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Según la psicología, esto hacemos cuando alguien nos gusta

Inconscientemente enviamos señales con gestos que evidencian la atracción

Cuando nos sentimos atraídos por una persona realizamos gestos inconscientemente que son señales de que se nos ha despertado el interés por ella. Nuestro comportamiento cambia, y en ese sentido, según la psicología, esto es lo que hacemos sin querer cuando alguien nos gusta.  

Cuando estamos interesados por alguien, una de las señales más potentes es el contacto visual. Cuando miramos más tiempo de lo normal a una persona significa que estamos tratando de tener una conexión más profunda. Y es que este gesto crea una sensación de intimidad ya que, según los expertos en lenguaje no verbal, nuestros ojos revelan muchas emociones.  

El contacto visual es una clara señal de atracción. Foto: Shutterstock

Por otro lado, nuestro lenguaje corporal cambia cuando nos gusta alguien ya que nos mostramos más abiertos como por ejemplo no cruzar los brazos ni las piernas delante de esa persona. Además, tendremos el llamado “efecto espejo”, donde inconscientemente imitaremos los movimientos, gestos y posturas de la persona que nos sentimos atraídos, demostrando que estamos sincronizados con el otro.

Cuando una persona nos gusta, nos reímos más de lo normal, incluso con cosas que no son tan graciosas. Y es que así, lo que buscamos en el otro es generar complicidad y mostrando interés en lo que está diciendo.

Cuando nos gusta alguien cuidamos más nuestra apariencia. Foto: Shutterstock

Asimismo, cuando nos sentimos atraídos por alguien empezamos a cuidar más nuestra apariencia, nos arreglamos el pelo y usamos mejor ropa, por ejemplo. Intentamos vernos mejor para causarle una buena impresión a la persona que nos gusta. Este comportamiento, según la psicología, es instintiva y está asociada a la necesidad de parecer más atractivos.

Finamente, otra señal de que nos gusta alguien es el contacto físico. Por más sutil que sea, buscamos cualquier excusa para tocar a la persona que nos gusta rozándole el brazo, la mano o dándole un abrazo en el momento del encuentro o despedida, tratando de acortar el espacio entre ambos e intentando un acercamiento emocional. El contacto físico, aunque sea algo muy sutil, es una señal clara de atracción.