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Acciones para conquistar la "soledad acompañada"

En nuestras sociedades hiperconectadas, la soledad es un sentimiento generalizado y un desafío para la salud pública. Aprendé cómo recobrar la intimidad de las relaciones.
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Tenemos relaciones en Facebook, Twitter o Instagram; nos encontramos con amigos para comer un asado o practicar un deporte, y convivimos con familiares  o vecinos. Sin embargo, a pesar de la presencia de otros, en ocasiones experimentamos el sentimiento de soledad. John Cacioppo, profesor de la Universidad de Chicago y uno de los mayores expertos en neurociencia social, ha liderado numerosos estudios que revelan los orígenes de la emoción de "soledad acompañada". Además, este investigador, después de procesar una enorme cantidad de datos, ha afirmado que en los países occidentales una de cada tres personas se siente sola con frecuencia.

Las evidencias señalan que el retraimiento no obedece a un deseo de introspección o silencio, sino que es un aislamiento en presencia de otros, escogido como una alternativa a la exclusión, el desencanto o la vergüenza. Con el tiempo, esta búsqueda de soledad para "protegerse" puede volverse crónica, y entonces se pierde la conexión y surge una desconfianza generalizada hacia el mundo.

A partir de análisis biológicos, encuestas y seguimiento epidemiológico, se evidenciado que las consecuencias físicas de la soledad son, entre otras: la disminución de la respuesta inmunológica, la resistencia a la circulación de la sangre y el agotamiento. La fatiga es producto del "rumiar" de los pensamientos negativos en la vigilia y de los microdespertares durante el sueño, pues no se descansa plenamente durante la noche. En el ámbito emocional, la soledad aumenta la ansiedad, la depresión y la hostilidad.

En un gran metaanálisis publicado por Cacioppo y sus colegas, que reunió setenta estudios combinados con más de tres millones de participantes, se demostró que la soledad incrementa las probabilidades de la mortalidad en un 26%. 

Hoy existen pruebas indiscutibles sobre la relación entre nuestra manera de vivir en occidente y la soledad; el costo de este fenómeno para la salud pública y la economía, y el vínculo estrecho entre la soledad, la depresión y el aumento en el consumo de sustancias psicoactivas. Estas evidencias han llevado a países como Inglaterra y Dinamarca a crear programas nacionales de prevención y acompañamiento.

El incremento de los casos de soledad, los  estudios y las políticas  públicas para atender este signo de nuestros tiempos son llamados de atención para volver a reconocer la importancia de estar con otros para nuestro bienestar. Hoy es una prioridad para nuestra salud física y mental recobrar el cultivo de relaciones profundas.

Hoy es una prioridad para nuestra salud física y mental recobrar el cultivo de relaciones profundas

Existen cuatro pequeñas acciones que pueden ayudarnos a recuperar la sensación de conexión, nuestros vínculos y la pertenencia a la familia humana.

1. Reconectarnos con la vida: Una de las características de la soledad es el sentimiento del mundo como lugar hostil. Volver a la naturaleza, a sus sonidos, textura y diversidad, reduce las reacciones de defensa y huida. Además nos permite recuperar la unión con la existencia y sus ritmos.

2. Aprender a cuidar: En nuestras sociedades medimos en gran parte nuestras relaciones por cómo nos hacen sentir. Cuando cambiamos la mirada y comenzamos a cuidar de otros, mediante la escucha, el servicio o el acompañamiento, salimos de nuestras expectativas y cavernas emocionales. Así nos abrimos a la presencia, sufrimiento y alegría de los demás.

Foto: Aaron Lee 

3. Abrir las puertas a la diferencia: Nuestros vínculos son o rígidos o frágiles. Nos encontramos con las mismas personas sin llegar a la profundidad o nos unimos con otros intensamente pero la conexión es breve. Los vínculos se refuerzan con la diferencia. Si nos abrimos a nuevas personas, con intereses diferentes a los nuestros y miradas que cuestionan las nuestras, primero sentiremos un reto para la cercanía, pero si persistimos en la apertura, se iluminará la verdad de estar con otros en la diferencia, en la unidad como humanos.

4. Encontrarnos en la cooperación: Somos seres sociales que encuentran sentido en el trabajo con otros. Hoy la cooperación tiene un fin económico y se llama "empresa". Si despojamos el propósito comercial y miramos a nuestro alrededor, existen desafíos de familiares, amigos, comunidades e, incluso, del planeta, que pueden resolverse desde la acción cooperativa desinteresada. Ayudar a pintar una casa, resolver un desafío comunitario con trabajo en equipo, colaborar con una causa social o hacer parte de una red de cuidado del medio ambiente son formas de activar nuestra esencia social.

Para saber más sobre el trabajo de John Cacioppo: www.johncacioppo.com