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España quiere tener el Estado más barato de Europa Occidental

El gobierno de Mariano Rajoy anunció que entre 2011 y 2015 propone bajar del 43,6% al 37,7% la participación del gasto público en el PBI, un nivel solo superior al de países excomunistas. El empleo público y la inversión concentran el grueso del recorte previsto hasta 2015.
Mariano Rajoy, jefe de gobierno español.
Mariano Rajoy, jefe de gobierno español.

Al Gobierno de Mariano Rajoy se le exige que rebaje el déficit público a toda máquina, y que lo haga con el viento en contra de una nueva recesión, más fuerte con cada ajuste presupuestario. La corriente de opinión que reclama objetivos de déficit menos exigentes entreabrió ayer la puerta de la Comisión Europea. Pero mientras Europa busca las vueltas a un dilema endiablado, el Ejecutivo del PP ofrece su respuesta: subidas de impuestos en la primera mitad de legislatura y un recorte sin precedentes del gasto público. En el programa de estabilidad enviado esta semana a Bruselas, el tamaño del Estado español quedaría reducido a niveles solo comparables, en la UE, al de los países de Europa del Este, informa hoy el diario El País de España.

El plan español anticipa que el gasto público pasaría, en esta legislatura, de equivaler a un 43,6% del PIB, que es como cerró 2011, a rondar el 37,7% del PIB cuatro años después. En 2015, según estas estimaciones, Administración central, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos tendrían que haber ahorrado cerca de 32.000 millones de euros. Nunca se ha hecho un esfuerzo así en una legislatura, un tijeretazo que haría retroceder el gasto público español a registros similares a los del inicio de la década de los ochenta del siglo pasado, justo antes de que España entrara en la Comunidad Económica Europea, el embrión de la UE.

En las previsiones presupuestarias que han remitido todos los Gobiernos europeos a la Comisión —faltan Austria, Chipre, Grecia, Italia, Francia y Polonia, que solo ofrecen datos hasta 2014—, hay un recorte generalizado del gasto público, fiel reflejo de la política de austeridad fiscal imperante en la UE, ahora en cuestión por sus escasos resultados y por el hipotético cambio de signo político en Francia. Solo media docena de países plantean un recorte de gasto público más exigente que el español en estos cuatro años, entre ellos Irlanda (con un déficit aún mayor, tuvo que ser rescatada por la UE), Reino Unido (Rajoy ensalzó las primeras medidas del Gobierno de David Cameron), Eslovenia y dos países bálticos, Letonia y Lituania.

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