La historia detrás del Oscar que ganó "por error" Marisa Tomei
Cuando Marisa Tomei fue nominada a mejor actriz secundaria en los Premios Oscar de 1993 por su papel en Mi primo Vinny, las posibilidades de que pueda llevarse el premio parecían imposibles. Sin embargo, contra todos los pronósticos, terminó adjudicándose el premio.
¿Por qué nadie la tenía dentro de las posibles ganadoras? Si bien su trabajo en el film fue excelente, Marisa Tomei no tenía tanta experiencia en el cine y solamente había pasado por unos pocos proyectos de modesto desempeño. Tampoco había ganado otro premio esa temporada antes de los Oscar, por eso sorprendió a todos.
Para colmo, competía en la categoría junto a rostros más conocidos como Miranda Richardson, Vanessa Redgrave, Joan Plowrigh y Judy Davis, siendo una de las favoritas por Husbands and Wives.
Un año después de haber ganado el Oscar, The Hollywood Reporter deslizó el rumor que aseguraba que el presentador Jack Palance no pudo leyó bien la tarjeta por estar alcoholizado y salió del paso diciendo el nombre de la actriz.
Si bien varios desmintieron esta versión, incluyendo la propia Marisa Tomei, una vez que la versión se instaló en el ámbito general fue difícil de frenarlo. Y de hecho es algo que persiguió por mucho a la artista, al punto de haber confesado en alguna oportunidad el gran daño que esto le causó.
En 1997, el crítico Rex Reed afirmó que Palance estaba "borracho" cuando anunció a la estrella como mejor actriz secundaria y que la verdadera ganadora había permanecido oculta gracias a una "conspiración masiva".
Y esa teoría del error se probó en los Oscar de 2017, cuando anunciaron erróneamente a La La Land como mejor película, algo que al instante enmendaron entregando la estatuilla a la verdadera vencedora: Luz de Luna.
Fue entonces cuando medios como The Washignton Post recuperaron la historia de Marisa Tomei pidiendo justicia. "Los rumores parecían asumir que si Palance hubiera leído el nombre equivocado, la Academia le seguiría el juego fingiendo que era la legítima ganadora", deslizaron.

Y agregaron: "Es por eso que el error de esta edición supone una reivindicación para Tomei: demostró que, en el caso de un error, el personal está listo y preparado para corregirlo, sin importar cuánta vergüenza o humillación pueda sobrevenir".
A pesar de esa supuesta prueba y la aclaración de la mismísima Academia, la sombra de la duda siempre se posaron sobre Marisa Tomei. Si bien luego obtuvo dos nominaciones más por En el dormitorio (2001) y El luchador (2008), no llegó a convertirse en la gran estrella que prometía aquel temprano Oscar.