La tragedia y el trasfondo oscuro de Los Tres Chiflados
Si hay que hablar de icónicas series que nos han reír sin parar, una de las tiras más reconocidas de todos los tiempos es sin dudas Los Tres Chiflados. Pasen los años que pasen, el trío será recordado como uno de los más graciosos de todos los tiempos en la televisión, cuando aún todo era blanco y negro. Pero lejos de los flashes, tienen un trasfondo oscuro y lleno de tragedia.
Protagonizada por tres amigos que se metían en tantos problemas como así también locuras y torpezas, Los Tres Chiflados tenían tres grandes protagónicos: Moe Howard, Larry Fine y Curly Howard, el trío más característico de todos.
Moe Howard y Larry Fine fueron los dos miembros que han quedado fijos a lo largo de la carrera del trío de casi 50 años, mientras que el trío se fue completando por Shemp Howard, Curly Howard, Joe Besser y Joe DeRita, según las etapas.
Cada uno de los personajes fue pasando por diferentes situaciones a lo largo y ancho del show, obviamente con sus historias particulares y el punto que mostraba que ya fuese en sus infancias o su vida privada vivieron fuertes golpes.
¿Qué pasó con cada uno de ellos? En el caso de Moe Howard, el líder del grupo, tenía una vocación tan fuerte al trabajo que su hijo mismo lo describió como ansioso, impaciente y muy involucrado a su profesión. Era adicto al cigarrillo, contrajo cáncer de pulmón y falleció el 4 de mayo de 1975.
Larry Fine fue quizá quien más la padeció. Su verdadero nombre era Louis Feinberg, y tenía una importante adicción al juego. El golpe más duro de su vida fue la muerte de su hijo, Johnny, que falleció a los 24 años producto de un accidente de tránsito. Seis años después también murió su esposa.
Sin embargo, los golpes no iban a terminar para el chiflado de rulos, que tras quedar en la bancarrota tuvo que dejar la actuación en 1970 a causa de una hemiplejía. Falleció de un derrame cerebral en enero de 1975.
Curly Howard tampoco tuvo un final feliz. Su vida estuvo envueltas en turbulencias, pero más allá de algunas cuestiones lo más fuerte es que desarrolló problemas con el alcohol, hipertensión y obesidad.

Su salud se deterioró mucho, algo que se tradujo también a través del habla. Pero lo cierto es que ya en ese entonces estaba sufriendo pequeños derrames cerebrales. Murió muy joven, en 1952 y a los 48 años, producto de una hemorragia cerebral masiva.