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"En el periodismo actual no hay aventura, no hay riesgo ni locura"

El periodista fue uno de los fundadores del rock en la Argentina. Estuvo en Mendoza para ofrecer una charla y habló de todo con MDZ. Imperdible.
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En la historia del rock argentino, el nombre de Pipo Lernoud suena muy fuerte y no precisamente por ser músico. Fue un pionero del hippismo, habitué de la mítica La Cueva de Tanguito y Litto Nebbia, letrista de Miguel Abuelo, fundador de la revista El Expreso Imaginario, la revista que defendió y difundió el rock bajo la dictadura, fundador y director de las revistas Canta Rock y La Mano, autor de la canción “Ayer nomás” y precursor de la vida ecológica y las huertas orgánicas.

Este hombre que cuenta la historia de nuestro movimiento rock en primera persona por ser uno de los fundacionales estuvo en Mendoza invitado por la Municipalidad de Godoy Cruz para la inauguración de la biblioteca y mediateca Manuel Belgrano. Allí habló sobre el tema en cuestión. Y antes se reunió con MDZ para hablar de todo.

-¿Cómo es esto de viajar por el país contando cómo nació el rock en la Argentina siendo uno de los protagonistas principales?

-Para mí es muy placentero hacerlo. Me encanta hablar con gente de distintos lugares. Compartir experiencias enriquece y he aprendido mucho en mis viajes. Una vez vine a Mendoza y descubrí a Los Alfajores de la Pampa Seca y en Buenos Aires ni sabía que existía ese genial grupo. Está bueno salir por todos lados contando la experiencia vivida porque te das cuenta que en muchos lados se vivió algo similar.

-¿Te siguen dando muchos discos para que escuches?

-Si… muchísimos. Pero les pido que no me den más porque ya no comento más discos. Ahora escribo sobre cosas muy específicas como Spinetta, Pappo o algo en particular que yo haya vivido. Los que me dan discos que no esperen verlos reflejados en alguna revista (risas). No soy un tipo de escuchar discos y mucho menos ahora que hay una explosión tecnológica que te permite hacer tu disco de manera muy barata y hay muchísima música, que yo no puedo seguir. Además, no se tanto de música…

-¿Cómo que no sabés tanto de música?

-No me he mantenido enterado de lo que pasa en el mundo. Escucho pero no me pongo a investigar. Te cuento lo que me pasó con el Brit Pop: cuando salieron Oasis o Blur, Alfredo Rosso me los hizo escuchar y le dije: “Estos son unos Beatles reciclados, pendejos de granitos en la cara que no me parecen interesantes”. Y como viejo choto decidí no escucharlos. Y con el paso de los años, todos se dieron cuenta que tenía razón porque desaparecieron…

-Pero si conocés Los Beatles, los Rolling Stones, Charly García y Spinetta, ¿no te alcanza esa enseñanza para determinar si cuando escuchás algo nuevo es bueno o no?

-No creo, porque hay cosas nuevas. Nirvana fue un grupo diferente, distinto a lo que proponía Beatles o los Stones. El grunge fue distinto. Pero con mis años te digo que siempre hay para aprender. Pero te quiero contar algo y es que el rock argentino hoy tiene una variedad que no tenía hacer 40 años  (algo que sólo Los Beatles lograron). Quiero decir que un rockero ahora puede hacer bossa nova, soul y folclore y mezclarlo todo en un mismo tema (gracias a Los Beatles) y eso crea un momento interesante.

-¿Entonces?

-Debo confesarte algo: no descubrí nada hasta ahora que me haya partido la cabeza como si lo hicieron Los Beatles o Bob Dylan.  Pero hay cosas que me gustan mucho y que son de la Argentina, como Ariel Minimal, Flopa y algunos más.

"Los Redondos son tan importantes como Manal o Almendra", destaca Lernoud.

