“El relato es inaccesible a los sectores vulnerables”
Para muchos, el relato nació con el gobierno de Néstor Kirchner y lo prolongó Cristina Fernández. La profesora Patricia Nigro señala que el relato viene desde gestiones anteriores y que en la era K se hizo notorio porque se presentó como la única alternativa de la realidad, lo que ha convertido al Gobierno en una víctima de este relato.
Autora (junto a la periodista Agustina Blaquier) del libro Desnudando el discurso político (el primero de Biblos, la colección dirigida por el ex asesor del comunicación del gobierno de Mendoza, Mario Riorda), Patricia Nigro es doctora en Comunicación de la Universidad Austral de Buenos Aires (del que también es profesora en el ámbito universitario y de posgrados); también profesora de Lengua y Literatura y desde hace 15 años capacita en discurso a empresas como Ericsson, BankBoston, Peugeot, y Mora y Araujo Comunicación.
Entrevistada por MDZ, el tema central fue el relato -tal como lo conocemos ahora-, si vino para quedarse definitivamente y si el mismo realmente está hecho para los sectores más populares.
- ¿Los argentinos tendremos gobiernos con relato para siempre?
- Creo que todos los gobiernos y los partidos que representan tienen su “relato”. Por ejemplo, en la época de Alfonsín, todo pasaba por la “modernización del país”; Menem utilizó la “privatización” como argumento para desintegrar el estado; a De la Rúa no lo dejaron ni proponer algo (el escándalo de que lo abandonara su propio vicepresidente hundió su gobierno a los pocos días de haber asumido) y podríamos seguir dando ejemplos.
No creo que esté mal tener un relato que plasme la ideología del partido: los seres humanos necesitamos de los relatos desde niños, porque ayudan a explicar el mundo y a convencer desde el punto argumentativo.
El problema se da cuando el relato se presenta como la única alternativa.
- De los sectores vulnerables, ¿quiénes hoy aceptan y se creen "el relato"?
- La propia construcción del “relato” es algo inaccesible a los sectores vulnerables. Vulnerabilidad y carencia educativa van juntas. Comprender que el discurso de un gobierno se basa en una narrativa construida con una intención política (conservarse en el poder), reescribiendo el pasado (de modo que los más jóvenes no lo refuten), instalando falsas dicotomías (sos nac & pop o sos un oligarca golpista) es imposible si no recibiste la educación mínima para usar el pensamiento crítico.
Mucha gente acepta el relato porque no tiene alternativa. El relato se transforma en un arma de manipulación que vigila y castiga, como diría Foucault. Esto es: si no hacés lo que te digo, te quedás sin el plan social que necesitás. Una falacia ad baculum, o sea, te convenzo con violencia, que es más que una mera estrategia discursiva. Se convierte en castigo real si se desobedece al sector dominante.
- ¿Cómo ha evolucionado el relato en la era K?
- Cuando Néstor asumió, con el 20% de los votos, necesitaba crear consenso para asegurar la gobernabilidad del país. Por eso formula el concepto de “transversalidad”. Una buena idea que terminó siendo otra cosa. Muchos gobernadores e intendentes radicales apoyaron esa idea y, vistos los resultados posteriores, fueron castigados por el pueblo con el voto. Pienso en el exintendente de Vicente López, Enrique García, 24 años como intendente, famoso por sus obras públicas, que pierde las elecciones ante Jorge Macri, casi un desconocido, porque la gente no le perdonó la alianza (¿forzosa?) con los K.
Paradójicamente, creo que el gobierno K es la primera víctima de su propio relato.
El relato castigó a los propios K porque los opositores y la gente que no lo habían votado confiaban en las promesas de pluralismo y luego se dio cuenta de que era una estrategia para fortalecer a un gobierno que llegaba para quedarse. Eso hizo que se polarizara el pueblo y que los anti K no pudieran ver las acciones bien tomadas por el gobierno (pienso en el pago al FMI, el Plan Conectar Igualdad, obras públicas, etc).
Y el gobierno se vuelve su peor enemigo: nombra calles y edificios con nombre del difunto Néstor, adoctrina adolescentes a través de La Cámpora, reivindica una militancia de la que no participó y una defensa de los derechos humanos que comenzó con la democracia como si fuera propia. Cristina empieza a parecerse a una caricatura de Evita. Con la diferencia de que Evita era puro carisma y nada de educación. Cristina es universitaria pero no tiene carisma. Su liderazgo beligerante y el nivel de vocabulario “arrabalero” que comienza a usar cada vez más para los “aplaudidores” la degradan como mujer y como presidenta de todos los argentinos.
- El próximo que quiera ser presidente, ¿tendrá que sumar “relato” a su discurso político para también enganchar a la gente que se acostumbró al discurso endulzado con relato?
- Los opositores al Gobierno tendrán que crear su propio relato. Pero el peor error que podrían cometer es generar un “antirrelato”: de ese modo el electorado seguirá polarizado y también el kirchnerismo habrá tenido éxito en el “divide y triunfarás”.
La oposición debería producir un relato que supere (incluyendo) el relato del FPV.
Los mejores y peores preparados para comunicar
La autora de Desnudando el discurso político se refirió con detalles a los siguientes aspirantes a ocupar el sillón de Rivadavia:
Mauricio Macri "Apuesta a su gestión en Buenos Aires (que es buena realmente) pero que no le alcanza para que lo voten como presidente".
"La Ciudad de Buenos Aires no es el país entero. Macri comenzó siendo un pésimo orador y logró mejorar en su comunicación oral, pero creo que tiene tanta fe en las obras que deja de lado las emociones que condicionan el voto popular de manera determinante. Para elegir un candidato, lo importante tendrían que ser sus obras, pero las elecciones se juegan en un campo discursivo muy complejo que, diría, pasa más por lo emocional que por lo racional".
Daniel Scioli "Es el apologista del consenso y del diálogo. La provincia de Buenos Aires define las elecciones nacionales y los K no lo apoyan. Sus obras, tampoco".
La inseguridad es tan obvia y acuciante que no hay modo de que su discurso supere este hecho.
"O los miles de hectáreas que están bajo agua o los hospitales y escuelas en estado de abandono o su desquiciada política educativa. Con las obras solas no se ganan las elecciones, pero con Scioli es peor porque no tiene ni las obras. Tiene un discurso de fidelidad a Cristina en que se nota que ni ella se lo cree. Y si cree que con ese discurso será el heredero de los K, va a perder el voto de los peronistas que no son K. Y que son muchos en la provincia. Son los que votan por tradición. Los que votan a la boleta que tiene el dibujo de Perón y Evita".
Julio Cobos "Es un personaje que solo puede darse en este suelo. Tomó una decisión que torció el rumbo del Gobierno nacional, como el voto no positivo (creo que eso probablemente será lo único de él que pasará a la historia)".
"Posee un discurso interesante pero que no convence del todo, porque perdió autoridad moral al votar en contra de la voluntad de su propia Presidenta. El radicalismo lo perdonó. No sé si la gente lo ve apto para la gestión, tal vez, solo en el ámbito de su provincia, donde tiene un diálogo más directo con la gente, basado en la sencillez y la claridad".




