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Adoptá un píxel del universo, la propuesta gratuita de la NASA: cómo participar

La NASA permite reservar un píxel de las primeras imágenes del telescopio Nancy Grace Roman y entrega un certificado digital a cada participante.

Consigue tu píxel en una de las primeras imágenes del  Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA.

Consigue tu píxel en una de las primeras imágenes del  Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA.

Un pequeño fragmento de una imagen del universo puede quedar asociado a tu nombre. La NASA lanzó “Adopt a Pixel”, una iniciativa que invita al público a reservar uno de los píxeles que integrarán las primeras fotografías obtenidas por el telescopio espacial Nancy Grace Roman.

La propuesta es gratuita y tiene un carácter simbólico: cada participante recibirá un número de píxel y un certificado personalizado que podrá descargar, imprimir o compartir en las redes sociales. Más adelante, cuando se publiquen las imágenes inaugurales del observatorio, podrá recuperar el sector que le fue asignado.

Cómo adoptar un píxel de la NASA

Para participar hay que ingresar a la página oficial de la campaña “Adopt a Pixel” de la NASA y completar el formulario. La plataforma solicita una dirección de correo electrónico, que será utilizada posteriormente para identificar y recuperar el píxel.

La agencia espacial aclaró que solamente se asignará un píxel por cada cuenta de correo electrónico. Por esa razón, si varios integrantes de una familia utilizan la misma dirección, deberán compartir el fragmento otorgado.

Después de completar el registro, el sistema entrega un certificado con el número correspondiente. La constancia puede guardarse, imprimirse o publicarse en las redes sociales mientras se espera la llegada de las primeras fotografías.

No se trata de elegir una estrella, un planeta o una galaxia en particular. El píxel estará vinculado a una porción de las imágenes que produzca el nuevo telescopio y cuyo contenido recién podrá conocerse cuando sean procesadas y difundidas.

Cuándo se conocerán las primeras imágenes

El telescopio espacial Nancy Grace Roman fue lanzado el 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Actualmente realiza un viaje de aproximadamente tres meses hacia el punto de Lagrange L2, ubicado a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Durante ese trayecto, los equipos de la misión encenderán, ajustarán y calibrarán sus sistemas. La NASA anticipó que las primeras imágenes del telescopio podrían publicarse a comienzos de 2027.

Será entonces cuando cada uno de los píxeles adoptados adquiera una imagen concreta. Según explica la agencia, esas unidades representarán pequeños fragmentos del cosmos observados con un nivel de resolución inédito para un instrumento con semejante amplitud de campo.

Qué tiene de especial el telescopio Nancy Grace Roman

Roman es uno de los observatorios espaciales más avanzados construidos hasta el momento. Cuenta con un espejo principal de 2,4 metros de diámetro -similar en tamaño al del Hubble- y una cámara infrarroja de 300 megapíxeles denominada Instrumento de Campo Amplio.

Su principal diferencia estará en la cantidad de cielo que podrá registrar en cada observación. Su campo visual será al menos 100 veces mayor que el del instrumento infrarrojo del Hubble, lo que le permitirá estudiar grandes regiones del universo en menos tiempo.

De acuerdo con la información oficial de la misión, el observatorio buscará responder preguntas sobre la energía oscura, la materia oscura y la evolución del universo. También realizará investigaciones sobre exoplanetas -mundos que orbitan otras estrellas- y discos donde podrían estar formándose nuevos sistemas planetarios.

Roman podrá enviar cerca de 1,4 terabytes de información por día, el volumen de datos más alto generado hasta ahora por una misión astrofísica de la NASA. Científicos, sistemas de inteligencia artificial y proyectos de ciencia ciudadana colaborarán en el análisis de ese enorme caudal de observaciones.

La campaña ofrece así una manera sencilla de acompañar el comienzo de una misión que promete transformar el conocimiento del universo: reservar una diminuta parte de una imagen que todavía no existe y descubrir, meses después, qué rincón del cosmos quedó detrás de ese píxel.