“El folklore cuyano mantiene la impronta poética muy acentuada a lo que se une el virtuosismo instrumental”
El maestro José Luis Castiñeira de Dios es el director nacional de Artes de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación pero, además, es considerado un referente en el plano artístico y cultural.
En el ámbito artístico ha desarrollado una actividad de intérprete, compositor y director de orquesta en torno a diversas expresiones musicales. Su obra como compositor abarca prácticamente todos los géneros (sinfónico, lírico de cámara y ha sido ejecutada y grabada por artistas latinoamericanos y europeos.
Su historia tiene nombres propios como el grupo Anacrusa (uno de los puntales de la renovación folklórica de los ’70) y su labor como compositor para el cine mundial lo ha llevado a componer la música original de más de 40 films, galardonados internacionalmente. Compartió con Astor Piazzolla la autoría de la banda sonora del film “Tangos, El exilio de Gardel”, de Fernando Pino Solanas y por esa labor obtuvo el premio francés César.
Residió en Paris desde 1977 a 1989 y, a su regreso, fue subsecretario de Artes y Acción Cultural en la Secretaría de Cultura de la Nación pero fue previamente asesor, Director Nacional de Música y Danza y Subsecretario Adjunto de Cultura (1991-1992). En 1994 la Asamblea Constituyente realizada en Madrid lo eligió como primer presidente del Consejo Iberoamericano de la Música. Fue asesor, miembro y fundador de varias instituciones públicas oficiales.
Escribió para las revistas Gente y Crisis, así como en los diarios La Prensa, La Opinión, El Cronista Comercial, Primera Plana, Clarín y La Nación.
Sin lugar a dudas, un hombre al que hay que prestar atención cuando habla. Y hoy estará en Mendoza como parte del Encuentro Regional de la Nueva Música Folklórica, que se llevará a cabo hoy y mañana en el Espacio Cultural Julio Le Parc.
Además, de director Nacional de Artes estarán Marcelo Simón, Fabián Matus, Jorge Marziali, el dúo Orozco Barrientos, entre otras destacadas personalidades relacionadas con la música folklórica y popular.
Antes de la llegada a Mendoza, Castiñeira de Dios habló con MDZ.
-¿Cuáles son las expectativas que tienen con este encuentro?
-Llegamos a este tercer Encuentro en 2013 con la seguridad de que, como en los anteriores (Patagonia, en General Roca, Río Negro, NEA, en Resistencia, Chaco) nos vamos a encontrar con muchos jóvenes interesados en debatir sobre el estado de la cuestión de la música folklórica y su evolución, sobre su presente y sobre todo sobre su futuro, que es el de ellos mismos y el de todos nosotros. Porque estos encuentros generan una reflexión sobre el hacer de muchos artistas contemporáneos, sobre la relación con sus públicos (ya que están creando nuevos) y sobre las maneras de acceder a públicos más masivos, sin traicionar el mensaje y la estética que están defendiendo.
-¿Cómo resultaron los otros hechos en diferentes regiones?
-En las otras regiones ya mencionadas el efecto fue de un gran entusiasmo, mechado con inevitables polémicas sobre los límites del progreso de los géneros, sobre los apoyos públicos a todas esas iniciativas privadas, sobre la distribución de las producciones discográficas (un tema clave para todos estos artistas- productores-gestores de sus propias carreras, que se consideran a sí mismos "independientes", sin saber que dependientes ya no hay más, porque las discográficas tercerizan toda la producción de las mayores estrellas). También en estas dos regiones - Patagonia y NEA - se habló de la relación con las músicas de los pueblos originarios, ya que en ambas regiones hay poblaciones que reclaman por el respeto a sus identidades culturales. Pero todo fue tratado sin grandilocuencia no palabras altisonantes, en el marco de un gran respeto por el camino que cada artista regional iba eligiendo.
-Usted sabe mucho de música. ¿Qué de particular tiene el folclore hecho en Cuyo?
