La hidroponía es el futuro: qué fácil es cultivar sin tierra
La hidroponía es un método de cultivo que prescinde de la tierra y hace crecer las plantas en una solución de agua con nutrientes, lo que permite un mayor control sobre el crecimiento de las plantas y una mayor eficiencia en el uso de recursos.
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Cultivar albahaca en casa es más sencillo de lo que parece
Una de las principales ventajas de la hidroponía es que el agua utilizada puede ser recuperada y reciclada, lo que reduce el consumo de agua en comparación con la agricultura tradicional. Además, los nutrientes necesarios para el crecimiento de las plantas pueden obtenerse de diversas fuentes, incluso de excrementos de peces en lo que se conoce como acuoponía.
Montar un pequeño jardín hidropónico en casa es relativamente económico y sencillo. Para ello, se necesita un contenedor de plástico de unos 30 cm de profundidad y una bandeja de 10 cm que encaje sobre él con un agujero de drenaje. Se coloca una bomba de acuario en el fondo del contenedor, con el tubo de salida colocado para que bombee el agua con nutrientes a la bandeja superior.
Las plantas se colocan en pequeños contenedores de plástico sobre un sustrato como fibra de coco o lana de roca. El contenedor se llena con agua y nutrientes, que habrá que reemplazar cada semana aproximadamente. Toda la instalación se coloca en un lugar soleado o bajo lámparas especiales para el crecimiento.
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Con la hidroponía, es posible cultivar una amplia variedad de alimentos, desde verduras como judías verdes, coliflor, lechuga o puerros; hortalizas como zanahorias, pepinos o tomates; hasta frutas como fresas, frambuesas o uvas e incluso frutos provenientes árboles enanos como limones o manzanas. También es posible cultivar plantas aromáticas como albahaca, cilantro o menta.
Otra ventaja importante es que al no depender del clima ni del suelo para su cultivo, la hidroponía permite cultivar alimentos frescos durante todo el año, independientemente del clima exterior o la estación.