El trastorno alimenticio y los pensamientos suicidas de Kerry Washington, estrella de Scandal
Kerry Washington siempre será reconocida por los varios éxitos que protagonizó dentro de su vida en Hollywood. Sin embargo, ahora viene de ser noticia por su historia de vida y la fuerte revelación que hizo acerca de su vida personal, enfocándose en los trastornos alimenticios contra los que combate.
La trayectoria de Kerry Washington tiene renombre. Lideró la icónica serie Scandal, pasó por el film Django sin cadenas, Pequeños fuegos por todas partes, American son y recientemente apareció en la serie Fuera de prisión. No obstante, más allá de su brillo delante de las cámaras, en la intimidad esconde algunas sombras.
Recientemente la actriz se abrió como nunca sobre su lucha de años con un trastorno alimenticio. Todo esto se revela en su libro biográfico, Thicker than water, escribiendo varias de sus memorias y dando a conocer detalles inéditos de su vida.
La inolvidable Olivia Pope de Scandal habla sobre su "relación tóxica" con su cuerpo y con la comida, y cómo ha lidiado con ello. Se trata de un problema que atraviesa desde hace ya muchos años, desde la su formación académica.
Kerrry Washington relata que cuando empezó la universidad su relación con la comida y su cuerpo ya se había "convertido en un ciclo tóxico de auto-abuso que se nutría de herramientas como matarme de hambre, atracones, obsesión con mi cuerpo y ejercicio compulsivo".
"Podía sentir cómo el abuso era una manera de verdaderamente herirme a mí misma, como si no quisiera estar aquí. Me asustó. Me asustaba no querer estar aquí porque tenía tanto dolor", agregó. Pero lo cierto es que hay mucho más, confesando que contempló el suicidio: "El comportamiento eran pequeños actos para intentar destruirme a mí misma".
"La primera vez que me arrodillé, y recé a algún gran poder fue en plan, 'no puedo hacer esto, necesito ayuda', fue con mi trastorno alimenticio. Era buena en hacerme la 'perfecta'. Era buena con el control. Sabía cómo manejarme y era funcional y la comida me derribó", explicó.
"La dismorfia corporal, el odio a mi cuerpo, estaba más allá de mi control y realmente me llevó a sentir que necesitaba ayuda porque no sabía cómo vivir así", destacó Kerry Washington, advirtiendo la importancia de pedir ayuda.
Hoy, Kerry Washington asegura que está mucho mejor y por eso quiso compartir su experiencia. "Nunca diría que nunca me porto mal con la comida, pero ahora es muy diferente. No lo llevo al extremo. No hay ideas suicidas, ya no estoy ahí. El fondo ahora está mucho más alto donde solo tengo un poco de incomodidad pero es una forma de saber que me tengo que poner a raya. Pero es mucho más sano, mucho más fácil. Es mucho más cuerdo de lo que solía ser", aseguró.