El tarifazo que pronostica el campo local en la próxima Vendimia

El tarifazo que pronostica el campo local en la próxima Vendimia

Las tarifas congeladas terminan a fin de mes y en enero aumentará la luz. Para residenciales, el EPRE calculó una suba promedio del 22%. Productores agrarios hicieron su cuenta y afirman que para ellos el aumento será mucho mayor. Y proponen bajar presión impositiva en sus costos.

Mario Simonovich

Mario Simonovich

A fin de mes concluye el congelamiento de las tarifas de electricidad y gas,  que rige desde 2019. El viernes último, en una audiencia pública el EPRE hizo su cálculo y estima un aumento promedio del 22% para los usuarios residenciales.

En concreto, según los cálculos de este ente, la propuesta consiste en que la tarifa mensual de la luz aumente $306 para 171.930 usuarios residenciales que por bimestre consumen entre 300 y 599 kwh, $690 para 155.656 usuarios que consumen mayor o igual a 600 kwh/bim (dentro del segmento pequeñas demandas) y $70 para 217.096 usuarios que consumen hasta 299 kwh/bim.

Sin embargo, al analizar el impacto de este aumento en los distintos sectores de la economía, el sector agrario hizo su propio cálculo y advirtió que el aumento será mucho más: del 38%. ¿Por qué? Estiman una suba del 21,1% en la factura eléctrica a nivel provincial durante enero, pero también un aumento del 30% a nivel nacional, entonces el incremento en la temporada de riego actual (que representa del 13 al 33% de los costos de producción) respecto de la anterior sería de 38%. ¿De dónde sale ese 30% de aumento a nivel nacional?

Las tarifas que propuso el EPRE a partir de enero (ver más grande) durante la audiencia pública

El 16 de octubre último, el Poder Ejecutivo decidió no renovar el DNU que mantiene fijo el valor de la electricidad y del gas (dispuesto por Macri en 2019), por lo que a partir de enero se viene un aumento. ¿De cuánto? Estiman del 29% porque el ajuste será acorde con la inflación esperada para el próximo año, según el Presupuesto 2021 aprobado el 17 de noviembre pasado. Y este aumento de tarifas fue uno de los temas conversados por el Gobierno nacional con la misión del FMI que visitó el país hace menos de un mes.

Tres partes componen la factura de la electricidad del usuario final: precio mayorista; impuestos nacionales, provinciales y municipales, y el Valor Agregado de Distribución (VAD), que es el regulado por el Estado provincial. Y en la audiencia del viernes último, convocada por el EPRE, se analizó el VAD.

Este aumento del 38% para el productor agrícola planteado en la audiencia por Nicolás Vicchi, subgerente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (ACOVI), que intervino como defensor del usuario del riego, lleva a una mayor presión impositiva en general para el productor,  ya que durante la temporada pasada de cada $100 lo abonado en impuestos y tasas era $31. Ahora, con este nuevo esquema pasaría de $31 a $41 lo abonado en impuestos y tasas.

¿Qué propone el campo? Exceptuar al riego agrícola del pago de Alumbrado Público (un ítem de la factura eléctrica), la reducción del IVA en un 25% en las facturas de energía eléctrica durante 2021 (lo que podría significar una disminución de 3 puntos porcentuales en el incremento estimado y que el aumento -en lugar de aplicarse desde enero- sea después de la época de cosecha y en forma progresiva.

Los actuales valores de las tarifas eléctricas son de marzo de 2019. En diciembre de ese año  el Congreso aprobó la Ley de Solidaridad Social, allí se estableció el congelamiento de tarifas hasta junio de 2020. Luego, por la pandemia, se prorrogó hasta el 17 de diciembre. El secretario de Energía de la Nación, Daniel Martínez, confirmó que los valores actuales se mantendrán vigentes hasta el 31 de diciembre. En Mendoza, el Ente Provincial Regulador Eléctrico hizo una audiencia pública en el que se analizó el aumento en el Valor Agregado de Distribución (VAD) y propuso una suba promedio de 22%, mientras que las distribuidoras locales pidieron un aumento mayor.  

"La situación de pandemia ha afectado a todos. La vitivinicultura ha tenido una ventaja de poder aumentar sus despachos, tanto en el mercado interno como en el externo", explicó Nicolás Vicchi. "Pero la producción primaria venía de cuatro años -y en especial, en los últimos dos- con precios por debajo de los costos de producción, descapitalizándose y generando abandonos de viñedos y en muchos casos dejando el riego por falta de la capacidad de pago y los aumentos tarifarios". 

"Si queremos buscar un esquema de desarrollo de empleo y de desarrollo local no podemos tener esa carga tributaria", concluyó.

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