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El encantador paraje que se puede descubrir con el tren que viaja a la Costa este verano

En el camino hacia Mar del Plata es posible visitar un pueblito que nació con la llegada del tren en 1886. Un atractivo turístico perfecto para quienes buscan tranquilidad.
Vivoratá es un pintoresco pueblo ubicado en el camino hacia Mar del Plata Foto: Facebook De Pueblo en Pueblo
Vivoratá es un pintoresco pueblo ubicado en el camino hacia Mar del Plata Foto: Facebook De Pueblo en Pueblo

La opción de viajar en tren estas próximas vacaciones de verano es furor entre los turistas. Los tickets para visitar destinos de la Costa Atlántica y otros sitios turísticos a donde llega el tren se "volaron" en los últimos días por sus bajos precios, con menos de $2.000 se puede viajar desde la Ciudad de Buenos Aires hasta Mar del Plata o Pinamar, por ejemplo.

La venta de pasajes en tren para los servicios de larga distancia se inició el pasado sábado, para lo cual Trenes Argentinos habilitó la venta online y debido a la gran demanda también más de 30 estaciones en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), las cuales se vieron colapsadas de interesados en comprar tickets.

Un interesante pueblito donde pasa el tren

Vivoratá pueblo tren
Vivoratá es uno de los pueblos a los que llega el tren de larga distancia.

Vivoratá es uno de los pueblos más encantadores del centro sur de la provincia de Buenos Aires, con extensas laderas de verde intenso y tierra fértil, aire puro y tranquilidad. Se encuentra en el partido de Mar Chiquita, y hasta allí se puede llegar en el tren que viaja hasta Mar del Plata.

Este pintoresco pueblo nació con el primer viaje que realizó el tren hacia Mar del Plata, en 1886. El nombre lo toma del arroyo que nace en la Sierra del Wudcaun del Sistema de Tandilia y desemboca en la laguna de Mar Chiquita. Vivoratá es un vocablo de los pueblos originarios que significa "lleno de osamentas".

El pintoresco pueblo cuenta con celebraciones y encuentros para aquellos más costumbristas y defensores de sus raíces. Cada año, por ejemplo, durante el mes de enero todos los lugareños se reúnen para llevar adelante la Fiesta Zonal del Costillar.

Ahora bien, para quienes deseen conocer aún más la cotidianeidad del entorno rural, se pueden visitar las estancias y experimentar de cerca las labores campestres. Además, conservadas pulperías permiten un viaje en el tiempo para recordar los momentos de encuentro que atesoraron los gauchos del lugar.

Una de las visitas obligadas en Vivoratá es a la iglesia abandonada Eustaquio Aristizabal. Se trata de una popular construcción conocida como la capilla de la Estancia La Micaela. El camino para llegar es de fácil acceso, ya que se encuentra a la vera de la RN 2 en el km 350 aproximadamente. 

Vivoratá Iglesia Eustaquio Aristizabal
Iglesia abandonada Eustaquio Aristizabal IG: @mourinomarina