Presenta:

Un "gran acuerdo" para la Salud

MDZ reunió al subsecretario de Planificación del Ministerio de Salud, Ricardo Landete, el decano de la Facultad de Medicina de la UNCuyo Roberto Vallés, el dirigente social Roberto Chediack y el ex funcionario cobista Fernando Scherbovsky.
Foto: Gerardo Gómez / MDZ
Foto: Gerardo Gómez / MDZ

El futuro del servicio de Salud en Mendoza se debate entre la continuidad de movimientos espasmódicos y anárquicos (con sus consecuencias) y la organización de un sistema integral que sepa hacer funcionar acompasadamente a cada una de las instancias que lo componen.

Así surge de la mesa de análisis en torno al tema que organizó MDZ y para la cual convocó a cuatro especialistas. El objetivo: tras analizar 25 años de salud en democracia, pensar ahora cómo será la atención sanitaria en Mendoza dentro de 25 años.

Durante casi dos horas, diagnosticaron la situación actual y propusieron remedios para el futuro el decano de la Facultad de Medicina de la UNCuyo, Roberto Vallés, el subsecretario de Planificación y Control del Ministerio de Salud, Ricardo Landete, el ex subsecretario de Salud de la gestión de Cobos, Fernando Scherbovsky y el pediatra, dirigente social y miembro de la Corriente de Opinión Ciudadana Roberto Chediack.

Antes del café y aun de que arribara la totalidad de los invitados, este último lanzó una definición que sobrevolaría todo el tiempo que duró el intercambio de opiniones. Dijo Chediack que “el sistema de salud es el reflejo de la sociedad”. Y lo explicó, luego, a lo largo de charla, un poco cada uno.

“Es que si la gente entiende por salud solo a un edificio, buscará siempre al más grande y más equipado, y no el que está cerca de su casa que, irónicamente, tal vez sea el que está más preparado para solucionar su dolencia”, sintetizó Scherbovsky.

Landete, funcionario del gobierno provincial y ex médico de frontera, ejemplificó en que “si se discute sólo de tecnología y eso es lo que sociedad reclama, no estaremos analizando la integralidad del problema”. Mientras que el decano de Medicina, Vallés, agregó lo suyo: “si el estudiante de medicina cree que al terminar la universidad ya debe tener auto, casa y suegra, no estará ayudando mucho a que funcione el sistema de salud”, dijo.

Cómo estamos

Sin rodeos, Ricardo Landete calificó de “mediocre” al sistema sanitario mendocino. El único funcionario actual que participó de “Punto de encuentro” consideró que “si tenemos en cuenta que Mendoza es la quinta provincia del país, tenemos que admitir que nuestros indicadores nos dan que nuestra situación es bastante mediocre, en comparación con otras provincias”. Dijo que la provincia no está tan mal como las provincias del Noroeste argentino, pero que a él le gustaría reverenciarse con lo que han logrado los estados de la Patagonia.

Fernando Scherbovsky dejó su cargo de subsecretario de Salud en diciembre, para darle paso a las actuales autoridades. Habló desde su experiencia como funcionario, pero también desde su “gran interés por cambiar el estado de cosas”, tal como se definió.

“Tengo una visión dual de la situación actual de Mendoza”, dijo. Explicó que se trata de “una visión desde lo cotidiano y otra, desde la perspectiva general”. Dijo al respecto que “creo que tenemos un servicio estatal de salud que en muchos casos ha sido tomado como ejemplo a nivel nacional, que es bueno y que se ha enfocado en la atención primaria”, pero también sostuvo como un déficit el hecho que no se haya logrado “la plena integración de un sistema que contenga no sólo el aporte del estado, sino al sector privado, las obras sociales, mutuales y particulares”.

Desde la UNCuyo, Roberto Vallés, decano de la Facultad de Medicina, tiró sobre la mesa la polémica que permitió hablar con perspectiva en el tiempo. El médico que tiene en sus manos la formación de los nuevos profesionales de la provincia, expresó que “para decir la verdad, no hemos tenido en los últimos 25 años un verdadero programa integral de salud en Mendoza”.

