“Los civiles deben delinear la agenda de la Policía”
Normalmente analizamos la coyuntura descolgada de su contexto histórico. En Mendoza (en Argentina y el Latinoamérica en general, a decir verdad) el problema de la seguridad vs. Inseguridad tiene a los policías como protagonistas centrales.
Eso ocurre así porque se entiende socialmente que es esta fuerza la máxima encargada de garantizar el cumplimiento de las leyes y, como consecuencia, de impedir su violación. Eso, en teoría al menos, debería darnos la ansiada “seguridad” para desarrollar las actividades cotidianas.
Una tarea que viene desarrollando en la Universidad de Lanús la Magíster Alejandra Rico trata de echar luz sobre la historia de esta institución en la Argentina.
Al “navegar” sobre su génesis y desarrollo, podremos encontrar similitudes y diferencias con cosas que expresamos al azar cada vez que no quejamos del funcionamiento del sistema de seguridad policial o de las políticas que desarrolla el Estado en la materia.
La académica, presentó el 17 de junio su estudio sobre “Los orígenes históricos del poder de policía en el Buenos Aires de principios del siglo XIX”, invitada por el ILSED, el Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia, en la capital argentina.
Hablamos con Alejandra Rico, quien además de lo dicho, es licenciada en Historia (UBA); magíster en Ciencias Sociales (Universidad Nacional de Lanús) y docente en la carrera de Seguridad Ciudadana en la Universidad Nacional de Lanús.
- ¿Hay registros de cuándo se creó la primera institución policial del país?
- Si para responder a esta pregunta nos remitimos a la bibliografía que tradicionalmente se ha ocupado del estudio de la policía, surgida en su mayoría de la propia institución, nos vamos a encontrar que en ella remontan sus orígenes hasta la primera fundación de Buenos Aires (fines del siglo XVI).
Obviamente, funciones policiales y personas encargadas de ejercerlas, existen en cualquier sociedad, pero si pensamos en el significado del concepto de “Institución”, es un disparate buscarla antes de que se inicie el proceso de construcción del Estado Nacional, es decir, recién en la segunda mitad del siglo XIX. Yo me ocupo específicamente de investigar acerca de los orígenes de la policía en la provincia de Buenos Aires, y si bien creo que a partir de 1820, iniciado el período de las autonomías provinciales y al calor de las reformas rivadavianas se producen un conjunto de medidas tendientes a la construcción de un orden estatal, y por ende hay un claro intento por organizar las funciones policiales, recién podemos hablar de institución, luego de 1880, cuando se federaliza la ciudad de Buenos Aires y se crea la policía de la ciudad, separada de la de la provincia.
Es un proceso similar al que se da en las fuerzas armadas, y es sin lugar a dudas fruto de los profundos cambios que se producen hacia fines del XIX.
- ¿Con qué bases y objetivos fue creada?
- Bueno, un poco esta pregunta ya ha sido contestada, ya que si es el resultado, o mejor, una arista más de un proceso de construcción estatal, estará sin dudas ligada a los objetivos que se imponga el proyecto de país del grupo dirigente encargado de llevarlo a cabo.
En este sentido, hay que decir que hacia fines del siglo XIX, bajo los designios de un modelo agro exportador, que requiere de un afluente constante de inmigración y en medio de un crecimiento acelerado de los grandes centros urbanos, la policía deberá convertirse en un fundamental instrumento del control social. A ello apunta su profesionalización y mucha de la legislación propia de esa coyuntuntura.
- ¿Se reconocen vínculos de aquella primera policía con el delito, como ahora?
Por la composición de sus miembros, algo que no va a variar sustancialmente en todo el siglo XIX, los encargados de las funciones policiales estuvieron siempre ligados al delito.
Pensemos que hasta fines del XIX, estamos en presencia de una sociedad que castiga a sus delincuentes con el servicio de las armas, indistintamente en cuerpos militares y policiales.
La cárcel es un castigo moderno. Ahora bien este no es un fenómeno que podamos ligar a la actual corrupción de la que se acusa a la policía en la actualidad. Las implicancias son otras y sería una simplificación relacionarlas.
- ¿Cuánto de "policía política" había antes y ahora?
- Creo que siempre la policía está conectada con la política. No es la actualidad el tema de mi investigación, sin embargo su relación es hoy, casi un lugar común. Con respecto al período que me ocupa, fundamentalmente durante los gobiernos rosista, son los jueces de paz, en la provincia, los que llevan adelante las funciones policiales, puesto que también ocupan el cargo de Comisarios de Policía de Campaña. Estos personajes se convirtieron paulatinamente, en resortes indispensables para el control de la federalidad de la población por parte de un régimen represivo y arbitrario.
- ¿Tuvo altibajos o cambios profundos en su ideología entre un siglo y otro?
- Por supuesto que sí, si admitimos su ligazón con la política, tenemos que reconocer también sus cambios y oscilaciones. Sin embargo cabría señalar algunas paradojas, y tal como señala el historiador Osvaldo Barreneche en sus trabajos sobre la policía bonaerense durante la reforma peronista, la ideología anticomunista y la doctrina del enemigo interno, que ingresa en las academias de formación policial de la mano de la profunda restructuración que sufre esta fuerza con la llegada de Mercante a la gobernación, son utilizadas luego del 55 para la represión de los propios cuadros peronistas.
Obviamente con la última dictadura militar la ideología tuvo un papel fundamental en el accionar policial. Más allá de estas consideraciones casi de sentido común, las instituciones policiales son fuerzas civiles conducidas desde el poder político, que es en definitiva el que tiene que marcar sus lineamientos.