentación: alcanzan los primeros acordes para que miles de voces completen lo que sigue.

Después llegó una zona más reposada, con “CJ”, “Calaveras y diablitos”, “Piazzolla” y “Los condenaditos”, antes de que el ritmo volviera a subir con una versión de “Padre Nuestro” en clave de cumbia villera, “V Centenario”, “Contrabando de amor” y una de esas sorpresas capaces de hacer felices a los fanáticos de larga data: “Saco azul”, del álbum Rey Azúcar, de 1995.

La segunda mitad fue directamente una sucesión de himnos. “Siguiendo la Luna”, en una versión que dialogó con “Kaya” de Sumo; “Carnaval toda la vida”; “Mal bicho”; “El satánico Dr. Cadillac”; y a la hora del regreso y los bises, “Matador”; “Número 2 en tu lista” y “Vasos vacíos” fueron llevando la temperatura del anfiteatro cada vez más arriba.

Y entonces llegó el final.

El Frank Romero Day convertido en un solo coro

Para cerrar la noche, Flavio apareció con una máscara de lucha libre mexicana para interpretar “Yo no me sentaría en tu mesa”. El resultado fue el que cualquiera que haya visto a los Cadillacs en vivo podía imaginar: miles de personas cantando al mismo tiempo, saltando y convirtiendo la canción en una suerte de declaración colectiva.

El tema terminó, pero el coro tardó en apagarse.

Fue probablemente la imagen más contundente de una noche en la que quedó demostrado que hay canciones capaces de sobrevivir a sus propios autores, a las modas y al paso del tiempo. Canciones que fueron escritas hace décadas y que, sin embargo, siguen encontrando una multitud dispuesta a cantarlas como si acabaran de descubrirlas.

Vicentico, en escena. Foto: Juli Caballero.

Vicentico, en escena. Foto: Juli Caballero.

La foto que recordó a quienes ya no están

Hubo también un momento cargado de emoción. En medio del escenario estuvo presente la imagen de Gerardo “Toto” Rotblat, histórico percusionista de Los Fabulosos Cadillacs, fallecido en 2008.

Su presencia simbólica acompañó a la banda durante todo el concierto y funcionó como recordatorio de que cuatro décadas de historia también están hechas de ausencias, compañeros de ruta y músicos que fueron parte de la construcción de esa identidad.

Musicalmente, el grupo mostró una formación sólida, con la voz de Vicentico al frente, Flavio sosteniendo el pulso desde el bajo, los vientos encabezados por Sergio Rotman, la guitarra de Florián, el teclado de Mario Siperman y una sección rítmica que consiguió que el sonido se expandiera con claridad por un escenario tan exigente como el Frank Romero Day.

Una noche de anticipo de la primavera 2026, con Los Fabulosos Cadillacs. Foto: Juli Caballero.

Una noche de anticipo de la primavera 2026, con Los Fabulosos Cadillacs. Foto: Juli Caballero.

Cuatro décadas y ninguna nostalgia

El dato más interesante que dejó la noche mendocina quizás no tenga que ver con la cantidad de espectadores ni con la lista de canciones: tiene que ver con el tiempo.

Los Fabulosos Cadillacs cumplen 40 años y podrían haberse limitado a celebrar su propia historia desde la nostalgia. Sin embargo, el recital mostró otra cosa: una banda que sigue funcionando hacia adelante, con canciones antiguas que continúan sonando actuales y un público en el que conviven quienes los escuchaban en los 80 y 90 con jóvenes que heredaron esas canciones de sus padres.

Rock, ska, reggae, punk, cumbia y ritmos latinoamericanos convivieron una vez más dentro de esa mezcla imposible de etiquetar que los Cadillacs hicieron propia.

Mendoza fue una parada más de una gira internacional. Pero durante dos horas, para las 15 mil personas que ocuparon el Frank Romero Day, fue bastante más que eso: fue, para muchos, volver a cantar canciones que forman parte de sus propias vidas.

Fue bailar. Fue recordar.

Y, sobre todo, comprobar que 40 años después, Los Fabulosos Cadillacs todavía tienen la capacidad de hacer que miles de personas se junten en un gran espacio rodeados de la naturaleza andina y, apenas empieza una canción, sientan que todos se conocen.