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"Tengo la peor idea de los periodistas"

Director Periodístico del diario Uno, premio Konex 2007.

Jaime Correas es director del diario Uno y reciente Diploma al Mérito por Edición Periodística, de la edición 2007 del premio Konex, relevante galardón que compartió con el Secretario de Redacción de La Nación, el Editor General de Clarín y los directores periodísticos de los diarios Ámbito Financiero y Página 12. En total, fueron cien los premiados y su reconocimiento lo ubica como uno de los mendocinos destacados del año.

“Más que contento, estoy sorprendido. La verdad es que conocía el premio desde hace mucho tiempo y siempre lo miraba con expectativa”, aclara sobre el premio. Y describe, paso a paso, el método de elección por el cual, 20 personajes ligados con la comunicación lo erigieron como uno de los ganadores entre 732 nombres postulados. Ese jurado ganó alguna vez el mismo premio o uno semejante, como los de mejores Redacción o Dirección Periodística.

“De aquí en más, estoy sobrado”, asegura, y dice que no tiene muchas aspiraciones para llegar al Konex de platino o brillantes, distinción que alguna vez le correspondió a Jorge Luis Borges, César Milstein, Luis Federico Leloir o René Favaloro.

Correas, en la entrevista, va más allá del premio, se deja llevar por su pasión y fija su posición respecto a su rol y su actividad: “Nunca van leer en el diario Uno que nos jactemos del periodismo independiente, de la objetividad y de todo ese bolazo”, dice, desafiante.

- ¿Un director periodístico se puede desprender de los intereses económicos de los dueños de los medios?

- Los intereses económicos están en el medio, en el aire, siempre. Nadie se puede aislar. Hay un gran mito con todo esto, y  se cree que hay intereses económicos desde la primera letra del diario hasta el último punto. Nunca van leer en el diario Uno que nos jactemos del periodismo independiente, de la objetividad y de todo ese bolazo. Sin embargo, he leído conspicuos editoriales en la competencia donde se destacan las buenas costumbres y la moral. Una enorme hipocresía, muy mendocina, que todos conocemos. Entonces no me hablen periodismo de investigación en Mendoza.

- ¿Cómo es su relación con Daniel Vila (dueño de diario Uno)?

- Es buena. Siempre fue una relación de mutuo respeto y de trabajo en gran libertad. Siento agradecimiento hacia él.

- ¿Y cómo maneja  las críticas?

- Sí, pero siempre fui muy criticado y la verdad es que no me molesta. Cuando fue una crítica pública, me he encargado de difundir esas críticas. Y cuando fui criticado en privado, nunca tuve problemas de debatir con mis críticos. Hasta formé parte de mesas redondas en la época del “que se vayan todos” y dije que eso era una gilada y una cretinada. La crítica es buena y ayuda. No le tengo miedo a la crítica. El diario Uno es un diario que tiene opinión y que fija opiniones que no son demagógicas. Hasta he publicado cartas del sindicato de los Judiciales que decían que recibíamos plata del gobierno.

- Justamente, ¿cómo toma los comentarios  que dicen que el diario Uno juega a favor del gobierno?

- Me parece una estupidez total que no resiste el más mínimo análisis. Primero hay que decir que nosotros hemos crecido con la idea de que el diario oficialista era Los Andes, aun cuando por momentos eso no haya sido cierto. Si advertimos sobre ciertas cosas que el gobierno hace bien o que el gobierno no está equivocado, eso no significa que estemos a favor del gobierno. Sólo pido que no saquen la foto cortada en la parte que viene bien para la crítica. No hacemos el diario de Irigoyen, como hizo Clarín en la época de De La Rúa.

- Pero, ¿no le llama la atención que la gente relacione al diario Uno con su dueño como no sucede con ningún otro medio?

- Eso es cierto. De alguna manera, ligar a la familia Vila con el medio ha sido una construcción de la competencia. Pero si yo hablo bien de Vila dirán que es porque trabajo en su diario.

- ¿Es difícil lidiar con los periodistas?

- Es tremendo. Tengo la peor idea de los periodistas. El periodismo dice muchas cosas sin argumentos. Los periodistas tenemos una patente de corso para opinar y decir.

- ¿Lo dice por algo en especial?

- Algún día se va a tener que revisar toda esa canallada de que nosotros participamos de una campaña sucia contra Balter, contra Gutiérrez y contra Leiva. Yo tengo guardado los archivos y conozco el tema desde adentro. ¿Por qué Carlos Balter nunca acusó a Los Andes de una campaña sucia en contra, si publicaban notas sobre él hablando de lavado de dinero? Porque Carlos Balter tenía llegada al diario La Nación, y desde La Nación, a Los Andes. No defiendo a Raúl Moneta. No estoy diciendo si actuó bien o mal. Sino que el punto de partida para entender este tema del Banco Mendoza, por ejemplo, es saber que Moneta era el principal competidor de Clarín… Habría que agarrar las colecciones de los diarios y ver cómo trató el juicio político a Leiva el diario Uno y cómo lo trató Los Andes. Que en el futuro, en un juzgado celestial, se les pregunte a los periodistas si recibieron algún tipo de presión o indicación.

- Nombra muchas veces a Los Andes, casi con bronca, ¿siente la competencia muy fuerte?

