Mercedes Rus, la ministra de un sillón que quema hasta al más pintado
Las áreas de Seguridad y Justicia en el Gobierno de Mendoza son responsabilidad de Mercedes Rus, destacada e intensa funcionaria que... funciona.
Para un clínico de la mente la entrevista es un método vital en su trabajo, muy distinto que para el periodismo, al que se le otorga estatura de género y que funciona como presentación si el protagonista es interesante: la ministra mendocina Mercedes Rus supera ampliamente la zona de lo "interesante".
Es que la designada, y con bastante astucia, pasó por encima aquel hipotético plan, para hacer del ministerio de Seguridad y Justicia un buen ámbito público para modernizar el abordaje de problemáticas tan calientes, duras y cotidianas de Mendoza.
No pocos entendidos sostienen que en ambas jurisdicciones su gestión es asimétrica, pero ninguno afirma que sea deficitaria en alguna. El delicado equilibro del "será justicia".
Mercedes Rus
Alguna vez el psicólogo de la ministra Mercedes Rus le hizo notar que ella "quería hacer todo" y que eso era bastante imposible. Y supongo que también le hablaba de su carácter. Resumió posiblemente la pasión por el trabajo, por la vocación, por su obstinación y su forma de entender al mundo de modo más justo.
Pero lo más curioso del caso Rus es que la Literatura a veces le cambia el foco. Y entendemos que esta, otra de sus pasiones, la completa como una persona dispuesta a estar más sensible al Bien y al Mal. A desentrañar la coloratura que media entre extremos que bien explican cómo evoluciona el género humano.
No es el único rasgo de una "distinta". Y a poco de afirmarlo surge que ella es la primera mujer en la historia de Mendoza en estar al frente de las fuerzas de seguridad. De los policías, un complejo entramado institucional que no goza de muy buena prensa.
La señora Rus es "distinta" también porque encabezando estas áreas tan ásperas no duda en estar de cuerpo presente en operatvos, redadas, investigaciones.
Quienes la conocen de cerca no dejan de asombrarse por lo meticuloso de su trabajo, por la visión general ante un problema, por su compromiso con las causas justas.
El outfit de la ministra es a veces gótico, sombrío, elegante, clásico y nada ambiguo o "tibio". Lo que suelen usar las heroínas modernas.
Seguridad
La urgencia es la variable básica del ministerio de Seguridad en Mendoza, desde su creación. Por brotes de urgencia y situaciones urgentes hasta fue creado. No ha cambiado mucho. Rus lo sabe. Y desgrana su plan para morigerar y mitigar los daños de la inseguridad.
También se sale de ese límite para concentrarse en la prevención, la asistencia y el modo de ir mejorando lo que a veces ni siquiera las estadísticas puede explicar: los números oficiales en seguridad la asisten en razón.
Confía que muchas políticas deberán ser expuestas a una consideración fría y práctica dentro de un tiempo razonable.
Justicia
La gran familia judicial es motivo de análisis de la ministra Mercedes Rus. Ella apela a las nuevas instancias creadas para dar mejor respuesta a los conflictos que dirime el Poder Judicial.
La democracia en Argentina y en Mendoza aún le reclaman a este pilar institucional una mayor transparencia de acción. Y una actualización de sus haceres y pareceres. En los últimos índices de confiabilidad en las instituciones, la Justicia sigue apareciendo entre los actores menos creíbles para la sociedad.
Rus se refiere al trabajo de los fiscales de Mendoza. A las nuevas prácticas. A las ventajas y también a las oposiciones de algunos de los involucrados.
No se lo pregunté pero hubiera sido interesante oír su respuesta: ¿Qué es más díficil? ¿Estar al frente de los policías de Mendoza o de los fiscales y jueces del Estado?
Tecnología
El delito como nunca antes está muy atravesado por los usos cotidianos de la tecnología. Es otro de los signos de los tiempos: la espectacular alza de esta modalidad. El impacto ofrece cifras millonarias. Los bancos tradicionales (y los no, también), han dejado de hacerse cargo de fraudes, como uno más de los ejemplos acerca de la vastísima zona gris entre lo legal y lo ilegal, lo justo y lo injusto.
Mercedes Rus integra foros internacionales muy respetados en el debate global de estas problemáticas que ya comienzan a ser parte del mapa del delito en Mendoza. Su gestión en esta área es visionaria y fundante, en especial por agilizar la acción del Estado ante ataques y flitraciones de datos muy sensibles.
Sabe que esta lucha, que también es cruel y es mucha, requiere de un enfoque regional, nacional e internacional. Y es un muy buen nivel de diagnóstico para protegerse de los cuantiosos y variados ataques que obligan a una defensa estratégica e inteligente.
William Shakespeare
La ministra es una lectora cautivada por varios autores clásicos ingleses (podríamos sumarlo al maldito escritor Jorge Luis Borges en esta categoría, en una máxima humorada).
Rus destaca su relación con William Shakespeare. Y si uno lo piensa bien ella ha sabido descubrir la tensión entre la letra fría de la ley y la equidad en esa literatura y dramaturgia descomunal.
"El mercader de Venecia" es una obra que se arrima a tratado jurídico, sin haberlo pretendido. Mercedes Rus pasa revista a este clásico. El personaje de Shylock exige estrictamente lo que el contrato le permite: "una libra de carne" del deudor. El tribunal se enfrenta al dilema de cumplir la ley a rajatabla o aplicar la clemencia y la equidad.
En otras obras, tipo "Macbeth" o "Julio César", Shakespeare pone el ojo en la ruptura de las leyes y el magnicidio, en una fuerza caótica de la que nadie puede escapar.
En "Macbeth" será la ambición desmedida y ultrapasar el orden natural para sumergirnos en el reino de la paranoia, la tiranía y la inseguridad. En "Julio César", el vacío de poder tras el asesinato del dictador arrastra al pueblo a una guerra civil sangrienta.
En el diseño de las políticas de Seguridad, el mayor temor institucional no es solo el delito, sino la anomia: la pérdida de respeto por la autoridad y la disolución del tejido social, que lo anomal devenga en normal.
Mantener el orden público y la paz social es, en clave shakesperiana, evitar que la sociedad caiga en ese estado de naturaleza violenta, donde "el mal se convierte en bien y el bien en mal".
Al revés de los que creen que para acabar con una guerra hay que tener más armas que el rival, contar con una ministra que ha compartido estas lecturas y sus enfoques, al menos a mí, me hace dormir más tranquilo.

