La inflación y la presión impositiva jaquean a las bodegas
Con sorpresa, esta semana los mendocinos supimos que más de 60 trabajadores de viña y de bodegas fueron despedidos solo en el sur mendocino. “Hay casos de empleados que llevan 20 años trabajando y algunos tienen problemas para cobrar la indemnización”, denuncia Miguel Rubio, desde el gremio de Soeva San Rafael.
Desde el sector patronal, Ricardo Giadorou, propietario de bodega Dolim, de Agrelo, dice: “Hacemos el máximo esfuerzo para no despedir empleados, porque sabemos que estas personas tendrán problemas para conseguir otro trabajo. Pero si sigue así, vamos a la quiebra”.
El problema se ha contado desde hace meses; suba de insumos secos por inflación (botellas, corchos, etiquetas, entre otros), aumentos salariales, presión impositiva, retrasos en los reintegros a la exportación y caída de las ventas en el mercado interno.
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La devaluación en enero fue un soplo de aliento a la exportación, el dólar oficial pasó de $6 a $8 y volvió más competitivo el sector frente a otros competidores, pero la suba del 40% en los insumos, diluye todo beneficio. “Es el peor momento de los últimos 10 años. Se nota en las inversiones y en que han dejado de venir bodegas del exterior a invertir.
Hasta 2007-2008, se inauguraba una bodega por mes. A partir de 2011 empezó a revertirse. Ya se dan casos de despidos, recorte de horas extras, síntomas de que la cosa está grave”, dice Juan José Canay, presidente de Bodegas de Argentina.
El Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas de San Rafael confirmó despidos en cuatro empresas: Bodega Rama Caída y Sidrera Martínez (14), bodega Bianchi (estimados entre 25), en Totals (10), y Viñas de Altura, ex Lávaque, (12).
Guido Álvarez, secretario gremial de Soeva a nivel provincial, dice que son 30 mil los trabajadores, obreros de viña y bodega en el país, que ganan un promedio de $4.600. El aumento anual fue de un 29%, a pagar en cuatro cuotas a febrero de 2015. Citó casos de despidos en Maipú: la viñatera Corinto, en Tres Esquinas, que despidió siete personas, con una antigüedad importante, entre 15 y 25 años. También Trivento, del grupo chileno Concha y Toro, el sindicato asegura que hubo entre cinco y seis despidos, algunos trabajadores en convenio y otros fuera de convenio. Y Bodega Viejo Viñedo, con cuatro casos.
Las voces de los bodegueros
Juan Pablo Marchena, bodega La Abeja, San Rafael. “Es un desastre. Yo vengo anunciando desde septiembre del año pasado que las bodegas pequeñas se iban a empezar a fundir en 2014. Se ha caído el mercado interno, la devaluación ayudó a las bodegas grandes pero los precios se equiparon en dos meses, por la inflación. Nos hemos convertido en vendedores de insumos secos, botellas, tapón y etiquetas, hay un oligopolio en el vidrio y el cartón que colocan el precio que ellos quieren. Ya estamos en luz roja”.
El presidente de Bodegas de Argentina, Juan José Canay, opinó: “Hay un problema de competitividad en la industria que afecta a los productores y a las bodegas. Tenemos caída de la rentabilidad: suba de insumos, suba en la mano de obra, prohibición de aumentar los precios de la Secretaría de Comercio y prácticamente la mitad del precio de góndola se lo llevan entre las cadenas de supermercados y el Gobierno. Por otro lado, vemos una recesión, caída de las ventas en el mercado interno, vinotecas que se presentan en convocatoria y restaurantes que se cierran y desaparecen”.
Todos coinciden en que la situación es más difícil para las pequeñas, que no tienen espalda financiera, no les dan créditos o tienen que pagar tasas altas. Giadorou, de Dolium, contó: “Exportábamos más del 90%, ahora estamos dramáticamente tratando de dar un giro y volcarnos al turismo y al mercado local. Es muy difícil para nosotros cumplimentar todos los requisitos que quiere la Afip y el Gobierno, para la devolución de reintegro. A partir de la devaluación que ha disparado los precios y el aumento de salarios, la ecuación es insostenible”. Y se quejó por la fama de “millonarios” que tiene el sector que juega en contra: “Vendemos un producto glamoroso, podemos estar maravillosos en la foto, pero con los bolsillos rotos. Por un lado suma y por otro resta, porque desde el Gobierno piensan que estamos llena de plata”.
Precios cuidados y reintegros atrasados
Hay dos medidas impulsadas por el Gobierno nacional que impactan negativamente en las bodegas: precios cuidados y el atraso en los reintegros a las exportaciones.
“Desde comienzo de año, nuestras bodegas no hemos podidos subir más de un 15 el vino porque no podemos venderlo”, dice Marchena, de bodega La Abeja. Las grandes, como Trapiche, que tienen vinos en el plan Precios Cuidados, apenas han podido subir un 7% el precio en góndola, cuando la inflación reconocida por el Indec casi alcanza al 10% en cuatro meses.
“La AFIP está debiendo más de 50 millones de dólares, a unas 300 bodegas exportadoras (las 15 primeras tienen un 70% del mercado externo)”, asegura Canay.
“Las bodegas chicas se van a seguir fundiendo porque la economía de escala es distinta”, presagian los bodegueros. Desde las bodegas grandes dicen: “son los primeros síntomas, en los próximos meses puede haber problemas graves con el empleo”.
