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Multiplica tus cactus con estos increíbles trucazos

La próxima vez que veas que tu cactus ha perdido un trozo, no lo descartes.

Multiplicar tus cactus es económico. Estas plantas se regeneran, lo que los convierte en candidatos perfectos para la propagación. Si alguna vez has visto cómo un trozo de cactus se desprende, te sorprenderás al saber que este mismo fragmento puede convertirse en una nueva planta con raíces propias. 

Los cactus, como el famoso cactus oreja de conejo (Opuntia microdasys) o el Opuntia humifusa, son perfectos para este proceso. Estas especies poseen segmentos que se desprenden con facilidad. Si bien es posible reproducirlos en cualquier época del año, los expertos recomiendan hacerlo durante la primavera y el verano, cuando las plantas están en su máximo crecimiento.

Se reproducen muy fácil.

Para comenzar, necesitas recolectar los fragmentos de tu cactus. Es fundamental tener precaución, ya que los cactus están cubiertos de espinas. Usa unas pinzas, tenazas de cocina o, en su defecto, guantes gruesos. En el caso de que sea un oreja de conejo, arranca suavemente una de las orejas. Si tu cactus es del tipo que crece en forma de columna, como algunos de gran tamaño, corta un buen trozo de su cabeza con un cuchillo bien afilado. Asegúrate de hacer un corte limpio y recto, lo que ayudará a la cicatrización y evitará infecciones.

Una vez que tienes el pedazo, el corte debe cicatrizar antes de plantarlo. Este proceso implica dejar el trozo de cactus al aire libre para que se forme un callo en la zona donde se realizó el corte. Dependiendo de la especie y las condiciones ambientales, la cicatrización puede tardar entre 24 horas y varios días. Durante este tiempo, mantén el fragmento en un lugar seco y ventilado.

No los encharques.

Cuando el callo esté formado, es momento de plantar el fragmento en una maceta pequeña con tierra adecuada para cactus. Es importante que el sustrato drene bien, ya que estas plantas son propensas a pudrirse si se encharcan. La tierra para cactus suele estar compuesta de una mezcla de arena gruesa, perlita y un poco de tierra común. Esta combinación garantiza que el agua no se acumule y que las raíces puedan respirar. Y no olvides: evita regar inmediatamente después de plantar.