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Los mendocinos se deshacen de sus dólares para pagar deudas

El dólar y la inflación son la mayor preocupación de los exportadores. Esta semana el dólar blue llegó a $13 en Mendoza y son muchos más los que venden que los que compran.
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La escasa disponibilidad de dólares oficiales y la suba del dólar blue aparecen entre las principales preocupaciones del sector exportador mendocino. A su vez, esta semana hubo un alza del dólar paralelo, que llegó a 13 pesos el jueves, cuando se desplomó el acuerdo con los fondos buitre. El viernes, cuando cobraron los estatales, se triplicaron las operaciones de compra de dólar para ahorro, según aseguran en las casas de cambio del microcentro. Pero la tendencia desde marzo es que los mendocinos se deshacen de sus ahorros en dólares para pagar deudas o financiarse por el retraso de la cadena de pagos por la recesión.

“El mercado blue está estancando. Estuvo a $12,40 por cada dólar al principio de semana. El jueves llegó a $ 13 y el viernes cayó a $12,70”, describe un operador del mercado paralelo. Aclara que, a diferencia de lo que se piensa sobre el comportamiento del mercado cambiario local, hay más demanda de personas que quieren vender sus dólares para pagar deudas o financiar sus ventas o cosechas, que las que pueden comprar para ahorro. El viernes los tenedores de dólares recibían $12,30 por cada peso y el que compraba lo pagaba a $12,70. “Vemos que hay faltantes de pesos en la calle. La gente no tiene efectivo para comparar dólares y muchos se ven obligados a vender sus ahorros para cubrir sus deudas o llegar a fin de mes”, dice otro intermediario. “Durante la época de cosecha, fue muy llamativo como los productores agrícolas cambiaban sus dólares para financiar sus negocios, ante el encarecimiento del crédito”, explicó otro operador del mercado cambiario.

Muy distinto es lo que ocurre con la demanda del dólar oficial para ahorro que está en tendencia alcista. El viernes se pagó a $8,38 más el 20% que cobra la AFIP, lo que daba un dólar de $10,05 para ahorro, bastante más conveniente que recurrir al mercado paralelo. A esta operatoria acceden mayormente empleados en relación de dependencia y responsables inscriptos, ya que los monotributistas son cada vez más marginados. “El viernes, como habían cobrado los estatales, hubo mucho demanda de dólar oficial para ahorro en Mendoza. Los empleados públicos y en especial, los que tienen altos salarios, son los que más cantidad de dólares tiene autorizados por la AFIP, en un promedio de 900 dólares en adelante por operación”, cuenta el gerente de una de las casas de cambio mendocina.

A nivel nacional ocurrió lo mismo. El efecto “temor” de los ahorristas frente a la posibilidad de un default de la economía disparó la compra de dólares para ahorro. Las cifras fueron récord, al llegar a los US$ 27,1 millones y cerrar en 36.039 operaciones, según datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).


Exportadores preocupados por la menor disponibilidad de dólares

La bodeguera Susana Balbo, presidente de la entidad exportadora Wines of Argentina, es uno de los referentes del sector que dice que con el escenario de default “vamos a tener menor disponibilidad de dólares para poder comprar nuestros insumos importados”, como barricas, tinta y papeles de etiquetas, corchos y otros. Recurrir al mercado interno en algunos de esos insumos, pone a los exportadores en desventaja con los competidores externos porque tienen que bajar la calidad.

La inflación y el retraso en los pagos son otros aspectos negativos que señala la propietaria de Bodega Dominio del Plata: “Estamos comprando insumos para pagar a 30 días y cobramos a más de 120 días”, dice Balbo. Mucho más es el plazo que deben esperar para cobrar el reintegro a las exportaciones por parte del Gobierno nacional que, según directivos de Bodegas de Argentina, el promedio de retraso es de 8 meses.

Pedir créditos para financiar la producción puede ser una mala estrategia financiera. “Estamos pagando tasas del 24 y 25% anual”, dice Balbo. Para el gerente de Operaciones de Bodegas Norton, Luis Steindl, es también “poco conveniente” endeudarse en un 25%, a pesar de que la tasa está por debajo de la inflación, “si tu negocio no genera esa tasa de retorno”.


