El sobrepeso podría desencadenar el cáncer, qué dicen los expertos
El sobrepeso y la obesidad son problemas de salud que van más allá de la estética. Estudios recientes y voces de la comunidad científica señalan una preocupante conexión entre el sobrepeso y el cáncer, algo que no debe pasarse por alto.
Guadalupe Sabio, quien lidera el Grupo de Interacción entre Órganos en las Enfermedades Metabólicas del CNIO, ha dedicado gran parte de su carrera a investigar esta conexión, pues la obesidad está altamente relacionada con cáncer hepático y de colon, entre otros tipos. Ella sostiene que los estudios epidemiológicos comenzaron en 2010.
Desde entonces, se han realizado numerosas investigaciones en modelos animales, observando que las dietas altas en grasas aumentaban la propensión al cáncer hepático. Este hallazgo proporciona una base científica clara: el exceso de peso corporal aumenta el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer. Esto se debe a varios factores. Primero, la obesidad puede causar inflamación crónica, lo que puede dañar el ADN y conducir al desarrollo de cáncer. Segundo, el exceso de grasa corporal aumentaría los niveles de ciertas hormonas, como el estrógeno y la insulina, que promoverían el crecimiento de células cancerosas. Además, la obesidad puede afectar el sistema inmunológico, reduciendo su capacidad para detectar y destruir células cancerosas.
Dada la asociación que existe entre la obesidad, el sobrepeso y el cáncer, es necesario tomar medidas y cuidar lo que comemos y hacemos. La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) resalta que adoptar hábitos saludables y llevar un estilo de vida activo es urgente en la prevención de diversos tipos de cáncer.
Esto significa consumir una variedad de alimentos nutritivos, incluyendo frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras. Evitar el consumo excesivo de alimentos altos en grasas saturadas, azúcares y sal también es crucial. Segundo, la actividad física regular como caminar o montar en bicicleta, pueden tener un impacto positivo en nuestra salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa por semana. Además, es importante mantenernos hidratados bebiendo suficiente agua y evitar el consumo excesivo de bebidas azucaradas y alcohólicas.