Cameron Díaz contó lo peor de la lucha contra el alcoholismo de Drew Barrymore
Es bien conocida la lucha contra el alcoholismo de Drew Barrymore y ella misma se ha encargado de comentar lo difícil que fue transitar ese proceso bien largo. Pero ahora es una de sus colegas la que contó cómo fue verla atravesando ese proceso, se trata de Cameron Díaz.
Es que ambas compartieron set al momento de hacer la saga de Charlie’s Angels en las dos películas que se lanzaron en 2000 y 2003, respectivamente. En esa época, con tanto tiempo pasándolo juntas edificaron una amistad que perduró en el tiempo, por lo que Díaz estuvo presente en la lucha de Barrymore.
Pero primero hay que recordar el por qué de la introducción al alcoholismo de Drew. Según contó, se emborrachaba para “adormecer el dolor” que le provocó el divorcio con Will Kopelman, su tercer marido, en 2016. Tiempo después buscó ayuda profesional, pero fue su terapeuta quien abandonó el tratamiento por no poder lidiar con ella.
Drew siempre tuvo a sus amigos cerca, y también tuvo buenas propuestas de trabajo, pero nada de eso la apuntalaba. “Por momentos uno parece estar inspirado por el resto, pero se trata a uno mismo como una mierda”, reflexionó. “Me pregunté, ‘¿Cuándo vas a ser suficiente para vos misma?”, le dijo a Los Angeles Times.
Es por eso que Cameron Díaz también trató de estar lo más cerca que pudo de su amiga. “Sabía que si todos nos quedábamos con ella y le dábamos el apoyo que necesitaba, encontraría su camino”, dijo al mismo medio y aseguró tener “fe absoluta” en la recuperación de Barrymore.
“Uno no puede ni siquiera imaginar lo duro que fue ser ella de niña, y luego tuvo la capacidad de salvarse a sí misma”, continuó Díaz, haciendo referencia a la tormentosa infancia que tuvo su amiga y cómo tuvo que reponerse de muchos episodios duros a medida que fue creciendo.

Por suerte, todo empezó a mejorar para Drew cuando empezó con su programa de entrevistas, ya que fue el momento quiebre de su vida respecto a su situación con el alcohol. “Creo que la oportunidad de tener un programa como este realmente me golpeó fuerte. Me dije: ‘No puedo manejar esto a menos que esté en un lugar realmente claro’”, exclamó.
Lleva tres años sobria, retomó la terapia con el mismo profesional que la había abandonado y tiene una meta clara: ser la mejor madre posible para sus niñas Olive, de 10 años, y Frankie, de 8. “Me di cuenta de que sólo conmigo y mis hijas soy verdaderamente feliz”, expresó Barrymore.