El tenebroso panorama económico que justifica el resultado de las PASO

El tenebroso panorama económico que justifica el resultado de las PASO

El mismo PBI del 2008, un poder adquisitivo en el mismo nivel del 2004 y cayendo desde hace 4, 42% de pobreza y una inflación del 50% interanual que acumula 184% desde el primer trimestre del 2018.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Más allá de fotos indignantes, profesoras adoctrinadoras fuera de sí (con las justificaciones oficiales del caso), propuestas sobre la medición de la cantidad de sexo que se puede tener en estos tiempos o debates sobre lo divertidos o aburridos que son los países hiperdesarrollados; Argentina fue a votar el domingo pasado (y lo hará el próximo 14 de noviembre) con los siguientes indicadores económicos como mochila.

*Según la medición de PBI constante en términos lineales, la economía estaría en su medición estricta hoy en el mismo nivel del segundo trimestre del 2008. Esto implica que para septiembre 2021, el país tendría el mismo ritmo de actividad que 13 años hacia atrás, y que a lo máximo que se puede aspirar es a lograr terminar este ejercicio en los mismos niveles de 12 ejercicios del pasado. En este período de estancamiento se sucedieron cuatro recesiones (una de más de un año) y dos periodos del tipo "serrucho". Esto es, un año de crecimiento y otro de pérdida de la mejora anterior. El análisis se vuelve aún más complejo, si se tiene en cuenta que en los últimos cuatro años (primer trimestre 2018- segundo trimestre 2021), la caída de la economía trepa a casi al 15%; y se espera que en este 2021, si se confirmara el alza del 7/8% que espera el Gobierno, el balance de los cuatro últimos años de la economía registren un rojo de entre 9 y 9% contra el comienzo del 2018. Es muy probable que el Gobierno de Alberto Fernández, si tuviera dos últimos años de gestión exitosos en cuanto al crecimiento del PBI, sólo puede entregar el Gobierno con nivel es de actividad similares a los recibidos en diciembre de 2019, o incluso peores. A un ritmo de crecimiento de entre 3 y 4% anual (un nivel más que aceptable), se llegaría a al PBI del 2008 hacia el 2025. Recién ese año, si la economía se recupera a un ritmo notable, el país volverá a crecer. El período de estancamiento abarca no sólo a la gestión Alberto Fernández, sino que arranca en el último mandato de Cristina Fernández de Kirchner y completa los cuatro años de Mauricio Macri. Conceptualmente hablando, nadie se salva de la crítica; pero abarca más períodos peronistas- kirchneristas- albertistas, que macristas.

*La última medición sobre la pobreza en la Argentina, el país vivió el primer trimestre del 2021 con un porcentaje de 42,2%, cuando un año antes se ubicaba en 26%. Cuando se conozca la medición que elabora la Universidad Católica Argentina (UCA), probablemente se confirme que más del 60% de los menores de 14 años son pobres. Para el Indec, en julio la canasta básica de pobreza llegó al $ 66.488,33 con un incremento de 3,2% mensual y de $ 28.414 para no ser pobres. Los datos corresponden al ingreso de una familia de cuatro personas, con dos adultos y dos niños como integrantes. Si se mide un año hacia atrás, el encarecimiento en ambos rubros alcanza el 50%. La conclusión es básica: nunca la Argentina llegó a tener semejante nivel de pobreza e indigencia. Mucho menos estructural, y mucho menos concentrada en la niñez. Queda la salvedad de los efectos de la cuarentena y que estos niveles probablemente bajen en la próxima medición. Y mucho más dentro del un año, a partir de una recuperación necesaria de la economía a partir de la apertura de las actividades generales y haber dejado atrás lo peor de la pandemia. Pero la foto actual, es la de una Argentina, quizá, en su peor momento histórico de pobreza e indigencia.

*Los salarios reales llevan cuatro años de retroceso continuo. En términos de poder de compra, un trabajador en blanco en el sector privado, gana hoy casi un 25% menos que cuatro años atrás. Todos los asalariados del país (sectores privado público y en negro), en términos futbolísticos, perdieron 1 a 0 en 2018, 2 a 0 en 2019 y 3 a 0 en 2020. Probablemente este año sea, en el mejor de los casos, un empate; lo que determinaría que al final del partido; los salarios perdieron casi 6 a 0 contra la inflación. El IPC por su parte acumuló en septiembre un aproximado de 50% (el nivel exacto se confirmará en octubre), con un acumulado desde el primer trimestre de 2018 de 183% de alza de precios.

*El país está en default al no haber podido cumplir con los pagos normales al Club de Paris y al necesitar de los fondos de los DEGs para cumplir con el próximo vencimiento de U$S 1.800 millones del 30 de septiembre al Fondo Monetario Internacional (FMI). Si desde el organismo no se hubiera girado este dinero, en días Argentina entraría en default con el Fondo, lo que hubiera sido una situación dramática. Igualmente si no se llega a cerrar un acuerdo de Facilidades Extendidas, en marzo de 2022 no se podría cumplir con el pago al FMI de 4,050 millones de dólares, con lo que se caería definitivamente la relación con el organismo. Por otro lado, tanto el estado argentino como las empresas locales están fuera de los mercados financieros internacionales voluntarios de deuda, ya que si se concretara algún tipo de operación de este tipo, la tasa de interés que se debería pagar sería superior al 16% anual en dólares. Impagable.

La cantidad de explicaciones económicas podrían multiplicarse. Pero como conclusión primaria a casi un día y medio de conocidos los resultados de finales de las PASO, es que es muy difícil salir victorioso en medio de uno de los panoramas macro más negativos desde el retorno de la democracia en 1983.  

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