No por previsible la reacción ha sido menor. Anoche, la agencia de calificación Moody's rebajó tres escalones la nota de la deuda soberana de España, desde A3 (notable bajo) hasta Baa3 (aprobado bajo), y la situó en "perspectiva negativa". La razón que argumenta es que el rescate europeo —hasta 100.000 millones de euros— que España recibirá para sanear los bancos impulsará la deuda hasta el 90% del PIB y por eso la reacción en el mercado secundario de bonos emitidos por el Estado no se ha hecho esperar: la prima de riesgo ha subido hasta 552 puntos básicos y el tipo del bono a 10 años de referencia (emisión con cupón 5,85% y vencimiento en 2022) ha tocado el 6,998%, un máximo desde que entró en vigor la moneda única en 1999.
Desde el Gobierno, el ministro de Economía, Luis de Guindos, ha hecho un llamamiento a la calma frente al repunte de la tensión en los mercados que ha llevado el acoso contra la deuda de España a un nivel que no es "sostenible". "El Gobierno quiere transmitir un mensaje de calma. Tenemos el apoyo de nuestros socios europeos", ha asegurado tras reunirse con el presidente, Mariano Rajoy, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y su colega al frente de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la comisión delegada de asuntos económicos del Congreso, que se ha prolongado durante más tiempo de lo previsto. "El Gobierno está encima de los asuntos, está encima de los temas, está tomando medidas y va a continuar tomando medidas", ha añadido Guindos.
El pasado martes, el nono a 10 años ya rompió un máximo anterior y su rendimeinto alcanzó el 6,8% próximo al 7%, nivel de extremo riesgo que encarecería tanto el coste de la deuda española que, en la práctica, la expulsaría del mercado. Grecia pidió su primer rescate (mayo de 2010) cuando llegó al 8,5%, idéntico nivel que Portugal en abril de 2011. Sin embargo, a Irlanda le bastó tocar el 8,1% (noviembre de 2010) para pedir ayuda internacional.
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