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El secreto que esconde Morgan Freeman detrás de sus aros dorados

El actor lleva consigo unos pendientes muy costosos en sus orejas. ¿Cuál es el motivo por el cual los tiene? ¿Siempre detalle estético o toda una historia y sentido detrás?
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Morgan Freeman es sin lugar a dudas uno de los hombres más destacados y reconocidos de Hollywood. Con un prestigio tremendo, y como parte de una carrera que ha sabido desarrollar con grandes laureles, el actor es sinónimo de éxito de taquilla en cada proyecto que encara y tiene ganada una enorme reputación en el medio del espectáculo.

Freeman cuenta con una extensa filmografía la cual está plagada de grandes éxitos. Tiempos de gloria (1989), Deep Impact (1998), Bruce Almighty (2003), Wanted (2008), la trilogía de Batman, Through the Wormhole (2010) son algunos de los muchos éxitos de su carrera por los cuales fue galardonado en varias oportunidades.

Hoy, con 85 años, Morgan tiene una larga vida de secretos y particularidades dignas para destacar. Casi como para relatar una obra literaria, con algunos datos que no dejan de sorprender. Uno de los grandes misterios que giran a su alrededor es: ¿Por qué siempre utiliza aros en sus orejas?

El actor es uno de los pocos caballeros del medio que utiliza pendientes durante todo el tiempo, quitándoselos únicamente en caso de ser necesario para el papel de alguna película. Detalle, claro, que sólo pudieron observar algunos pocos. La respuesta dejó asombrados a todos.

“Cuando era pequeño, vi una película de piratas con Burt Lancaster usando un arete. Pensé que era sexy. Luego supe que los marineros usaban aretes de oro para pagar un funeral si murieron en tierras extranjeras. Y porque soy un marinero de mi alma, encaja”, comentó Morgan tiempo atrás en una entrevista.

Realmente el actor tiene esa alma de marinero y también explicó por qué sus aros están hechos de oro blanco u oro amarillo, explicando que unos aretes más simples de acero quirúrgico posiblemente no podrían cubrir los costos de su partida de este mundo. Un dato impresionante.

Con esto estamos ante un detalle que no tiene que ver con un gusto estético, sino con la creencia de que si algún día muere en un lugar extraño en el que nadie lo conozca, quien lo encuentre podrá tomar esos aros, comercializarlos y con ese dinero comprarle un ataúd.

Los valiosos aretes marineros sirvieron no solo como una reserva financiera sino también como un recordatorio de los viajes. A menudo estaban dedicados a los marineros jóvenes como recuerdos del primer cruce del Ecuador, o el paso exitoso del agua traicionera en El Cabo de Buena Esperanza.