- ¿Y antes?- le preguntamos.

- ¿Antes? Imposible. Todo era autoritarismo. Hablemos de tiempos democráticos- dijo el decano.

Y aceptamos su desafío.

- ¿Qué paso en estos años de democracia con la salud?

Chediack: El único que planteó un plan en la materia, a nivel nacional, fue Aldo Neri, con el Seguro Nacional de Salud, en la época de Alfonsín. Tiene que haber sido por 1987 pero claro, los sindicatos y las corporaciones sumado a la debilidad del gobierno dieron por tierra con esa propuesta. Luego, tal vez, Ginés González García haya tomado aquellos principios, pero ya el país había sido desvastado por la época de Menem…

Landete: Yo creo que el Plan Nacer, que está en marcha desde la Nación, es una buena aproximación a un “seguro de salud”. El Plan Federal de Salud está generando médicos con una nueva visión, una visión comunitaria y social.

Chediack: En definitiva, reconozcámoslo, hay mucha mediocridad desde la política para tratar el tema aun en años en que no hay elecciones…

Landete: Los años 90 nos pegaron muy fuerte y los problemas ocasionados no los hemos afrontado debidamente una vez superada la crisis.

Lo que hay

“Sucede algo muy grave con los estudiantes –dijo Vallés- y es que se han noventizado. ¿Qué quiero decir con esto? Que quieren rédito económico inmediato. Antes, estaba primero el esfuerzo en la búsqueda de una mayor y mejor formación y luego venía, lentamente y como producto de aquel esfuerzo, el rédito. Y creo que un punto central de la discusión de la salud de hoy y del futuro es el recurso humano y la dedicación que le dan a su tarea los médicos”, propuso el decano.

El país genera 5 mil médicos y mil enfermeros por año. No son suficientes, sobre todo estos últimos.

La Organización Mundial de la Salud recomienda una proporción ideal de 1 médico cada 500 habitantes, aproximadamente. Mendoza está muy bien, con 280 habitantes por cada profesional de la medicina, según nuestros invitados. Pero sucede que en el microcentro la proporción es de 1 cada 20 vecinos, pero un poco más allá del Gran Mendoza, todo se va al diablo. Las proporciones, los médicos y la salud de la gente.

Tratando de sintetizar el diálogo sobre este punto, puntualizaremos:

• “El 70% del presupuesto va al pago de salarios del personal” (Landete)

• “El tema no es ese, es que el presupuesto es bajo y por eso se lleva todo personal” (Scherbovsky)

• “De lo que hay que hablar es de la dedicación del médico” (Vallés)

• “El presupuesto de Salud escásamente llega al 10% de la provincia, cuando La Pampa o Neuquén destinan el doble” (Scherbovsky)

• “Lo que hay que hacer es cortar con esa cultura consumista que han asumido muchos médicos. Creen que todo se soluciona con una pastillita” (Chediack)

Lo que viene

Lo que más entusiasmó a los participante fue tener espacio –aunque breve, aunque efímero como el brindado por MDZ-  para pensar en el futuro.

“Soy sumamente optimista”, primereó Roberto Vallés y abrió la posibilidad de que se levaran anclas de la difícil realidad actual de asambleas hospitalarias, reclamos de anestesistas, colas en hospitales, centros de salud cerrados justo cuando hacen falta y discusiones sobre “emergencia si, emergencia no”.

Vallés sostuvo que “es importante terminar con el antagonismo entre lo que se llama como modelo hospitalocéntrico y el de atención primaria de la salud, porque ambos deben ir de la mano”. Y para derrumbar más confrontaciones, el académico sumó otro sí digo: “es una falsa antinomia la que enfrenta a la tecnología contra la historia clínica”. Destacó que, cuando Mendoza pudo, lideró desde el estado el avance tecnológico en materia de salud, citando como ejemplo a la Escuela de Medicina Nuclear.

Fue apuntalada su apreciación por Scherbovsky: “Eso marca la complejidad a la que llegó Mendoza y fue nuestra provincia la que llevó esa tecnología a Buenos Aires”, introdujo. Él mismo, propone un "sistema integral de salud para Mendoza, en donde todos los sectores públicos y privados ocupan un lugar".

