Los sacrificios que hizo Jennifer Lopez para lograr su papel en la película “Estafadoras de Wall Street”
A lo largo de su carrera como actriz, Jennifer López ha demostrado que su talento manera de trabajar son las claves de su éxito. Dueña de una versatilidad admirable, le ha tocado personificar en las pantallas diversas personalidades, pero sin lugar a dudas, el papel más arriesgado que ha realizado la “Diva del Bronx” ha sido el de “Ramona Vega”, en la película “Estafadoras de Wall Street”.
Jennifer López, Constance Wu, Julia Stiles, Keke Palmer, Lili Reinhart, Lizzo y Cardi B dan vida a un grupo de strippers, que luego de drogar a empresarios que visitan el club donde trabajan, se dedican a robarles sus fortunas.
Asimismo, para interpretar este papel, JLo debió aprender pole dance, una actividad que requiere mucho entrenamiento y concentración, y que además implica algunos riesgos y peligro.
Los sacrificios que realizó Jennifer López para protagonizar "Estafadoras de Wall Street"
Para dar vida a “Ramona Vega”, JLo debió aprender Pole Dance, una actividad que requiere de una preparación y entrenamiento especial.
Los dolores que sufrió JLo por causa de la barra de acero
Adaptarse a la barra de acero es una tarea que lleva su tiempo. Asimismo, por la fuerza que se realiza en esta actividad, los estiramientos de los músculos también pueden generar más dolores en todo el cuerpo. Si bien la cantante tiene un estado físico envidiable, la práctica irregular de esta disciplina implica algunas contingencias, como las quemaduras en la piel debido a la fricción.
Los prejuicios por el Pole Dance
Si bien Jennifer Lopez tenía muy en claro cuál era el papel que realizaría en “Estafadoras de Wall Street”, el pole dance es una disciplina artística como cualquier otra, pero suele estar relacionadas a clubes nocturnos y mujeres sin demasiados escrúpulos. Claro que esto no es más que un prejuicio, que la actriz supo muy bien cómo manejar.
Constancia y disciplina
Como cualquier otra cosa que se aprende, en el pole dance se debe ser constante y disciplinado. Sin lugar a dudas en las primeras sesiones las caídas y los golpes estuvieron en primer lugar, pero JLo nunca se dio por vencida ni se desanimó, por el contrario, redobló el sacrifico para poder dominar el baile y la barra de acero.