El sur de Europa registra ya una devaluación vía sueldos
El delirante concurso de eufemismos en el que se ha convertido la crisis europea tiene entre los ganadores un término muy alemán y aparentemente inofensivo, devaluación interna, que viene a ser una especie de varita mágica: a través de un feroz recorte de precios, costes y salarios, el sur de Europa debería recuperar la competitividad perdida. Jörg Asmussen, exconsejero áulico de la canciller alemana Angela Merkel y ahora azote de España en el Banco Central Europeo, pedía el año pasado esa medicina: “La austeridad fiscal no es suficiente, porque hay varios países que tienen un problema de competitividad acumulado a lo largo de 10 años. Necesitamos una especie de devaluación interna, empezando por los salarios”, informa hoy el diario El País de España.
La propia Merkel ha recetado ese aceite de ricino —con apostillas de tinte populista sobre la edad de jubilación y las vacaciones— en numerosas ocasiones: “Hay países que no pueden seguir actuando como hasta ahora”; “Alemania ayuda si los demás se esfuerzan: debe haber un quid pro quo”. Ese quid pro quo aún no existe, pero más porque Berlín se resiste a abrir la mano que por la falta de ajustes en el sur. Las previsiones de primavera de la UE detectan ya una fuerte corrección, una devaluación interna en toda regla en la periferia de Europa, que arranca en 2010 —el año en el que Grecia prendió la mecha de la desconfianza— y se prolongará hasta 2013 y aún más allá de esa fecha, según la Comisión.
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