- Soy muy apasionado y estoy en el medio de la competencia. He vivido en el medio de la competencia. Somos como vietnamitas en medio de la guerra y abajo de las bombas de napalm. De hecho, competimos contra el principal grupo de medios de Argentina, que es Clarín, y que pertenece al grupo que controla Los Andes.

- ¿Sería director del diario Los Andes?

- No. No tengo nada en contra de Los Andes. Yo crecí con Los Andes y he tenido una excelente relación con Elvira Calle, quien siempre tuvo un trato deferente conmigo. Igual, ya estoy identificado con un medio.

- ¿Qué diferencia hay entre la competencia y la guerra de medios? Es decir, ¿hay diferencia?

- Creo que la guerra de medios tiene que ver con cosas que no son la competencia mediática. Pero pasa en todo el mundo. Forma parte de las batallas empresariales. Yo puedo publicar lo que quiera en el Uno por la guerra de medios, pero nadie me va a comprar el diario por eso. Las batallas entre competidores son ingratas para el lector.

- ¿Y qué cree que opinan los lectores cuando son testigos de esa guerra?

- Creo que a los lectores no les gusta.

- ¿Cómo se maneja con la aparición de los diarios digitales?

- Descreo que sean competencia. Son medios diferentes. Es como cuando se creyó que porque venía el cine, la gente no iba a ir más al teatro. Es indudable, eso sí, que el mundo va hacia una era digital y que eso va a exigir una reformulación de los medios en papel.

- ¿Cómo definiría a un periodista?

- Somos gente muy embromada porque tenemos muchas ideas, iniciativa e ilusión. Nuestro trabajo es una materia complicada. Somos gente conflictiva. Lo sufren nuestros amigos y nuestras familias. También es cierto que hay mucho burócrata en los medios que podría trabajar en una empresa pública.

- A veces se para en la misma vereda que los periodistas y otras veces, enfrente.

- Soy un periodista de profesión. Cuando uno avanza en la escala y llega a ser director, se da cuenta de que un diario lo tiene que dirigir un periodista; alguien que sepa cómo se escribe una nota. De algún modo, uno es el espejo de un periodista. Estamos en el mismo campo de batalla, pero yo estoy jugando un papel en que puedo pasar al otro lado porque sé lo que tengo entre manos. No soy un empresario periodístico ni nunca lo voy a ser. Cobro un sueldo como cualquier periodista. Sin embargo, a veces tengo que hacer de abogado del diablo. Tengo muy en claro que no se puede hacer un diario sin periodistas. Si yo no estoy durante una semana, no pasa nada, pero si no están los periodistas, no se puede sacar el diario.

- Más que “abogado del diablo”, ¿a veces no se siente juez?

- Soy muy crítico de mis periodistas. Pero nunca les cambié una nota. Si tengo que hacerlo, los llamo y les comento.

- ¿Por ejemplo?

- En el caso de las coimas en Godoy Cruz no había monjitas. Y tampoco hubo una puta prueba de los delitos que se planteaban. Y seguro que había otros delitos que nunca fueron descubiertos. Al final, todo estuvo al servicio de un montaje de nada. Cuando salió la denuncia por coimas en la Legislatura por el tema de transporte, uno de mis periodistas me preguntó: “che, ¿a quién estamos defendiendo?”. Después, cuando se cuenta de que todo había terminado en la nada, vino y me dijo que yo había tenido razón. O está el caso de un periodista de otro medio que siguió una noticia hasta que se dio cuenta de que esta vez, el personaje que él siempre ponía del lado de los malos, estaba del lado de los buenos. Y dejó de escribir sobre ese caso.

- Si un periodista suyo le preguntó eso, ¿es porque cree que en su diario se defiende a cierta gente?

- Siempre da la impresión de que se está defendiendo o atacando a alguien. A priori me despierta cierta molestia que ese periodista me haya preguntado eso.

- ¿Cuál es el rol del periodista?

- El periodismo se puede hacer de muchas maneras: para contar a la sociedad lo que sucede o para llegar al destino que el periodista ya fijo de antemano. No pretendo que el periodista genere pruebas penales en las causa mediáticas, pero no puede producir textos que generen sospechas sobre la gente.

- ¿Qué significa ser director de un diario?

- Es un gran honor. Cuando me dijeron que debía ser director, le agradecí a Daniel Vila, pero le dije que durante un año prefería ser subdirector a cargo y seguir en el puesto que tenía mientras estuvo Alejandro Gómez (ex director de Uno) a cargo. Al tiempo, me nombraron director. Es una gran responsabilidad porque hay mucha gente que me sustenta, pero siempre hay un momento de gran soledad, porque la última decisión es del director. Y por eso siempre estamos al borde del error.

-¿Cuánta responsabilidad implica haber ganado este premio?

- De alguna manera obliga a una responsabilidad mayor por la exposición social que hasta ahora no había tenido. Igual, reivindico que durante toda mi carrera he tratado de hacer mi trabajo con mucha responsabilidad, y siempre que tuve algo para decir he puesto la firma en mis notas. Y las que no están firmadas y se sabe que las he escrito yo, me hago cargo.

- ¿Pero no tiene la sensación de que hay más ojos puestos en su tarea?

- Sí, sí, porque me ha sorprendido esta nueva experiencia; sobre todo porque nuestro trabajo tiene satisfacciones efímeras, de momentos muy simples. Y la exposición que experimenté a partir del premio es como tener una lupa encima.