Se acaban de cumplir 43 años de la despedida de El Chavo del 8 de la televisión y así fue el último episodio
Las últimas generaciones crecimos riendo con El Chavo del 8 y cada uno de los habitantes de esa divertida vecindad sin saber que el programa comenzó a emitirse en la década de los ‘70 y todavía sigue entreteniendo y cautivando el corazón de grandes y chicos. Roberto Gómez Bolaños, su creador y el intérprete del niño que vivía en el barril, marcó un precedente que no sólo traspasó las fronteras mexicanas, sino que logró llegar a lugares recónditos para este lado del globo terráqueo como Japón y, luego de 50 años, que esa popularidad masiva siga intacta dice demasiado.
El 7 de enero de 1980 salía al aire por Televisa el último episodio de El Chavo del 8, una comedia que fue ideada para adultos pero disfrutada por todas las edades. Tuvo siete temporadas luego de ser un sketch dentro de otro programa de televisión. Con el tiempo, la creación de Chespirito se convirtió en un fenómeno de masas que conmovió a más de una generación y trascendió los límites de México.
El Chavo del 8 contaba la historia de un chico que no tenía padres y vivía en la vecindad, un lugar lleno de personajes pintorescos como lo son Don Ramón, Quico, la Chilindrina, Doña Florinda, la Bruja del 71 y muchos más que supieron despertar las risas en grandes y chicos al mismo tiempo que generaron conciencia social gracias a la tierna pero dura historia que le tocaba vivir al inocente protagonista.
El programa debutó el 20 de junio de 1971 y reemplazó a Los Chiflados en el show Chespirito. Fue tanto su éxito que al inicio de la temporada de 1973, el 26 de febrero, se convirtió en una serie de capítulos unitarios que rápidamente ganó trascendencia en México para luego dar el salto al resto de Latinoamérica y finalmente al mundo con traducciones al italiano, al ruso, al portugués y al japonés.
La falta de padres, además de la pobreza, llevaron al Chavito a vivir dentro de un barril en la vecindad, acompañado por otros personajes que también arrastraban sus tristezas, después de todo, el padre de Quico nunca apareció, Don Ramón era viudo y la Chilindrina también era huérfana. En ese contexto, Chespirito ciertamente era hábil para despertar la risa y la emoción en su audiencia.
El episodio final de El Chavo del 8 muestra a Doña Florina comprándose una lavadora nueva, artefacto que sorprende al Chavito, incluso el Profesor Jirafales intenta enseñarle al chico cómo funciona el electrodoméstico, pero todos conocemos la torpeza del personaje de Roberto Gómez Bolaños que termina poniendo una bolsa entera de jabón en polvo dentro de la máquina originando un verdadero caos y posteriormente mojando a todos con una manguera, un final difícil de olvidar de un clásico que perdurará.