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Precio de la uva: comienzan duras negociaciones, sin una agenda de fondo

Este año hay cotizaciones en dólar y pedidos de ajuste por inflación para los que no paguen al contado. Qué pasa en la industria y por qué aparece el conflicto casi todos los años.
Por la inestabilidad, los precios de la uva se piden en dólares. Inicio de una disputa anunciada. Foto: Archivo
Por la inestabilidad, los precios de la uva se piden en dólares. Inicio de una disputa anunciada. Foto: Archivo

La cosecha de la uva está a punto de comenzar con las variedades tempranas la semana próxima. Como todos los años, ha comenzado la puja por el precio que este año pagarán las bodegas en un contexto de suba de costos para todas las partes de la cadena, pero también de baja de ventas. La pelea por los valores es una suerte de clásico en el sector vitivinícola y, como en otros rubros, es clave la oferta y la demanda. Sin embargo, el mercado posee otras variantes que inciden en la pelea y condicionan a las partes.

Aunque el INV terminará de dar su pronóstico el 16 de febrero, diversas entidades esperan una cosecha cercana a los 19 millones de quintales. El número es mayor que el año pasado, cuando con 14 millones de quintales se registró la cosecha más baja de la historia. Aunque hacia arriba, no se espera que la cantidad implique un fuerte sobrestock y se tendería hacia el equilibrio. Este año, con relación a precios, no serán sencillos los acuerdos ya que los valores se han dolarizado por un lado y, por el otro, ya se solicita un ajuste por inflación en los pagos a cuenta.

En medio de problemáticas estructurales que dificultan la continuidad de muchos productores pequeños, la inflación de más del 200% ha impactado fuerte en todas las áreas de la cadena. Las bodegas han perdido ventas en el mercado interno durante todo 2023 (-6,5%) debido a la recesión económica y en el externo (-25%) dadas las diversas dificultades de competitividad que encarecieron el vino en el mundo. Muchos productores, en tanto, el año pasado se quedaron sin cosechar por las heladas, aunque los que lo hicieron lograron un precio diferencial debido a la escasez.

Aunque no está todo dicho y hay diferencias en función de las zonas y de la variedad de uvas, la oferta general es de entre 60% y 80% más que el año pasado. Sin embargo, entidades como la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi), estiman que ese valor irá al alza en las próximas semanas. “Lo que sí se va a exigir es un ajuste por inflación para los pagos diferidos”, explicó Fabián Ruggeri, presidente de esta entidad. Tanto en la uva como en otros cultivos, algunos pagos se hacen al contado y otros se pactan a cuenta entre las dos partes en función de diversas cuestiones.

Los precios en danza

Debido a la escasez mencionada, en 2023 las uvas se pagaron entre $10.000 y $25.000 de contado el quintal en función de la variedad. Mientras los valores más bajos fueron para la criolla, las llamadas tintas B como Tempranillo, Merlot, Bonarda y Syrah se pagaron un promedio de $15.000 mientras que las tintas A (Malbec, Cabernet, Aspirant y Angelotta) fueron las que obtuvieron el mejor precio. Más allá de los valores específicos la proporción entre las uvas de más y menos valor se mantienen donde las tintas A del Valle de Uco están entre las que mejor cotizan.

Los productores reclaman por un mayor reconocimiento.

Tal vez por este motivo, las Cámaras Territoriales del Valle de Uco  (Sociedad Rural del Valle de Uco, Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán, Cámara de Agricultura, Industria, Comercio y Turismo del Valle de Tupungato) abrieron el paraguas a través de un comunicado. “Los varietales del Valle de Uco, en su gran mayoría, se transforman en vinos exportables.

Esto quiere decir, que para llegar a una uva competitiva en este mercado con un rendimiento promedio de 80 a 100 quintales por hectárea tiene un costo -determinado sumándole un análisis de lo que vale esa uva en el mercado de venta- tiene que valer no menos de un dólar (U$S1) oficial el Malbec de uvas tintas y las uvas blancas un dólar diez (U$S1,10), y cobrar en la misma moneda”.

Por su parte, la Asociación de Viñateros de Mendoza también publicó los valores que pretenden para este año. Con el aval de cinco asociaciones más de esta provincia y de San Juan, los productores también marcaron la cancha. Y expresaron: “No podemos seguir vendiendo por debajo de nuestros costos. Las bodegas deben entender que si seguimos este camino nos quedaremos sin productores, con todos los perjuicios sociales, económicos y habitacionales que ello provocaría para toda la sociedad”.

De este modo, este grupo de entidades sugirió para la zona Norte, zona Este, zona Sur de Mendoza y Provincia de San Juan) los siguientes precios de base por kilo: Criollas/Mezclas: U$S0,37 ($37.000 el quintal), Blancas A: U$S0,75,  Blancas B: U$S0,50, Tintas A: U$S0,70 ($70.000/qq), Tintas B U$S0,50 ($50.000/qq). El valor del dólar es el oficial vendedor según la cotización del Nación. En la zona Este, los precios de referencia son en el extremo superior unos $35.000 el quintal para las tintas A y para las criollas de $16.000/qq.

Problemas de fondo

Desde las bodegas prefieren no hablar sobre el tema, pero anticiparon que la situación de esta cosecha es diferente de la del año pasado. No solo porque habrá mayor cantidad de uva sino también por el ajuste que ya han comenzado a hacer algunas con pocas perspectivas de mejora en las ventas. Hay que tener en cuenta que el 70% del vino que se produce en Argentina se destina al mercado interno y solo el resto se exporta.

El conflicto intrasectorial por el precio de la uva se sucede todos los años.

Con un mercado alicaído también hacia afuera y si bien se espera un repunte en las exportaciones, la caída no solo ha sido estrepitosa en 2023 y el primer mes de 2024 sino que la recuperación no parece tan simple como tener un dólar más alto. Por un lado, según expresó Ruggeri, es preciso hacer un trabajo para intentar recuperar los clientes perdidos cuando Argentina se encareció para el mundo. Se trata de un proceso que lleva tiempo y que la incertidumbre económica retrasa.

Por el otro, los insumos han aumentado en torno a un 30% en dólares, lo que vuelve a dejar a Argentina con costos superiores a sus competidores más directos como Chile. Así lo señaló Diego Stortini, referente empresarial vitivinícola de Tupungato y vicepresidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM). “La materia prima a nivel internacional tiene un costo de entre 30 y 60 centavos de dólar y no se puede fijar el precio”, destacó Stortini.

En este marco, admitió que muchos productores se encuentran en una situación límite debido a la falta de agenda productiva y económica. “Esto nos lleva a que todos los años tengamos la misma conflictividad intrasectorial con el agravante de que toda la cadena de valor está dislocada por la problemática macro”, señaló el dirigente.

Agregó que el productor merece un precio justo, que sea de mercado y sea eficiente ya que –de lo contrario- se obliga a la industria a ajustar. El tema es que por el momento el acuerdo no puede liberarse solo a la regulación del mercado como algunos sugieren, al menos no por el momento. “Hay que buscarle la vuelta con un programa productivo provincial que integre rentablemente a los productores para que produzcan más y con mejores costos”, dijo Stortini.