Comida salada: no la tires así puedes recuperarla
No hay peor sensación en la cocina que probar un guiso, una sopa o cualquier plato y descubrir que está demasiado salado. La frustración es enorme, pero no hay necesidad de entrar en pánico. Existen varios métodos sencillos y eficaces para salvar una comida salada sin necesidad de desecharla.
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Lo primero contra el exceso de sal es la papa. Simplemente corta una papa en trozos grandes y agrégala al plato. Deja que se cocine durante unos minutos y luego retírala. La papa absorberá parte del exceso de sal. Este truco es especialmente útil para guisos, sopas y estofados.
Otra solución práctica es diluir el exceso de sal con agua. Si la comida contiene mucho líquido, como una sopa o un estofado, retira parte del caldo y reemplázalo con agua caliente. Esto reducirá la concentración de sal en el plato. Si el guiso es espeso, añade un poco de agua y cocina a fuego lento durante unos minutos para que los sabores se mezclen bien. Es un método simple y efectivo que puede salvar tu preparación sin alterar demasiado el sabor original.
Los ácidos también son excelentes para enmascarar el sabor salado. El jugo de limón y el vinagre son opciones comunes y fáciles de encontrar en cualquier cocina. Agrega unas gotas de limón o vinagre a la preparación y prueba de nuevo. Los ácidos ayudarán a equilibrar el sabor, reduciendo la percepción de sal. Es importante añadirlos poco a poco para evitar que el plato adquiera un sabor demasiado ácido. Este truco funciona muy bien con sopas, salsas y guisos.
El azúcar es otro ingrediente que puede ser útil en estas situaciones. Una pizca de azúcar puede contrarrestar el exceso de sal y equilibrar los sabores en el plato. Al igual que con los ácidos, añade el azúcar gradualmente y prueba después de cada adición para evitar que el plato se vuelva demasiado dulce. Este método es especialmente efectivo en salsas y guisos.

