Cómo maridar tu whisky con queso y chocolate

Cómo maridar tu whisky con queso y chocolate

El maridaje es un mundo de trucos y secretos sutiles que hacen la diferencia: Conoce cómo combinar tu whisky con chocolate y queso para disfrutar como nunca.

MDZ Divinos

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Si quieres aprender cómo maridar whisky con queso y chocolate no te pierdas este artículo. Es cualidad de un gran anfitrión saber cómo combinar estos sabores para realzarlos y disfrutarlos en su máxima potencia.

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Maridaje perfecto: whisky con queso y chocolate

La sutil destreza de combinar una bebida y una comida es conocida con el nombre de maridar. Se refiere al arte de conseguir el “matrimonio“ perfecto entre texturas y sabores cuando se bebe algo después de probar un alimento sólido. 

Así, el whisky es la bebida con alcohol más interesante para maridar porque requiere combinaciones más minuciosas que el vino, que suele combinar con mayor cantidad de alimentos. 

Es cierto, el maridaje no es una ciencia exacta y es más bien un arte. Sin embargo, aunque mucho vaya en gustos, hay algunos trucos que puedes conocer para lograr el balance perfecto entre una comida y una bebida, sobre todo cuando esta es un whisky.

Las mezclas más deliciosas suelen impactar en todos los paladares y en la actualidad se usan mucho ciertos combos que raramente fallan. 

¿Te animas a esta experiencia gastronómica?

Aroma, textura, color y sabor pueden producir un placer más allá de lo que alimentos y bebidas pueden dar por separado y de allí, que la combinación se vuelva un arte. 

Maridaje de whisky, queso y chocolate: tips y trucos

En el caso del whisky la clave es que la bebida alcohólica complemente pero no sobrepase el sabor de la comida. El destilado debe ser dosificado y siempre beberse “a temperatura ambiente“, jamás frío.

Para conseguir un buen maridaje con whisky es preciso combinar el destilado con alimentos que puedan aportar características similares a lo que se está bebiendo.

Antes de comenzar a catar es necesario asegurarnos de que el paladar esté limpio y fresco. Se recomienda beber un sorbo de agua mineral, también a temperatura ambiente.

Que nunca falte el queso cuando abras una botella de whisky, de la variedad que sea. Fuente. cava-alta.com

 

Whisky y queso: las mejores opciones

Siempre que se sirve un vaso de whisky, no dejes de tener un queso a mano. Las etiquetas escocesas son las más adecuadas para el maridaje, sobre todo si se trata de un buen queso azul. En el caso de que sirvas un whisky más dulce, como Glenmorangie, es ideal el queso brie. 

La clave es que el maridaje se base en productos de alta calidad, ya que no se disfruta igual un single malt sencillo y un trozo de queso duro de la góndola del supermercado que una delicatessen comprada en una tienda boutique.

Se puede comenzar con whiskies clásicos de probada calidad y gusto al paladar como Cardhu, Macallan y The Glenrothes combinados con bombones de chocolate relleno de alta calidad e ir probando. 

Te sugerimos comenzar con roquefort de origen francés, elaborado de leche de oveja, ya que se caracteriza por su intenso sabor y aroma. Perfecto para maridar con whisky ahumado y complejo, completan la experiencia de un queso azul de calidad. 

En cuanto al queso brie, hecho de leche cruda de vaca, al ser un queso de pasta blanda que también proviene de Francia es ideal por su delicadeza y cremosidad para maridar con whiskies quizás más afrutados, ligeros y dulces.

La clave del maridaje es que se trate de productos de alta calidad. Fuente. @elportaldelchacinado.com

 

Whisky con chocolate: un matrimonio perfecto

En cuanto al whisky con chocolate, suele ser la combinación más ofrecida a quienes no suelen maridar este destilado con las comidas. Esta experiencia gastronómica por lo general es infalible a cualquier paladar porque bastará encontrar un chocolate intenso para que el whisky acompañe. 

Este debe aportar matices al chocolate y lo hará mientras haya algún elemento en común, que suele ser la vainilla, el caramelo y el licor relleno de algún bombón. 

El whisky Macallan y el cacao Sampaka, por ejemplo, parecen unidos antes de ser concebidos por separado. Uno realza los tonos del otro. Igual que el chocolate Belga original. 

La mejor manera de maridarlos es apostar a dos formatos: la cata de contrastes o la cata complementaria. En una buscamos que los elementos sean diferenciales y en otra, que tengan notas similares. 

Un buen ejemplo es un whisky ahumado con notas salinas marinado con un chocolate suave y dulce. O una tableta de chocolate con sal y un whisky single malt afrutado, fresco y dulce. 

Para beber whisky con chocolate, se toma primero un sorbo de whisky, luego se prueba un mordisco, no muy grande, de chocolate y cuando casi está deshecho se bebe un trago más del destilado. Así se aprecian mejor, uno y otro.

¿Qué esperas para aplicar estos sutiles trucos para disfrutar del arte del maridaje?

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