“Mi intención ha sido la de hacer música que tenga valores perdurables”
Pedro Aznar es uno de los músicos más talentosos que tiene la Argentina. Formó parte de Serú Girán, e integró el Pat Metheny Group, entre otras cosas. Ha editado más de 30 álbumes entre discos de estudio, grabaciones en vivo, bandas sonoras de películas, y colaboraciones en conjunto con Charly García y David Lebón entre otros. Es un músico vinculado al rock, al jazz y el folclore de América Latina. Admirable.
Esta vez, Pedro volverá con una banda, que está formada por Alejandro Oliva (percusión), Julián Semprini (batería), Coqui Rodríguez (guitarras) y Hernán Jacinto (teclados).
-Eso sólo lo puede decir el tiempo, pero mi intención ha sido siempre la de hacer música que no sea apenas "el sabor de la semana", sino que tenga valores perdurables. Aunque eso es apenas una intención. Si lo logré o no, insisto, el tiempo dirá.
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-El arte de tapa me refiere a vida. ¿Hay injerencia tuya en ese trabajo?
-Sí, claro. La idea de una forma que sugiera un ojo se me ocurrió a mí, y la idea de que también remitiera a una hoja fue de Alejandro Ros, el diseñador de arte, basado en el hecho de que el disco fue compuesto en un bosque, al lado del mar. Creo que lo que logramos entre ambos es muy interesante. Tiene una gran potencia, comunica de inmediato, es un poco icónico y capta el espíritu de esa música.
-El disco es exquisito y hay créditos impresionantes: estudio Abbey Road, Sam Okell, Tony Cousins… Además de ser el “sueño del pibe”, ¿qué se siente trabajar con talentos como los que te rodearon?
-La etapa del "sueño del pibe", en el caso de Abbey Road, ya había sido cumplida en 1994, cuando grabé allí para mi disco "David y Goliath". Esta vez el desafío fue distinto, siendo que, en este caso, la orquesta la dirigí yo mismo. En cuanto al sonido del disco, lo fui diseñando desde el principio, desde el momento de la composición, ya que fui grabando a medida que escribía las canciones en Mar de las Pampas. Después, ya en Buenos Aires, continuamos ese desarrollo con el ingeniero Ariel Lavigna, y ahí surgieron las ideas de Abbey Road y Tony Cousins. Ariel viajó conmigo a Londres, y hubo una muy fructífera interacción de los ingenieros ingleses con nosotros, que éramos quienes sabíamos muy bien lo que estábamos buscando. Todos ellos, Ariel, Sam y Tony, dieron lo mejor de sí, y fue un placer ver consolidarse el sonido del disco en sus expertas manos. Lo mismo ocurrió desde lo musical con mi banda, Julián Semprini, Alejandro Oliva, Hernán Jacinto y Coqui Rodríguez, y con la orquesta inglesa, todos hicieron un aporte invalorable.
-“Ruina sobre ruinas” es una canción cruda. ¿Qué te llevó a escribirla?
-De una conversación con mi primo, en una de las visitas que me hacía mi familia los fines de semana, durante mi retiro compositivo en la costa. Hablando de lo dura que es la Ciudad de México, le dije "es una ruina sobre ruinas", refiriéndome al hecho de que los conquistadores españoles sepultaron con sus construcciones a Tenochtitlán y la cultura azteca. Es una reflexión sobre una cultura tragándose a otra, imponiéndole sus dioses y costumbres, dejándola vacía y esclavizándola. América (tanto la del Sur como la del Centro y la del Norte) tiene una deuda enorme con los pueblos originarios y sus culturas. Hasta que no la salde no estará completa. Y no digo que deberíamos abandonar nuestras costumbres y lenguas europeas, sino aprender de lo que Europa pretendió eliminar, recuperar lo que se pueda, abrazarlo y construir un continente cuya identidad se forje en la integración.
-Después de escuchar el disco y leer sus letras siento que hay dos cosas bien diferenciadas: amor y realidad. ¿Es así? ¿Ves eso?
-¿Te referís a "el amor versus la dura realidad del mundo"? No los veo como hechos enfrentados, necesariamente. El amor es un estado de apertura, y al mundo lo ponemos difícil cuando nos replegamos sobre nosotros mismos y nos olvidamos del otro y no lo registramos como un igual. Son estados que conviven en el corazón humano: el miedo a abrirse y la entrega confiada. Son dos lados de una misma moneda. Está en nosotros elegir qué cara predomina.
-¿Harás el disco con canciones de Spinetta?
-Sí, estamos en plena edición y mezcla del concierto "Puentes Amarillos", y la idea es lanzarlo en CD y DVD a fines de octubre.
-Me contaron hace un tiempo que estuviste reunido con Charly García y David Lebón. También me dijeron que lo que se estaba por dar, no se dio. ¿Se dará alguna vez?
-Depende de que coincidan los tiempos y las ganas de los tres...
Las entradas para el concierto tienen los siguientes valores: $220, $180, $150 y $120 y se pueden adquirir de manera anticipada en la boletería del teatro o en Tarjeta Nevada.