Caída de la imagen del país en el exterior y peligro de pérdida de mercados

El gerente de Norton cree que lo que está en juego es la confianza de los clientes: “A un cliente del exterior que decide llevar tu marca, invertir y hasta perder plata para establecer el negocio, le tenés que dar confianza de continuidad y calidad”, dice Steindel. Y destaca que: “La confianza puede quedar muy afectada, cuando vean las señales negativas que llegan de Argentina y piensen que podemos tener problemas de insumos y entregas”. Aclaró que en Norton no han tenido problemas de pérdidas de mercados (exportan a 66 países y producen 25 millones de botellas al año), aunque sí muchas burocracia para exportar, lo que les genera más costos y tiempo de planificación. El ejecutivo, que además integra el directorio de Bodegas de Argentina, da una definición impactante: “En este periodo, la estrella del negocio es el gerente financiero en vez del enólogo”.

Sobre cómo la crisis del default puede afectar al empleo, opina: “Las bodegas no están contratando gente nueva. Se ve que hay mayor desempleo porque todos los días recibo varios curriculums de personas que necesitan trabajar”.

El gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, Mario Bustos Carra, dice que en Mendoza el sector exportador que integran unas 600 empresas, percibe “un escenario negativo, de mucha incertidumbre”. Los asociados a su cámara le dicen que no saben qué puede llegar a pasar con este escenario de default: “Se complica no sólo por la provisión de insumos sino por toda la economía del país que está en recesión”. La caída de la actividad la sienten todos los sectores, olivicultura, frutas secas, bodegas, empresas agroalimenticias, fruta fresca, entre otros.

Para Bustos Carra la matriz del problema es que la devaluación de enero no sirvió para obtener una ventaja competitiva frente a una inflación creciente. “Hubiera sido mejor sacar las retenciones y subir los reintegros a las exportaciones”, opina. Por el otro lado, cree que el problema de frenar las importaciones es que el 80% de lo que ingresa está destinado a la producción y repercute en la actividad productiva. Su pronóstico es que la caída en las exportaciones, será “superior al 20% anual”.


Un escenario más devastador se presenta para algunas producciones que están en caída libre como la olivícola. El empresario Rodolfo Vargas Arizu, bodeguero y olivícola, hace su lectura del mal desempeño que ha tenido la producción agrícola en los últimos 10 años por no “haber cerrado acuerdos de libre comercio con ningún bloque económico o país”. Sostiene que ese es el motivo por el que cae la venta de vinos a China: “El Gobierno argentino nos cobra 5% por exportar y le tenemos que pagar un arancel de 43% a los chinos cuando Chile paga el 15% y a partir de 2015 tendrá tasa cero”, dice el propietario de Bodegas Tierras Altas.

Como otros exportadores opina que “el sector productivo está diesmado” por el combo de retenciones, trabas burocráticas en aduana, exigencias del INV, presión impositiva e inflación. Peor es la situación del sector olivícola: “Está liquidado”, asegura Vargas Arizu. Y reseña que no hay ninguna olivícola que esté exportando, “si hasta Molino Río de la Plata se ha retirado del negocio del aceite de oliva”, contó.

Vargas Arizu dice que le preocupa como el default afecta la imagen exportadora de Argentina: “Un comprador de Estados Unidos te pregunta si vas a poder seguir cumpliendo con la producción y las entregas frente al cese de pagos externos y caída del interno”. Concluye: “Los últimos 10 años han destruido las economía regionales, lo único que se salva es la soja porque ha mantenido el precio alto”.

El ex ministro de Economía y actual diputado nacional por Unen, Martín Lousteau, en su visita de la semana pasada a Mendoza opinó sobfre la situación de la producción agrícola: “En pocos lugares se han puestos tantos parches como en las economías regionales. Argentina tiene una inflación galopante y un dólar que es menos competitivo, con una suba de la tasa de interés. Uno ve que ha crecido mucho el sector público sin productividad. No es el debate si sobran empleados públicos sino si es efectiva tu administración pública: si da bienes y servicios peores, tenés un problema de competitividad”.