El atraso en la vacunación puede hacer quebrar al sector turístico

El atraso en la vacunación puede hacer quebrar al sector turístico

Gran malestar de los operadores turístico. Critican al Ejecutivo nacional porque la demora en inmunizar a la población está a punto de hacerles perder la segunda temporada invernal consecutiva. A esto se suman las aperturas de EE.UU y Europa que atrae a los viajeros argentinos.

Horacio Alonso

Horacio Alonso

Si bien el problema más importante es el costo en vidas, el atraso en la vacunación está agravando la situación económica de distintos sectores. Uno de los más afectados es el rubro turístico, especialmente el invernal, que está a punto de perder la segunda temporada consecutiva.

El malestar entre los empresarios de esta industria es muy grande y eso quedó manifestado tras la reunión que mantuvieron esta semana el ministro de Turismo, Matías Lammens, con las cámaras del rubro.

El funcionario aseguró que hará todo lo posible para que haya temporada turística este invierno pero su propia declaración generó más incertidumbre.

A esta altura del año, los operadores necesitan tener certezas de lo que va a suceder y, desde el lado oficial, no pueden garantizar nada.

Por ejemplo, hay una gran debate sobre el adelantamiento o no de las vacaciones de invierno en los colegios. Esto es clave para definir las fechas de los viajes pero, además, entra a pesar las condiciones que rijan en ese momento. Si el receso se anticipa para mejorar la situación sanitaria, difícilmente se permita que millones de personas viajen por el país con el riesgo de propagación del virus que eso implica.

Es difícil medir el impacto económico que tendrá en las agencias, hoteles, restaurantes y demás servicios vinculados a esta actividad pero, en el sector, aseguran que otro año sin actividad llevará a la quiebra a miles de pymes.

El cuestionamiento puntual se centra en la demora del plan de vacunación que, a esta altura, puede hacer fracasar otra temporada.

“El Gobierno no entendió que si no se vacunaba más rápido a la población, no solo va a costar muchas vidas sino que, además, hundirá más a la economía. Con las promesas de vacunas a fin de año, esperábamos a esta altura no seguir hablando de cuarentenas. No podemos resistir si trabajar y la ayuda oficial es casi nula” se quejó un empresario mayorista, especializado en centros de esquí. Las quejas se repiten en operadores de otros destinos, como Cataratas del Iguazú.

Esto ya se está percibiendo en las agencias. Si bien, hasta hace unas semanas había consultas, en los últimos días hubo una fuerte caída. “La gente llama y, más que el precio, se preocupa por la forma de cancelación en caso de que no se pueda viajar o abran los centros de esquí. Así no se puede trabajar” señaló otro empresario.

A esto se suma lo que está sucediendo en el resto de mundo con la pandemia. Europa comenzó a abrirse al turismo desde esta semana y Estados Unidos se consolida con la “nueva normalidad”. Todo  esto gracias a la vacunación de gran parte de la población.

Por ejemplo, un destino clásico para muchos argentinos es Miami que compite con la nieve argentina. Los vuelos hacia ese destino están completos para junio y gran parte de julio. Esto muestra que quienes están pensando en vacaciones invernales se están volcando por las playas de Florida, con el atractivo de poder manejarse en un contexto de menores restricciones y, además, vacunarse.

Además, el costo de entre un destino y otro no tiene grandes diferencias. Si bien hay una disparidad muy grande de precios, según las condiciones y categoría de los paquetes, con paciencia se puede encontrar presupuestos similares.

Una semana de esquí, para una familia tipo, puede estar, en promedio, en U$S2.000 y U$S2.500. En el caso, de Miami, por U$S4.000, la misma familia puede pasarse 15 días en ese lugar de Estados Unidos en septiembre u octubre.

Todo depende de la posibilidad de conseguir vuelos ya que las frecuencias están limitadas. Hoy, los vuelos disponibles son sólo el 15% de los servicios prepandemia.

Es por eso que los precios de los pasajes puede ir de $100.000 a más de $400.000.

Algo similar sucede con Europa. Desde el anuncio de reapertura para viajeros extracomunitarios, creció la demanda en las agencias.

En este destino, el problema es que se requieren determinadas vacunas y la Sputnik V – la más utilizada – no está autorizada.

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