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La receta más deliciosa de pollo al limón y en simples pasos

Con ingredientes simples y pasos fáciles de seguir, lograrás un pollo al limón que hará que todos se chupen los dedos y pidan más.
Sorprende a tus seres queridos con esta receta. Foto: Archivo
Sorprende a tus seres queridos con esta receta. Foto: Archivo

El clásico pollo al limón de los restaurantes chinos es una receta difícil de resistir. Para preparar esta delicia para cuatro personas, necesitarás los siguientes ingredientes: pechuga de pollo, limón, maicena, aceite de girasol para freír el pollo, azúcar (dos cucharadas), caldo de pollo (100 ml) y salsa de soja (50 ml). La preparación puede parecer complicada, pero si sigues estos pasos sencillos, te resultará fácil.

Primero, corta tres rodajas finas de limón y exprime el resto de los dos limones para obtener su jugo. En una olla, pon a cocer el jugo de limón con el azúcar, el caldo, una cucharada de maicena y las tres rodajas de limón. Deja que la mezcla hierva a fuego lento hasta que espese y adquiera una consistencia similar a la de un jarabe. 

Un plato delicioso.

Mientras se cocina la salsa, marina las pechugas de pollo. Asegúrate de que las pechugas estén muy limpias y córtalas por la mitad para que no sean tan gruesas. Coloca las pechugas en un recipiente y cúbrelas con la salsa de soja. Déjalas marinar durante al menos 30 minutos. Este tiempo de marinado permitirá que el pollo absorba todos los sabores de la salsa de soja.

Pasados los 30 minutos, es momento de preparar el rebozado. Mezcla la otra cucharada de maicena con un huevo batido. Esta mezcla será la encargada de darle al pollo esa textura crujiente que tanto nos gusta. Escurre bien las pechugas de la salsa de soja y rebózalas en la mezcla de maicena y huevo. Asegúrate de que todas las pechugas estén bien cubiertas.

Para chuparse los dedos.

En una sartén grande, calienta suficiente aceite de girasol para freír el pollo. Cuando el aceite esté bien caliente, fríe las pechugas hasta que se doren y estén crujientes por fuera. Una vez que las pechugas estén doradas, retíralas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Mientras el pollo se enfría un poco, corta las pechugas en pequeñas tiras. Esto facilitará que los comensales puedan comerlas con palillos chinos, tal como se hace en los restaurantes tradicionales.