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Cinco secretos para "saborear" la vida

Los mecanismos que usamos para disfrutar la comida pueden ayudarnos a experimentar el mundo con más deleite. Descubrí este novedoso modelo.
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Saboreamos un chocolate, un helado o un vino: imaginamos su gusto antes de probarlo; usamos la vista, el tacto y hasta el oído como preámbulos de la experiencia; entramos en contacto; aguzamos el gusto, y extendemos el momento de placer. Más allá de la necesidad biológica del hambre, apelamos al placer, la emoción y la estética para fijar con el sabor ese instante en la memoria. El verbo "saborear" había estado reservado a las experiencias con la comida; sin embargo, en la última década se ha extendido el término a otros campos de experiencia gracias a los estudios de la psicología positiva.

Investigadores como Fred Bryant, de la Universidad de Loyola en Chicago, han demostrado cómo la experiencia de "Saborear" puede dar cuenta de una apreciación sensorial más amplia y convertirse en una poderosa herramienta para intensificar las experiencias positivas.

En su libro Savoring: A new model of Positive Experience (Saborear: Un nuevo modelo de experiencia positiva), escrito junto a su colega Joseph Veroff, Bryant afirma que cuando somos capaces de ser conscientes de nuestros sentimientos durante los eventos positivos y logramos conectarnos con su fluir podemos aumentar la felicidad a corto y largo plazo. En sus palabras: "Es como agitar la experiencia alrededor de tu mente".

Una de las tesis centrales de los estudios es que si cultivamos y aplicamos los mecanismos empleados en el acto de saborear a las experiencias cotidianas, seremos capaces de profundizar la sensibilidad, aumentar el bienestar y fijar los efectos positivos en la memoria por más tiempo. El modelo de "saborear" nos ayuda a hacerle frente al adormecimiento de nuestra capacidad de asombro y la desconexión con el instante, causados, entre otros, por los ritmos agitados de nuestro tiempo, el exceso de estímulos agradables y la rápida adaptación a las experiencias placenteras (llamada por los científicos "adaptación hedonista").

El modelo de "saborear" nos ayuda a hacerle frente al adormecimiento de nuestra capacidad de asombro

Esta propuesta, con claros orígenes en prácticas de meditación en atención plena, proporciona con la metáfora de "saborear" un camino para atender, sentir y ampliar nuestra relación con la vida. Los beneficios psicológicos de saborear, según las investigaciones, son: una mejora en la salud física y mental, un fortalecimiento en las relaciones, flexibilidad frente a la impermanencia y mayor creatividad para afrontar los desafíos.

A continuación compartimos cinco secretos para cultivar nuestra capacidad de saborear la vida:

Anticipación:

La imaginación juega un papel crucial en la creación de experiencias y en el placer que se derive de ellas. Anticipar, con detalles y sin ansiedad, la lectura de un libro, el encuentro con unos amigos o una actividad física al aire libre puede imprimir en las acciones cotidianas una alegría similar a los momentos previos a ocasiones memorables.

Atención:

Hacer una pausa y prestar atención a situaciones, objetos y personas que usualmente pasan desapercibidos nos permite apreciar la diversidad de la vida. Saborear implica despertar el asombro sobre el mundo y su mágica existencia.

Foto: Lo Fa, cortesía para Estar mejor

Fluidez:

Una de las recomendaciones más conocidas de la psicología positiva es el cultivo del "fluir" (flow). Consiste en la capacidad para permanecer absorto en una actividad o momento. Implica involucrar el ser en una sola dirección y percibir una anulación del tiempo. La claves para alcanzar este estado son: ser conscientes de cuándo sentimos la fluidez; experimentar más de estos momentos o acciones, y llevar la experiencia a otros ámbitos.

Sencillez:

Investigaciones muestran que el dinero puede proveernos de experiencias y objetos que nos dan oportunidades de saborear. Sin embargo, si no estamos conscientes para saborear estos momentos, la felicidad no necesariamente va a incrementarse. Por otra parte, quienes cultivan la capacidad de apreciar la sencillez e invitan el disfrute por experiencias simples, como compartir un mate con un amigo o ver un atardecer, pueden cambiar su estado emocional y mental.

Remembranza:

Recordar un tiempo feliz o una experiencia positiva puede ayudarnos en la vida cuando aparecen los tiempos difíciles. Un estudio de la investigadora Sonja Lyudomirsky, autora de la Ciencia de la felicidad, reveló que si las personas recordaban eventos felices de su pasado con muchos detalles, por ocho minutos diarios, tres días consecutivos, sentían emociones más positivas hasta por cuatro semanas después del estudio.