Perros o gatos, la ciencia descubre quienes son más inteligentes
Un reciente estudio ha revelado que comparar la inteligencia de perros y gatos es como comparar herramientas diferentes. Brian Hare, del Centro de Cognición Canina de la Universidad Duke, explica que, al igual que un martillo y un destornillador, cada especie está adaptada a resolver problemas específicos.
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Cada especie desarrolla habilidades según sus necesidades. Hay animales que destacan en comunicación, otros en migración y algunos en la creación de herramientas. En el caso de perros y gatos, su evolución como mascotas nos hace olvidar que han desarrollado capacidades diferentes para enfrentar retos diversos.
Para medir la inteligencia de una especie, se considera el tamaño del cerebro. Los gatos, por ejemplo, tienen un cerebro proporcionalmente más grande que el de los perros, con una proporción de 1/100 respecto a su cuerpo, frente al 1/125 de los perros. Sin embargo, la proporción no siempre es una medida fiable, ya que animales como elefantes y leones tienen cerebros proporcionalmente pequeños, pero son muy inteligentes.
Una medida más fiable es la cantidad de neuronas y conexiones sinápticas. El cerebro de los perros tiene casi el doble de neuronas que el de los gatos, lo que sugiere una mayor capacidad para el pensamiento lógico y las emociones. Los gatos, en cambio, tienen un hipotálamo más desarrollado, lo que les da una mejor capacidad memorística y percepción del espacio.
Los perros destacan en inteligencia empática y en la interpretación del comportamiento humano, habilidades desarrolladas a lo largo de su historia como animales de trabajo. Por su parte, los gatos tienen una mejor memoria y resolución de problemas lógicos, lo que tiene sentido considerando su historia como animales semidomésticos.
En conclusión, no se puede afirmar que una especie sea más inteligente que la otra. Cada una tiene áreas en las que sobresale: los perros en habilidades sociales y trabajo en equipo, y los gatos en resolución de problemas y percepción espacial. Así, tanto perros como gatos son los mejores en su propio ámbito.
