Rusia se plantea legalizar la piratería de productos y servicios
El conflicto de Rusia y Ucrania sigue al rojo después de poco más de dos semanas desde el comienzo. Desde entonces, los hechos fueron evolucionando y tanto Estados Unidos como los países de la Unión Europea sancionaron a Rusia, generándole una crisis económica y social. A esto, ahora se le sumó la masiva fuga de empresas del país como Netflix, McDonald's, entre otras.
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Las grandes compañías se fueron por un lado como repudio a la invasión de las tropas rusas en territorio ucraniano y, por otra parte, al avance del Kremlin sobre estas, como en el caso de Netflix, la cual iba a ser obligada a transmitir canales con propaganda del régimen, regulando el contenido que la empresa ofrece, algo que fue rechazado totalmente por la plataforma.
Además, se acaba de sumar Sony con su servicio PlayStation y Nintendo que cancelarán el envío de productos y otros servicios hasta nuevo aviso. En el caso de una salida de Sony con su división “PlayStation”, el impacto podría ser brutal, no solo en términos económicos, sino también en la sociedad. El motivo es que actualmente es la empresa número uno en venta de productos electrónicos en territorio ruso.
Frente a este conflicto, según el diario ruso “El Tribuno”, Rusia busca minimizar el impacto legalizando la piratería. De esta forma, no afectaría tanto a la economía de las familias ni al bienestar de los rusos que disfrutan estos productos. Desde el Kremlin notificaron a las empresas que ya no están obligadas a pagar por el uso de las propiedades intelectuales a las marcas que voluntariamente no ofrecen sus servicios.
Esto no es algo nuevo. En Venezuela se dieron casos similares, como el de las famosas Zucaritas (cereales azucarados) de Kellog´s. La empresa veía inviable seguir operando en territorio venezolano, así que indemnizó a todos sus empleados y cerró.
El dictador venezolano Nicolás Maduro no solo se ofendió porque una empresa no podía seguir operando con niveles enormes de inflación, sino que amenazó con meter presos a sus dueños.
Como medida de respuesta a la salida de Zucaritas, el presidente no solo se quedó con las instalaciones en territorio venezolano, sino que siguió vendiendo los cereales con la marca del tigre, utilizó las imágenes que son propiedad de Kellog´s y difundía en sus cajas propaganda del régimen venezolano, algo que la empresa reclamó, ya que es ilegal utilizar la imagen de una marca registrada.