-Te noto optimista… Hablás de un buen momento del rock en la Argentina

-El rock nacional tuvo tres grandes momentos según mi punto de vista: La Cueva y el nacimiento de Almendra, Manal y compañía (fines de los 60); el nacimiento de Sumo, Los Redondos, Soda Stereo y otros (fines de los 70 y principios de los 80) y este momento en el cual no te puedo decir quiénes son los nuevos Redondos o los nuevos Almendra pero hay algo… hay una sopa y vamos a ver quién asoma de ese hervor. Yo me encuentro con mucha gente que piensa que mi generación es lo único bueno que pasó en el rock argentino y no creo que sea así. Los que se quejan no inventaron la de ellos.

-Has sido director de tres revistas muy importantes y conocés mucho el paño rockero de la Argentina. ¿El periodismo rockero nacional está acompañando este momento?

-No, para nada. El periodismo está muy tomado por la cosa empresarial. Rolling Stone tiene a La Nación atrás y nosotros, con La Mano, que empezó independiente, con nuestra plata y no dependíamos de nadie, tuvo que cerrar. Y las radios también están en esa. En su momento fue un vehículo revolucionario y fundamental para el rock y hoy es un mundo muy empresarial. Y en las radios oficialistas (que dependen del Estado y no tienen la necesidad de salir a buscar sponsors) es donde está sucediendo lo más interesante. Allí hay mucha libertad y se puede hacer, decir y poner lo que uno quiere. Pero en lo general todo el mundo periodístico está en una competencia generalizada por ubicarse bien, ser famoso, ganar plata y comprarse una casa en un country… Y hablo de muchos tipos muy queridos para mí. No hay aventura, no hay riesgo ni locura, no hay una Radio Bangkok ni un Expreso Imaginario que se juegue a escribir lo que se le da la gana. Me parece que hay que correrse de la agenda de las grandes empresas. Hay que salirse del Pepsi Music. El deber de un periodista sería salirse de esa agenda que te proponen las multinacionales que te dice: “Ahora lo importante es que viene Pulp”. A mí me chupa un huevo Pulp…! Vamos a buscar lo nuevo…. Falta garra en general dentro del periodismo del rock.

 -¿Y cómo tratamos a los que –como vos- crearon nuestro movimiento rockero?

-Los maltratamos… pero creo que eso pasa en todas partes. John Mayall toca en bares para 50 personas o cualquiera de las grandes leyendas del rock mundial que no sean los Stones o un Beatles. Por eso, cuando vienen a la Argentina y los van a ver más de 2.000 personas se fascinan. Pero también está bueno que la sigan peleando. Alejandro Medina, Javier Martínez, Edelmiro Molinari… son capos pero se quedaron sin apoyo, están cansados. Pero no se qué habría que hacer. Los homenajes no me suenan interesantes pero tal vez sea una forma de poner otra vez a esta gente en el sitial que les corresponde.

-Contame cómo fue la experiencia de la revista Canta Rock.

-Para mí fue algo muy interesante. Canta Rock en su momento cumplió una misión casi pedagógica porque había una generación nueva, la famosa “generación Malvinas” que empezó a descubrir que existía el rock nacional y yo –como director- quería que recibieran a ese rock nacional con todo su contenido. Quería que supieran quién era Miguel Abuelo –por ejemplo- que la estaba pegando con Los Abuelos pero que tenía una gran historia detrás de su espalda. Y los reportajes eran a fondo, mostrando la visión del artista, por eso le preguntábamos qué opinaba, cómo veía la vida. Intentábamos transmitir el contenido de mi generación, que no sólo era música. Y creo que en algunos casos lo logramos, que hicimos un buen trabajo.

-Fue una revista que estaba en todos lados.

-Se vendía muchísimo. Imaginate que El Expreso Imaginario vendía 25 mil ejemplares en su momento pico y Canta Rock vendía 120 mil en todo el país, llegaba a todos los pueblitos y los pibes se copaban con los posters y las tablaturas. Canta Rock no tuvo la profundidad de El Expreso ni la diversidad temática de La Mano pero estaba dirigida al pibe nuevo que llegaba al rock nacional. Me ha pasado de encontrarme con gente que aprendió a tocar con Canta Rock, como por ejemplo Adrián Iaies, ese tremendo y magistral músico de jazz que tenemos. Y con eso ya me siento feliz.