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¿Zona de rescate o zona del BCE?

A lo largo de un día en que la palabra rescate y España se asociaron de forma masiva, y no solo en los mercados, no ha habido palabras tranquilizadoras del BCE. Eso sí, las meras especulaciones sobre una hipotética actuación del Eurobanco contribuyeron al menos a dejar el diferencial de los tipos de interés con el bono alemán a diez años —la célebre prima de riesgo— en los 482 puntos básicos al cierre de los mercados.

La última vez que los mercados apretaron a España a través de la prima de riesgo de su deuda pública, en abril, bastó con que el consejero del Banco Central Europeo, Benoit Coeure, recordara que el programa de compra de bonos “existe” —aunque llevara entonces un mes sin utilizarse, ahora dos y contando— para que se calmaran los ánimos. A lo largo de un día en que la palabra rescate y España se asociaron de forma masiva, y no solo en los mercados, no ha habido palabras tranquilizadoras del BCE. Eso sí, las meras especulaciones sobre una hipotética actuación del Eurobanco contribuyeron al menos a dejar el diferencial de los tipos de interés con el bono alemán a diez años —la célebre prima de riesgo— en los 482 puntos básicos al cierre de los mercados. La sesión había abierto por encima de los 500, una de las fronteras estadísticas de la zona de rescate.

Hoy se cumple un año de la decisión de los ministros de Finanzas europeos de aprobar el rescate a Portugal, el último de los países auxiliados por la UE —en febrero cristalizó el segundo rescate a Grecia—. El Gobierno portugués pidió ayuda (se le concedió un préstamo de 78.000 millones) cuando su prima de riesgo rondaba el nivel alcanzado hoy por la española. Pero los expertos destacan varias diferencias: la prima de riesgo portuguesa se alcanzó con tipos de interés superiores al 7%, algo que también ocurrió en los casos de Irlanda y Grecia. Ahora, el tipo de interés del bono español ha llegado a situarse en el 6,5%, y es el bajísimo rendimiento del bono alemán (cercano al 1,5%) lo que determina una prima de riesgo similar.

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