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El pueblo cordobés que regala calma entre montañas y sabores

Con arroyos cristalinos, senderos de trekking y productos regionales, esta pueblo de Córdoba invita a disfrutar en cualquier época del año.


Argentina está llena de rincones que parecen hechos a medida para descansar. Pero hay sitios donde, además de la calma, se respira historia, paisaje y tradición serrana. Uno de esos lugares es Las Calles, un pequeño pueblo de Córdoba que se mantiene alejado del turismo masivo, conservando su esencia natural y su ritmo apacible.

En otro tiempo fue apenas un cruce de caminos para los viajeros del Camino Real al Alto Perú. Hoy, es una parada elegida por quienes buscan desconexión y contacto real con la naturaleza. Su microclima —templado, amable, constante— lo convierte en destino atractivo en cualquier estación. A esto se suma la belleza de sus ríos y arroyos, como Las Rabonas o el río Chico, que se deslizan entre piedras y sauces para completar una postal que no necesita filtros.

Montañas, balnearios y caminatas que invitan al silencio

Muy cerca de la comuna, el balneario Paso de las Tropas marca un clásico imperdible del valle. Desde allí bajan los arroyos que alimentan al río Mina Clavero, de aguas frías, y también al Rugapampa y el Panaholma, de aguas templadas. En verano, el paisaje se transforma en un refugio fresco; en invierno, las caminatas ganan protagonismo.

Las Calles es punto de partida para explorar el entorno serrano, con senderos que conectan con gigantes naturales como la Quebrada del Condorito o el Cerro Champaquí. Es también un lugar perfecto para simplemente caminar por sus calles de tierra, sin prisa, entre casas bajas y vegetación autóctona. La iglesia del pueblo, construida en 1949, se levanta frente a la plaza como un ícono de identidad local, sencilla y encantadora.

Sabores regionales y rincones que sorprenden

Además de su entorno natural, Las Calles esconde sabores y propuestas únicas. Uno de los puntos que más llama la atención es Eben Ezer, la primera licorería artesanal del valle. Allí, en una antigua pulpería reciclada, se pueden probar licores caseros, tortas y dulces con recetas de siempre. Es un lugar donde la pausa se acompaña con sabor.

Otro espacio destacado es Don Clemente, un criadero de truchas atendido por sus dueños. Allí no solo se pueden comprar truchas ahumadas o frescas, sino también recorrer una huerta orgánica y pasar una tarde al aire libre. Son lugares que mantienen viva la idea de turismo rural auténtico, de cercanía, sin estridencias.

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Se suma a la postal una pintoresca capilla de 1949, todo un ícono de este pueblo.

Un pueblo con todo lo necesario para desenchufar

Llegar a Las Calles es sencillo: desde Córdoba capital hay que tomar la RP 34, luego las rutas 5, C45 y E96, hasta empalmar con la RP 14 y finalmente la Av. Bella Vista. En cuanto al hospedaje, hay cabañas, casas para alquilar y un camping bien equipado. Frente a la plaza funciona un comedor tradicional, aunque también hay buenas opciones gastronómicas en las localidades cercanas como Nono o Las Rabonas.

Las Calles no tiene multitudes ni grandes carteles. Tiene silencio, río, aire serrano y gente amable. Y en tiempos donde todo va rápido, eso es un verdadero lujo. Un pueblo que no necesita más que su esencia para quedarse grabado en la memoria del viajero.

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