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Qué es la neuroarquitectura: la técnica para crear el hogar ideal para sentirse feliz

En la búsqueda de que la casa sea un templo, la neuroarquitectura aparece como una alternativa para impulsar nuestro bienestar.
La neuroarquitectura aparece como una alternativa para nuestro bienestar. Foto: Shutterstock
La neuroarquitectura aparece como una alternativa para nuestro bienestar. Foto: Shutterstock

La neuroarquitectura, un enfoque innovador en el diseño de espacios, busca transformar los entornos para promover el bienestar. Considera cómo la luz, los colores, los materiales y la distribución espacial pueden influir positivamente en nuestras sensaciones y calidad de vida. La diseñadora de interiores María Lledó Cisneros destaca la importancia de integrar estos elementos para crear ambientes que estimulen todos los sentidos, imitando las experiencias multisensoriales que nos ofrece la naturaleza.

En la actualidad, vivimos rodeados de estímulos visuales, pero es crucial recordar que nuestros sentidos van más allá de la vista. Lledó explica que, además de los cinco sentidos aristotélicos, tenemos sentidos de interocepción y propiocepción, que nos informan sobre el estado interno de nuestro cuerpo y nuestra postura en el espacio. Así, diseñar un espacio que tenga en cuenta todos estos sentidos puede mejorar significativamente nuestro bienestar.

La personalización es clave en la neuroarquitectura. No existe una fórmula única para crear espacios saludables y agradables, ya que cada persona tiene necesidades sensoriales diferentes. Es esencial conocer cómo los estímulos afectan a cada individuo para evitar la sobrecarga sensorial o la falta de estímulos. María subraya la importancia de un enfoque personalizado para diseñar espacios que generen sensaciones positivas y confort.

La neuroarquitectura aparece como una alternativa para nuestro bienestar.
(Shutterstock)

La luz, especialmente la natural, juega un papel fundamental en nuestra salud. Regula nuestros ritmos circadianos y mejora nuestro estado de ánimo. La interiorista sugiere utilizar iluminación biodinámica y ajustar la temperatura e intensidad de la luz artificial para evitar la sobreestimulación. Un diseño que favorezca la entrada de luz natural puede tener un impacto significativo en nuestro bienestar diario.

El diseño de formas y proporciones en los espacios también influye en cómo nos sentimos. Formas suaves y curvas generan una sensación de seguridad, mientras que techos altos pueden fomentar el pensamiento creativo. Se debe considerar el propósito de cada espacio para diseñar entornos que promuevan las actividades específicas que se desarrollarán en ellos, optimizando así la experiencia de sus ocupantes.

La neuroarquitectura aparece como una alternativa para nuestro bienestar.
(Shutterstock)

Los colores tienen un impacto profundo en nuestras emociones y percepción del espacio. Colores claros y naturales pueden inducir calma y sensación de refugio. María Lledó recomienda previsualizar la paleta cromática completa y evitar contrastes fuertes. Utilizar colores de acento y piezas decorativas puede añadir dinamismo y creatividad sin abrumar los sentidos.

Por último, pero no por eso menos  importante, los aromas y la acústica también son esenciales en el diseño sensorial. Los olores pueden evocar recuerdos y emociones, y un buen aislamiento acústico es vital para crear espacios tranquilos y confortables. Se subraya la importancia del silencio y de utilizar materiales naturales que mejoren la experiencia táctil y visual en el hogar. Es por todo esto que tener en enfoque integral y personalizado en la neuroarquitectura puede transformar nuestros espacios en refugios de bienestar y armonía.