-No creo saber mucho de música, pero sí puedo decir que la música fue y es la pasión de mi vida, y en particular esa pasión estuvo orientada a las expresiones de la música regional argentina (aquello que llamamos folklore) y la música de América Latina. Entiendo que el folklore de Cuyo tiene una cantidad de particularidades que le otorgan un perfil muy especial y muy propio en el concierto de las expresiones regionales argentinas. Por supuesto que comparte con Chile mucho repertorio y hasta una manera delicada del canto, pero también es verdad que tiene desarrollos propios muy grandes, como el de la destreza guitarrística (virtuosismo incomparable que a veces parece increíble de realizar "de oído"), la creación poético - musical (cancioneros como el de la tonada de una riqueza asombrosa), la manera de cantar, con una personalidad muy propia y la creatividad constante de sus creadores.
-¿Cree que –como siempre ha sucedido- la región cuyana está muy quedada en comparación con otras regiones?
-No coincido en considerar que la región cuyana ha estado retrasada en comparación con otras regiones argentinas. Creo que es más bien una cuestión de ciclos, y en ese sentido, Cuyo tuvo al menos tres ciclos que lo colocaron en el lugar más preponderante del cancionero argentino. El primero fue en los años 20, cuando la canción cuyana llega a Buenos Aires y de ahí, a través de la radio, se expande por todo el país, el momento en que Gardel canta tonadas como "El sapo y la comadreja", con la música de la López Pereyra y una poética que se enlaza con el cancionero de la cueca chilena más antigua, la de diálogos entre personajes disímiles reunidos por el amor, como en "La rosa y el clavel". El segundo momento es en los años 40, cuando, con Antonio Tormo, la música cuyana llega a ser la más vendida de toda la discografía argentina. El tercer momento es con la aparición del Nuevo Cancionero en los años 60, y con él la ruptura con muchos cánones tradicionales en la poética y en la música, que no sólo ejerce una influencia definitiva en casi todos los creadores e intérpretes de esa época sino que trasciende las fronteras argentinas y lleva su mensaje a toda América Latina.
Estoy convencido de que en esta época que vivimos se está produciendo un cambio comparable a los que he enumerado en el siglo XX.
-¿Qué destaca del folclore hecho en nuestra región?
-Creo que la música de raíz folklórica cuyana sigue teniendo la impronta poética muy acentuada a lo que se une el virtuosismo instrumental, sobre todo guitarrístico, en una música que sorprende por su falta de percusión, pero que la suplanta con una rítmica implícita que está en las melodías y en el canto.
-¿Cree que hay una impronta joven en el folclore argentino?
-Nuestros Encuentros hablan de la aparición de una nueva generación, a la que denominamos Generación XXI que posee una personalidad propia y está dispuesta a hacer un aporte muy importante a la vitalidad y el futuro del género, actualizándolo y enriqueciéndolo con los aportes de una visión más amplia de la música contemporánea.
-¿Ha descubierto jóvenes que se animen a jugar y experimentar musicalmente como sucedió en los 70?
-Los jóvenes gozan de libertades -en la música como en otros órdenes de cosas- que costaron mucho esfuerzo en los 70, era de ruptura pero donde todavía existían infinidades de prejuicios con respecto a los géneros. En aquellos años se intentaron las primeras fusiones - con el rock, con el jazz, con la música de América Latina -, pero fue a costa de grandes luchas con los sectores más tradicionalistas. Hoy, afortunadamente, esos prejuicios carecen de sentido, y los creadores y los intérpretes hacen sus elecciones estilísticas de acuerdo a sus propias sensibilidades, sin pensar en los anaqueles de las casas de discos ni en el supuesto respeto a tradiciones que nadie ponía en duda.
-¿Hay un nuevo folklore argentino?
-Hay neo folkloristas argentinos de gran talento y gran producción, que se ayudan unos a otros a realizar sus proyectos artísticos y defienden en común la causa de su arte, en lugar de competir por un espacio en la difusión. Ese, y la ausencia de conflicto con la generación de sus predecesores me parecen algunos de los aspectos más admirables de esta nueva generación de músicos argentinos.