Cinco tips para poder dormir y tener un sueño reparador
Se dice que existen entre 50 y 70 millones de personas que padecen continuamente trastornos de sueño. Los más comunes a la hora de dormir son el insomnio, la apnea y la narcolepsia, cada uno de ellos afectándonos en gran medida dentro de nuestro rendimiento diario.
Los adultos sanos necesitan dormir al menos siete horas por noche. Los bebés, los niños pequeños y los adolescentes necesitan aún más horas de sueño para permitir su crecimiento y desarrollo. Es cuestión de encontrar un equilibrio en cada etapa.
Lo cierto es que la investigación científica ha hecho avances sobre el sueño y en las últimas décadas encontró algunas respuestas a todo lo que nos sucede a la hora de dormir. Sin embargo, la información falsa suele circular y hay cinco mitos basados en el sueño. A continuación los repasamos.
1. El cuerpo se acostumbra a la falta de sueño: Según el doctor Daniel Pérez Chada, director de la Clínica del Sueño del Hospital Universitario Austral, y en una charla con Infobae, la sobreadaptación a dormir menos horas es solo aparente. La falta de sueño afecta negativamente al organismo, incrementando la somnolencia diurna y afectando el rendimiento, la memoria y la concentración. A largo plazo, la privación de sueño puede dañar la salud en diversos aspectos, desde el metabolismo hasta la salud mental.
2. Lo que importa es cuánto tiempo se duerme: Aunque la duración del sueño es crucial, la calidad del mismo es igualmente importante. Un sueño fragmentado afecta la capacidad de entrar en las etapas más reparadoras, disminuyendo la eficacia del descanso. El objetivo debe ser alcanzar un sueño ininterrumpido de alta calidad, según la Fundación del Sueño de los Estados Unidos.
3. Hay que quedarse en la cama hasta dormirse si hay insomnio: La doctora Stella Maris Valiensi, quien preside la Asociación Argentina de Medicina del Sueño, enfatiza la importancia de mantener un horario regular de sueño. Si no se logra conciliar el sueño después de 20 minutos, es mejor salir de la cama. La asociación de la cama con el sueño es clave, y realizar actividades relajantes antes de intentar dormir puede ser beneficioso.
4. Tomar alcohol antes de acostarse mejora el sueño: Aunque el alcohol puede inducir somnolencia inicial, afecta negativamente la calidad del sueño. Según la doctora Valiensi, provoca despertares nocturnos, sueño fragmentado y puede empeorar la apnea del sueño. A largo plazo, el alcohol no es una solución para mejorar el descanso.
5. Una temperatura cálida en el dormitorio es lo mejor: Encontrar una temperatura cómoda es esencial, pero un dormitorio demasiado caliente puede interferir con el proceso natural de descenso de la temperatura corporal durante el sueño, según detalla Valiensi. Se recomienda mantener temperaturas entre 20 y 24 grados y considerar la ventilación, oscuridad y niveles de ruido para crear un ambiente propicio para el sueño.