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Energía

YPF: el plan para expandir la explotación en Vaca Muerta que ilusiona a Mendoza

Los resultados de la prueba piloto fueron buenos. Harán pozos más extensos y evaluarán el potencial. Cuál es el plan y las claves de una industria fundamental para Mendoza.

Dicen que brotaba petróleo natural, una brea espesa que sorprendía en Cacheuta. Esa señal fue la que motivó a la creación, en 1886, de la primera empresa petrolera del país: la Compañía Mendocina de Petróleo, con el fin de explotar un yacimiento que sería icónico en la historia de la industria petrolera del país de la mano de Carlos Fader, entre otros. Fue el inicio de una industria que le dio a Mendoza un impulso enorme. Más de un siglo después, la producción de petróleo está en decadencia. La geología y la falta de inversión en exploración marcaron ese camino. La mayoría de las áreas son consideradas maduras, especialmente en la Cuenca Cuyana, y una de las actividades más importantes para la economía está en crisis.

Es una “crisis de resiliencia”, pues YPF dejará sus áreas maduras para que otras empresas chicas las exploten y, además, se ejecuta un plan de recuperación terciaria para exprimir el subsuelo. Pero ahora todas las expectativas están puestas a casi 2500 metros bajo la superficie, en la formación Vaca Muerta; la roca madre que se generó un boom enorme del otro lado del Río Colorado y que tiene una porción de su potencial riqueza en el norte de la Patagonia; en el extremo Sur de Mendoza.

Los trabajos en Mendoza. 

La actividad es incipiente, pero con señales positivas. La principal no es geológica, sino empresarial y política. La decisión de Horacio Marín, CEO de YPF, de mantener y acrecentar la inversión en exploración en la lengua mendocina de Vaca Muerta es tomada como relevante. El Gobierno de Milei, con Marín en la petrolera estatal, no ha tenido tapujos en cerrar el grifo de recursos cuando un proyecto no es rentable. Es lo que pasó con el plan Andes, donde se dejaron de lado más de 50 áreas en todo el país.

Para el año que viene esa empresa profundizará sensiblemente los trabajos en el sector norte de Vaca Muerta. No es solo una experiencia novedosa en Mendoza, sino que es una de las pocas que cruzando el límite del Río Neuquén. La abundancia de recursos en las áreas y yacimientos que rodean Loma Campana y otros yacimientos estrella, concentran miradas e inversiones. Igualmente hay un plan de expansión incipiente. Incluso en formaciones nuevas, como Palermo Aike en el extremo sur de la Patagonia.

En detalle

El boom por aprovechar los recursos no convencionales de la formación Vaca Muerta se concentró en Neuquén, una provincia que se sale de escala en cuanto a inversión y crecimiento gracias al gas y al petróleo. Pero la roca madre no sigue la línea geográfica de las provincias y llega a Mendoza. La falta de información y los problemas logísticos complicaron el avance de inversiones relevantes. Por eso la primera experiencia de YPF en el lugar trae expectativa. Hubo una primera prueba que no dio buenos resultados. La empresa El Trébol realizó fractura hidráulica en el área Puesto Rojas. Aunque consiguió la concesión, luego los resultados no fueron los esperados y la empresa del grupo Phoenix abandonó el plan. Incluso el área fue vendida a PCR, que mejoró la producción convencional.

YPF invirtió 17 millones de dólares para dos pozos horizontales donde se hicieron 25 etapas de fractura en total. Los resultados fueron buenos, sobre todo en el pozo CN VII. Para buscar petróleo en esa formación, primero se perfora un pozo a casi 2500 metros de profundidad y luego se avanza de manera horizontal. En este caso, se avanzó hasta 1200 metros en cada pozo. Las fracturas se ejecutan en esa línea: se inyecta agua con arena a alta presión para romper la roca, liberar el petróleo y el gas contenidos y lograr que fluya para su extracción. Los resultados fueron buenos y en 2025 se duplicará la inversión.

El nuevo set de fracturas tendrán el doble de extensión: se espera avanzar a más de 2.500 mil metros de manera horizontal. De esa forma se amplía la liberación de hidrocarburos y la presión para la extracción. No hay fecha precisa para la ejecución, pero será en 2025 y demandará una inversión de 30 millones de dólares. La disponibilidad de equipos de fractura será determinante y, en ese sentido, el ritmo que haya en Neuquén, desde donde vendrán las máquinas, camiones y parte de los recursos humanos. 

Los datos del piloto ejecutados en la lengua mendocina de Vaca Muerta.

Las expectativas son buenas. De confirmarse los pronósticos de YPF, el área podría tener un potencial para 200 pozos y la posibilidad de ejecutar un tercer nivel de navegación con otros 100 pozos. El camino es largo. Para convertir esos datos en reservas probadas hay que pasar otros filtros trascendentes. Que haya recursos y que su costo de extracción sea rentable es la clave para YPF y para Mendoza. Hay herramientas de promoción que en la Provincia piensan usar y que la petrolera también podría pedir, como la reducción de regalías.

La logística juega un papel clave en la inversión y en la generación de valor. Por la falta de infraestructura, los trabajos en el lado mendocino de Vaca Muerta se ejecutan con el apoyo de los centros petroleros de Neuquén. Desde maquinaria, hasta mano de obra vienen del otro lado del río. En el futuro se espera el desarrollo de Pata Mora, un pueblo con una ubicación estratégica que hoy tiene carencias para convertirse en un centro de servicios como se pretende. Por eso se ejecuta en paralelo un plan de desarrollo que prevé desde líneas eléctricas, viviendas y parcelas para empresas.

Mendoza produce el 9% del petróleo del país y es la cuarta provincia en el ránking. Pero tiene una larga historia en esa industria y toda la cadena de valor está en la provincia. Solo en la extracción de petróleo se generan 6 mil puestos de trabajo. Y hay una alta dependencia de YPF que el Gobierno busca desanudar.

Los datos de la industria petrolera en Mendoza.

El futuro inmediato de esa actividad depende de varias patas. Primero, el “resurgir” de las áreas maduras, con el traspaso de las concesiones que YPF abandona. Además, se suma como dato relevante la producción de las áreas con recuperación terciaria, como Chachahuen. Se trata de áreas maduras en las que se inyectan polímeros que permiten “arrastrar” más petróleo en la extracción. YPF sí tiene un plan de inversión allí. El petróleo pesado de Llancanelo, que estará a cargo de Petroquímica Comodoro Rivadavia, también genera expectativa, aunque requiere inversiones importantes. Y la gran expectativa está puesta en que Mendoza se sume al boom de Vaca Muerta.