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La receta de los empresarios argentinos para sobrevivir a las crisis

Como todos, los miembros del sector privado nacional han desarrollado estrategias diversas para salir adelante en medio del caos económico. Una habilidad que los distingue y que se ha desarrollado a partir de décadas de crisis diversas que se repiten. Lo que no puede faltar.

Que Argentina es un país acostumbrado a las crisis no es novedad. Esa característica, dicen muchos especialistas, ha creado una suerte de ADN especial de los dueños de las empresas locales que se autodefinen “curtidos” para este tipo de situaciones. Lo que no quiere decir que los diversos desajustes económicos no tengan costos altos que, en algunos casos, se pagan con el cierre o el achique de las empresas.

El economista Raúl Mercau, director de la carrera de Economía de la UNCuyo, explicó que las complicaciones de la economía argentina parecen darse cada diez años, aproximadamente. “No hay fatalismo en esto, pero sí una historia de desequilibrios desde 1913”, detalló el profesional.  El período de la convertibilidad fue tal vez uno de los más estables que, no obstante, terminó con la industria nacional y las empresas estatales.

En el medio, la inflación es casi una constante con el impacto psicológico de los cortos períodos de híper en 1974 y en 1989. Tal vez esa volatilidad sea la base de una de las principales características del empresariado argentino que tiene que ver con la protección o, lo que muchos también definen como especulación.

Mauricio Badaloni, de la Fundación Andesmar y miembro de la mesa chica de la Unión Industrial Argentina (UIA), explicó que cualquiera que tuviera que prever algo se protegería debido a la inestabilidad general. Esto, según él, ha sido calificado por la política como especulación pero, el empresario se pregunta: “¿Qué harías vos si mañana cobrás una indemnización o una herencia?”  Y responde: “te protegerías”.

La planificación es una de las claves

Claramente, la alta inflación que ha caracterizado al país en casi toda su historia establece una de las principales estrategias de las empresas que tiene que ver con anticiparse. No solo a los futuros aumentos sino también a las posibles debacles. Hay que tener en cuenta que una economía débil sufre más que otras cuando el mundo se complica como sucedió con la crisis de las hipotecas en 2008 o la guerra en Ucrania en la actualidad.

Tal vez por eso, otra característica que los empresarios argentinos tienen y destacan como cualidad para sobrevivir sea el movimiento constante. “No nos aburrimos nunca”, destacó Juan Pablo Solís, del sector de la metalmecánica y presidente de Asinmet Joven. A lo que Diego Stortini, vicepresidente de la Federación Económica (FEM), sumó: “tenemos una mentalidad ágil y adaptativa que nos permite ajustarnos a la inestabilidad casi constante”.

Esta habilidad hace que muchos empresarios y emprendedores argentinos tengan más desarrollado el ojo para ver oportunidades en momentos económicos tumultuosos. “Esta capacidad ha sido clave para sobrevivir y crecer en el mercado argentino, tomar decisiones estratégicas o aprovechar nichos que otros pueden pasar por alto”, reflexionó Stortini.

Prudencia y anticipación

Federico Pagano, dueño y gerente de Montemar Compañía Financiera, relató que este mes la empresa cumple 66 años y que aunque hay suerte de constancia en el tiempo, las crisis no se parecen entre sí. En este contexto, la política de su empresa tiene que ver con la prudencia en una suerte de anticipación a los tiempos malos.

De este modo, aprovechar las oportunidades e invertir cuando la situación anda bien no implica arriesgar de más. “Siempre mantuvimos liquidez y buscamos estar capitalizados para responder a las pérdidas en las épocas malas”, subrayó Pagano. En pocas palabras, se trata de crecer más despacio, pero a paso firme.

Mauricio Badaloni, en tanto, también especificó que una de las claves para campear las tormentas tiene que ver con postergar las inversiones en líneas generales. A menos que estas produzcan baja de costos o una mejora en la eficiencia productiva, su punto de vista también tiene que ver con la cautela y el ajuste en los gastos.

En palabras de Solís, tener una buena ingeniería financiera y económica son puntos importantes, por lo que todo el tiempo se controlan y actualizan estos flujos. Para esto, la planificación es una estrategia clave que parte de una buena comunicación interna con el fin de que el sistema productivo no pare, por ejemplo, por faltantes que podrían haberse previsto.

Innovación a la argentina

“Nuestro lema es tener un fino equilibrio entre tradición e innovación”, explicó el gerente de Montemar. Un personal ultraprofesionalizado así como trabajar con personas jóvenes y de mucha experiencia al mismo tiempo, les ha servido para dar volantazos en tiempo y forma cuando la situación lo requirió.

Un paso adelante más allá de las restricciones

Esto va de la mano con dos estrategias más que suelen tener los empresarios del mundo, pero que agudizan los argentinos. Una es estar atentos a la innovación y la incorporación de tecnología ya que estar un paso adelante suele ampliar las posibilidades. De acuerdo con esta idea, Stortini advirtió sobre las limitaciones macroeconómicas que dificultan el avance hacia una innovación más amplia y sostenible

Otra clave del empresariado argentino tiene que ver con la adaptación a los tiempos que corren. En palabras de Valentina Monteverdi, integrante de la Mesa Directiva de Monteverdi Construcciones, durante las crisis han sabido encontrar otras maneras para continuar. Es decir que, junto con los clientes que han visto una oportunidad, han podido ponerse de acuerdo para llevar adelante un proyecto. Por ejemplo, poner el hormigón, aceptar permutas o estrategias acordadas para no frenar.   

En esta adaptación e innovación, Solís destacó las posibilidades que ofrece la asociatividad a través de las cámaras empresarias. No solo porque el compartir agiliza la innovación sino también porque se pueden establecer acciones conjuntas para mejorar la competitividad. Desde Asinmet Joven se han unido para hacer compras comunes en conjunto con el fin de abaratar costos y hasta podemos conseguir mejor financiación”, ejemplificó Solís.