Luces amarillas en los principales sectores industriales mendocinos
La industria metalúrgica es la tercera actividad económica de la provincia detrás del petróleo y la vitivinicultura. Como para la mayoría de los sectores industriales, el comienzo de año ha sido negativo tras la devaluación, el encarecimiento del crédito y la menor actividad económica. El conjunto de las empresas metalmecánicas experimentaron una caída del 2,5% interanual en el primer trimestre de 2014, en comparación con el mismo periodo del año pasado. Los datos surgen de una encuesta de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Argentina (Adimra), de la que participaron empresas locales. El nivel de utilización de la capacidad instalada, se ubicó en un 58,3%, un 6% inferior a 2013.
La inflación corrió más rápido que la suba de precios que pudo trasladar este sector. Los datos indican que el monto facturado en el trimestre creció un 10%, pero el promedio de la suba de precios fue del 16%. “Un tercio de las empresas sufrieron una disminución de la facturación cercana al 25%”, según la encuesta entre los socios de Adimra. Los incrementos de costos totales, se ubicaron en torno al 30%, exceptuando la mano de obra. Entre los mayores aumentos están los servicios, los conjuntos electromecánicos, los materiales de cobre y productos siderúrgicos, en general.
En Mendoza hay 580 empresas metalúrgicas, desde industrias metálicas básicas hasta producción de máquinas y equipos, instalaciones termomecánicas y electromecánicas, construcciones metalúrgicas y servicios generales. Las empresas de este sector son proveedores de la construcción, energía, petróleo y minería y equipamiento agrícola y agroindustrial. Dan empleo a 11.500 trabajadores y la mayoría son pymes. Sólo el 5% de las empresas tienen más de 50 trabajadores, el 10% tiene entre 21 y 50; el 45% tiene entre 6 y 20 trabajadores; y el 40% tiene menos de 5 empleados.
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“Hay una sangría permanente de empleos desde comienzo de año, pero no tiene un impacto masivo como el automotriz”, dice Julio Totero, presidente de la Asociación Mendocina de Empresas Metalurgícas (Asinmet). En un año se perdieron 800 empleos. Según Asinmet, el sector pasó de 12.300 en 2013 a unos 11.500 trabajadores actuales por la caída de la actividad.
Profunda caída de las exportaciones
En las ventas al exterior, la situación es más compleja. En el primer trimestre la caída de las exportaciones fue del -20% interanual y las importaciones crecieron en torno al 13%. Las ventas externas se ubican un 40% por debajo de su momento máximo que fue en 2008.
Desde ProMendoza acusan recibo de la dificultad. “Hemos organizado rondas de negocios con posibles compradores de Sudamérica“, cuenta Daniel González, el gerente de la entidad mixta exportadora. Pero quizás la acción más específica que puede alentar a algunas empresas es la decisión de buscar clientes en el sur de Brasil. “La acción directa y concreta será designar a alguna persona para que se instale en Bento Gonçalves para visitar empresas y ofrecer nuestros servicios, y lo mismo repetirlo en otros países”, explica González.
La industria metalúrgica en Mendoza exporta al año aproximadamente 150 millones de dólares, pero depende de algunos grandes operadores como IMPSA, que en algunos años ha alcanzado el 50% de lo exportado en ese rubro. De las 580 empresas, sólo exportan unas 60 en los rubros maquinarias para alimentación, vitivinícolas y bombas, entre otros. El 16% de las empresas del sector exportan principalmente a Chile, Brasil, Uruguay, Estados Unidos y Venezuela.
En cuanto a las expectativas para el segundo semestre del año, los empresarios no advierten grandes variaciones: dos terceras partes de los consultados no creen que estarán peor que en la primera mitad del año. Si bien las empresas más volcadas al mercado exportador tuvieron una caída de la producción superior al promedio (-6%); sus expectativas para los próximos meses son más positivas que las de las empresas volcadas al mercado interno, que tuvieron un desempeño mejor en el primer trimestre (-1%).
“Hay sectores vinculado a petróleo que viene zafando, el de la construcción más o menos, pero las empresas proveedoras de la industria energética, minería y agroindustrial, son las más afectadas”, enumera Totero. El motivo fundamental de la caída en la agroindustria es que la inversión en bodegas es casi nula y fue muy mala la cosecha de la fruta, actividad que está en retracción permanente.
El Gobierno nacional anunció una batería de medidas para evitar despidos: un financiamiento en 24 meses en las deudas con la AFIP para aquellos que no despidan personal y una ley aprobada en el Congreso, que fija descuentos en los aportes que hacen los empleadores. “No sé cuánto podrán aguantar las empresas para mantener sus planteles. Todas ven retraída su actividad pero nadie quiere despedir personal”, se sincera Totero.
A nivel nacional, las plantas de trabajadores de las empresas metalúrgicas se redujeron un 1% en el primer trimestre de 2014. Fue considerable cómo se eliminaron las horas extras: más del 80% de las empresas trabaja con un solo turno y aumenta la utilización de agencias de servicios eventuales y tercerización de trabajos internos con respecto a 2013.
En el gremio, la Unión Obrera Metalúrgica, dicen que en el último año el efecto del freno se sintió en compañías grandes, medianas y pequeñas.
También se ven afectadas por la mayor presión impositiva que sufrió la metalúrgica cuando el Gobierno provincial eliminó la tasa cero y llevó al 3% la tasa de ingresos brutos para esta industria. Y por el retraso en el inicio de importantes licitaciones provinciales como Portezuelo del Viento, Los Blancos o el trasvase de aguas del Río Grande al Río Atuel.
En síntesis, los tres puntos que más preocupa a los empresarios metalúrgicos son la inflación, el encarecimiento de crédito y la caída de las exportaciones.