La gurú del magnesio falleció a los 100 años: cuál era su dieta
Ana María Lajusticia, conocida como la “gurú del magnesio,” dejó una huella profunda en el mundo de la salud y la nutrición. A los 100 años, la química falleció, dejando un legado basado en la búsqueda del bienestar a través de una dieta equilibrada y rica en magnesio.
Su enfoque se fundamentaba en la nutrición consciente y en una alimentación diseñada para nutrir el cuerpo y la mente. Este estilo de vida no solo la mantuvo lúcida y activa durante años, sino que también inspiró a miles de personas a adoptar hábitos más saludables. Ella estudió Química en Madrid, aconsejada por su abuela. En 1980 creó su propia línea de complementos alimenticios.
El desayuno era, según Lajusticia, la comida más importante del día. Ella creía que un desayuno rico en proteínas y nutrientes adecuados aportaba energía, pero también ayudaba a estimular el cerebro y el sistema nervioso, clave para enfrentar el día. Su desayuno típico incluía una fuente de vitamina C, que encontraba en frutas como el kiwi o la naranja. En caso de optar por un zumo, limitaba la porción a medio vaso para evitar el exceso de azúcar. También incluía cloruro de magnesio líquido y levadura de cerveza, dos fuentes vitales de magnesio y vitaminas del grupo B, esenciales para el sistema nervioso.
Lajusticia priorizaba las proteínas en el desayuno, incluyendo un huevo frito, jamón, y pan integral con tomate y aceite de oliva. Esta combinación aportaba energía de manera sostenida durante la mañana. Más adelante, a los 85 años, optó por sustituir el huevo frito por colágeno con magnesio.
Para la comida del mediodía, Lajusticia diseñó un plato que balanceaba fibra, proteínas y carbohidratos complejos, asegurando que el organismo recibiera los nutrientes necesarios para mantenerse saludable. Su comida comenzaba con legumbres y verduras, ya fuera en forma de guisos o platos hervidos, lo que proporcionaba una mezcla de fibra, almidón y azúcares de absorción lenta. Este tipo de alimentos, además de ser saciantes, favorecen la digestión y ayudan a mantener estables los niveles de energía durante la tarde.
Como plato fuerte, Lajusticia optaba por carnes magras, como el pollo o la carne de res sin grasa, y prefería las carnes rojas ocasionalmente, siempre quitando el exceso de grasa antes de cocinarlas. Ella sabía que estas proteínas eran fundamentales para mantener los músculos y que, además, el magnesio que incluía en su dieta diaria ayudaba a mejorar la absorción de estos nutrientes. Para completar la comida, elegía postres ricos en vitamina C, como las mandarinas, naranjas o kiwi.