Landete, el funcionario, consideró oportuno comparar modelos con otros países. “Los que han tenido éxito, son los que han sabido abordar la estrategia de atención primaria”, señaló, para agregar que una encuesta realizada por su ministerio dejó en claro que “hoy, un director de hospital tiene claro qué debe hacer, pero no tiene esa certeza un director de centro de salud. Tenemos que llegar a tener un nivel de autoestima en esos niveles que les permita resolver problemas en cuanto lleguen, en lugar de derivarlos”.

Chediack, a su turno, dijo que “la complejidad que se requiere en los barrios, en donde está la gente que necesita atención sanitaria, está dada por temas como drogas, diarreas por contaminación y madres jóvenes y para ese nivel de complejidad social, Mendoza debe contar con profesionales que acrediten un cambio cultural importante con respecto a lo que tenemos”.

Por un gran acuerdo

Se hizo en Seguridad en 1998, cuando los delitos y la falta de conducción de la policía parecía que no solamente se llevaban por delante los bienes y las personas, sino al Gobierno mismo. Eso, hasta que se dio marcha atrás. Pero se hizo, se pudo.

“Hubo grandeza”, dijo uno de los invitados. “Hubo grandeza”, se escuchó asentir. “La política tenía fuerza, no como ahora que la situación es bastante anárquica”, también se dejó caer.

De un gran acuerdo se habla en la mesa, también de manera un poco anárquica, como salida a la situación actual, signada por falta de presupuesto pero además por otras carencias, más humanas y menos cuantificables, como son capacidad, planificación, liderazgo.

- ¿A quiénes se imaginan sentados, acordando?, preguntamos.

“Debe cerrarse una simbiosis entre lo público y lo privado, entre todos los sectores, porque así debe funcionar el sistema de salud del futuro”, dijo Landete, quien está más de acuerdo con “abrir debates en torno a lo que queremos” que con fijar reglas desde el estado en torno al camino a seguir.

Sin discutir la necesidad de diálogo, Chediack consideró que “la salud funciona en donde es el estado quien regula y tiene claro qué índices debe seguir, como lo hace Canadá”.

Desde su visión académica, Vallés –que aclaró que nunca ejerció la función pública más allá de su labor docente- aportó que “lo primero que tendrán que hacer a quienes les corresponda hacerlo, es aclarar toda la situación vigente, ya que se vive un panorama fragmentado por sectores o segmentos”.

Cuando eso pase, Vallés sostiene que Mendoza tendrá la salud que se merece con “médicos en el estado con dedicación exclusiva”, erradicando la práctica del “médico taxi” que no está aquí ni allá cuando se lo necesita.

“Tenemos que terminar con esa doble vida”, fue la chanza de Chediack, al coincidir con el decano.

Pero el pediatra y dirigente social sostiene que puede irse a lo profundo del tema. “Se despilfarra mucha plata en costos que son de las empresas de medicamentos y que tiene que soportar una persona que tiene un problema de salud”, dijo. Sobre ello, “hay que decidirse a actuar, porque ese dinero volcado a una mejor distribución territorial de los médicos y profesionales de la salud en general, va a garantizar un mejor sistema”.

Finalmente, quien tuvo la experiencia en la gestión y sabe lo difícil que es llevar a la práctica las propuestas de cambio profundo, como es Fernando Scherbovsky aclaró: podemos arrancar con este acuerdo, pero antes, hay que deponer todas las actitudes y ambiciones sectarias que provocan anarquía y sostienen el statu quo”.

“Nos hemos juntado muchas veces –dijo Scherbovsky- pero así es imposible que haya avances”. Landete, con la misión de planificar el presente y el futuro de las prestaciones sanitarias de la provincia en sus manos, asintió, expectante, ante cada propuesta. “Y tienen que estar todos los sectores”, agrega.

Todos nos imaginamos, al cierre del encuentro, que es posible proyectar a futuro. Todos sabemos (aunque no todos lo decimos en voz alta) que está vacante el liderazgo para llevar adelante tamaña empresa.

El debate queda abierto.