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Por qué debes desayunar antes de las nueve de la mañana

La clave para un desayuno está en la hora en que lo consumes y también en la calidad de los alimentos que elijas.
Al sincronizar tus comidas con el ritmo natural de tu cuerpo, disfrutas de un mayor bienestar. Foto: Archivo

Al sincronizar tus comidas con el ritmo natural de tu cuerpo, disfrutas de un mayor bienestar. Foto: Archivo

El desayuno tiene el poder de influir en el metabolismo y la energía del cuerpo. La clave, sin embargo, no está solo en qué se come, sino también en el momento en que se hace. Desayunar antes de las nueve de la mañana, entre las siete y las ocho, ofrece una serie de beneficios.

El cuerpo sigue un ciclo natural, conocido como ritmo circadiano, que afecta diferentes funciones biológicas, incluyendo la producción de hormonas. Una de las hormonas más importantes para comenzar el día es el cortisol. Esta hormona, a menudo asociada con el estrés, sigue un patrón diario: sus niveles comienzan a elevarse a las 4:00 de la mañana, alcanzan su punto máximo entre las 7:00 y las 8:00, y luego empiezan a descender a medida que avanza el día.

Inicia el día con proteínas.

El cortisol es una respuesta al estrés, pero también juega un papel en la regulación de la energía. Cuando desayunas temprano, alrededor del momento en que los niveles de cortisol están en su punto más alto, ayudas a que el cuerpo sincronice el metabolismo con su ciclo natural. 

Desayunar después de las nueve de la mañana, aunque no parece un retraso, tiene consecuencias en la producción de glucosa y en la gestión del estrés interno. Si el cuerpo percibe que ha pasado mucho tiempo sin recibir alimentos, libera una señal que activa la producción de glucosa en el hígado. 

Desestimna los niveles de cortisol.

Este proceso no solo puede alterar los niveles de azúcar en sangre, sino que también incrementa la producción de insulina, lo que puede generar fatiga y antojos de alimentos poco saludables a lo largo del día. Desayunar temprano ayuda a evitar este ciclo y a mantener niveles estables de glucosa. Alimentos como los huevos, el yogur griego y los frutos secos son excelentes opciones para un desayuno equilibrado.